Oviedo, a pie de calle
El barrio de Oviedo donde los brotes verdes en la renovación hostelera llegan de afuera: "Nos ha acogido muy bien"
El recambio de este populoso barrio ovetense llega de la mano de emprendedores de Argentina, Venezuela, República Dominicana y Mallorca, que han abierto en los últimos meses y días

El barrio de Oviedo donde los brotes verdes llegan de afuera.
La Tenderina gana músculo emprendedor gracias a la iniciativa de jóvenes y no tanto llegados de Argentina, Venezuela, República Dominicana y Mallorca. Hasta cinco locales de hostelería han abierto en distintas zonas del populoso barrio ovetense, que llegan para sumarse a una oferta necesitada de relevo ante las jubilaciones de chigreros históricos como el del Bar Madrid, que echará la persiana el próximo 31 de julio. Los recién llegados hablan maravillas de un barrio que, es el comentario coincidente, "nos ha acogido muy bien". Cinco historias distintas, con mucha emigración como hilo conductor y las ganas de abrirse paso como reto.
Silvana Gramajo pone pasión y "pastelería típica argentina" en Amelia Café, un local que abrió hace apenas mes y medio. Es la apuesta de una emprendedora muy peculiar. Para empezar esta bonaerense del barrio de Ramos Mejía tiene sesenta años y no partió de su Argentina natal por motivos económicos: "Me vine por la inseguridad, por los robos y los asaltos, la verdad que ahora allá se está viviendo muy mal".

Eduardo Lozada, el joven venezolano que ha abierto La Vetusta, en la Tenderina. / Miki López
La segunda singularidad de su aventura es el giro que decidió dar a su trayectoria profesional. "En mi país trabajé de diseñadora de indumentaria femenina durante treinta años, la pastelería era mi hobby", confiesa.
¿Y porqué eligió Asturias? Tiene su miga. "Aquí llevo un año, pero ya estaba mi hija desde hace cuatro años. En realidad vine a ver mi hija. La primera vez que llegué a Oviedo me dediqué a pasear; la segunda vez, para ver si me gustaría quedarme a vivir; la tercera vez estuve acá diez días y me fui a Italia para hacerme los papeles porque soy nieta de italianos. Me hice la doble ciudadanía, quedé cinco meses en Italia y en marzo de 2025 volví acá, ya me quedé y empezamos con el proyecto de la cafetería", detalla de manera pormenorizada. Y eso que en un principio rondaba por su cabeza otro tipo de actividad, bien diferente. "Iba a poner un local de estética, pero me dí cuenta que los chinos habían inundado el mercado, no podía competir porque además no sabía del oficio y debía contratar rmucha gente". En ese tiempo de decisiones trascendentales se fue de turismo con sus hijos a Inglaterra. "Nos juntamos todos y un día que íbamos caminando por una callecita sin salida, cortita, miro arriba y veo un cartel que decía ‘Amelia Coffee’. Amelia era mi madre, entonces miro a los chicos y les digo: ¿Ustedes vieron lo que es eso? Es un aviso.La abuela me está diciendo que tengo que poner un café". No había más que pensar. "Mi mamá era brasilera y le encantaba el café chiquitito. Y bueno, pusimos el café más por eso", argumenta Silvana Gramajo, con inconfundible acento bonaerense. Un negocio que ha supuesto "una inversión bastante grande, porque este local no era adaptado a bar, se hizo todo nuevo. Un hijo, que está en Buenos Aires, es diseñador gráfico; el mayor es licenciado en marketing y mi hija Sol, la que vive aquí, es analista de sistemas y nutricionista. Los tres son profesionales y todos tiramos adelante, mis hijos me ayudaron un montón. Esto es emprendimiento familiar", explica.

Silvana Gramajo, ante los expositores de su Amelia Café / Miki López
La madre pone ganas y tiempo. "Hago mis especialidades. Todo tiene un topping y parece que en el barrio gustó porque no había nada así. Cada mañana, desde las seis, me pongo con la masa y cocino, todo es horneado del día. Hago Pasta frola argentina, que es una pasta dulce con membrillo y dulce de batata; también alfajores de maizena, medialunas argentinas, cokees que vienen con galletita lotus y los amelitos, que yo llamo a los croissant pequeñitos bañados en chocolate, y palmeritas a ful", describe. Y en el mostrador hay "alfajores, dulce de leche y conitos Havanna, estos llegan en pedido. Y algunas cositas sin gluten", añade. De pronto, el café de la calle López del Vallado empieza a llenarse y una clienta pide "una canastita de queso de cabra", una especie de pincho salado. "De momento nuestra propuesta gusta mucho, pero en solo un mes no podés evaluar si el negocio va a caminar o no", advierte Silvana Gramajo.
Justo enfrente, en la misma calle, está la cafetería Dahora, donde también hay acento argentino, pero además, una madre y una hija procedentes de las Cuencas, en concreto de Turón, pero con raíces familiares en Portugal. El acento bonaerense lo pone Luis Álvarez, le dicen El Pibe. "Soy un asturiano retornado. Nací en Luarca, me llevaron a Argentina cuando tenía un año, en 1961 y volví a mi país, nos volvimos toda la familia, mis hermanos, mis cuñados, mis sobrinos y mis padres,en 2001", detalla Luis Álvarez, que abrió un taller de rotulado de vehículos en Olloniego. La aventura hostelera es reciente, "de hace menos de dos meses", especifican Luis Álvarez y su mujer, Isabel Ramos.

Isabel Ramos, en la puerta de la cafetería Dahora. / Miki López
¿Cómo surgió hacerse cargo de este bar? "Yo era cliente de toda la vida porque nosotros alquilamos el piso al dueño anterior, luego se quedó su yerno, que se retiró. Veía que funcionaba bien y como amo este negocio y llegamos un arreglo", comenta Álvarez, que conoció a Isabel Ramos hace trece años y no duda en destacar su papel en el negocio: "La señora es el alma de la cocina y su hija, Verena Carrión Ramos, la jefa que maneja todo".
En el mes y pico desde la inauguración, el Dahora se ha aplicado en "ofrecer pinchoteo muy variado y buena sintonía con la gente, procuramos que esté a gusto y se sienta como en casa", afirma Isabel Ramos. Nacida en Portugal, lleva "muchos años en Asturias, viví mucho tiempo en las Cuencas, soy asturiana, y mi hija, carbayona. Se dice "muy contenta" con el arranque de la cafetería. "Tenemos todos los días abierto, la gente se porta muy bien. Y ahí detrás, en esta cocina pasan cosas muy mágicas. Soy guisandera de toda la vida, me gusta hacer cosas elaboradas, como un buen pastel de cabracho, y cambiar las propuestas.La gente viene porque les gusta el pincho y también porque no saben qué se van a topar al día siguiente", asegura Isabel. En estas llega Verena, "la jefa" , que coincide con su madre. "De momento, estamos contentos, a ver si dentro de un año lo podemos confirmar".
Eduardo Lozada, venezolano de 26 años, abrió La Vetusta, al final casi de la avenida de Torrelavega hace poco más de tres meses. El nombre, comenta, "fue idea de mi abuela, ella siempre me motivaba para que viniera a España". Eduardo Lozada es de Aragua, llegó hace tres años a España por con sejo de su abuela paterna Milagros Moreta, "que ya estaba aquí hace mucho". Así que se decidió a cruzar el Atlántico, entre otras cosas, para ayudar a la familia, "a mi mamá que esté en Venezuela, es discapacitada y eso también me impulsó, pero ella por el momento quiere quedarse en su país", revela este joven emprendedor que no ha perdido el tiempo. "La hostelería me gusta, es mi pasión. Primero trabajé en una cafetería de La Florida, aprendí mucho.Soy cortador de jamón, hice un curso, me gusta formarme. Montar mi local era mi sueño, se dió y en ello estoy, con esfuerzo, dedicación y amor".

El café La Vetusta, en la avenida de Torrelavega. / J. A. A.
Pone todo el esmero en preparar un café, que sirve en bandeja individual, como en cortar jamón, o en comentar algo quien se sienta al otro lado de la barra, si el trajín lo permite. Cuando se le pregunta por la especialidad de la casa, no duda: "El café La Vetusta y hamburguesa La Vetusta". También tiene éxito el jamón. La clientela agradece el trato amable, a la vista de lo concurrido que está la cafetería, donde llama la atención un mapamundi con protagonismo para los cuatro continentes como decoración en una de las paredes.
Eduardo Lozada cuenta con orgullo la felicitación de la inspección sanitaria, cuando pasó revista a "La Vetusta" y da la fórmula con la que espera afianzarse: "Buena calidad, buen ambiente y mucha higiene", resume mientras viene y va para atender, de la barra a las mesas interiores y a la terraza, sin parar. "De lunes a viernes abro a las siete y media de la mañana y los sábados y domingos, a las nueve y media. El que no trabaja es un vago".
El alcalde de barrio, José María Sanjurjo, valora muy positivamente el impacto de la apertura de nuevos establecimientos en la Tenderina. "Son brotes verdes, que buena falta hace porque dan vida y actividad. Sobre todo cuando ves que se trata de gente que viene con ilusión , con ganas de trabajar y de sumar. Hay nuevos locales de hostelería, también alguna frutería y el denominador común es que se trata de emprendedores que han venido de fuera y apuestan por negocios que dan músculo a la Tenderina", afirma Sanjurjo, al que le gusta caminar y charlar con muchos de ellos, acaso recordando su pasado profesional cuando fue uno de los primeros agentes de Oviedo que formó parte de la Policía de proximidad.
Uno de esos bares de los que habla Sanjurjo es el Sabor y Ron, de la calle Darío de Regoyos, que regenta Francis Antonio Germosen, de 24 años. Es de San Cristóbal, "a veinte minutos de Santo Domingo, la capital de República Dominicana, pero me vine hacia 2012, mi padre, ya llevaba años aquí". Estudió en el colegio La Milagrosa y después trabajó más de seis años en el restaurante Siete Puertas de Llanes, una etapa de la que habla maravillas. "Me comunicaron que se jubilaban este año , hablé con ellos y volví a Oviedo a hacerme autónomo. Pero en Siete Puertas trabajé muy a gusto , me trataron muy bien y aprendí mucho", relata Germosen.

Francis Antonio Germosen, ante la calle del Sabor y Ron. / J. A. A.
"Me pareció un buen barrio y monté el café bar aquí porque me gustó esta esquina. Yo hablo a la franca, el bar que había aquí antes tenía mala fama, pero vine a cambiarle la iimagen" asegura mientras enseña una carta, donde se anuncian "platos de aquí y de allí como la Bandera dominicana, con arroz, habichuela y carne guisada; picapollo con patatas o patacones o chicharrón que es panceta de cerdo frita, aunque tampoco falta el chorizo a la sidra. "He puesto aquí mis ahorros y bueno ahora la cuestión es hacerse con el barrio y ganarse la gente. Los primeros meses trabajaba seguido de 7 de la mañana a 12 de la noche. Son sacrificios que hay que hacer al empezar", dice. Le echa una mano su madre y ahora ya genera empleo: "Por la tarde tengo una trabajadora, para media jornada".

Catalina Frau y Eliseo Ramos, tras la barra del Vértice Coffee Gastro, en la calle Miguel Indurain. / J. A. A.
El gaditano Eliseo Mateos y la balear Catalina Frau acaban de abrir el Vértice Coffee Gastro este pasado lunes. El matrimonio vino de Mallorca a Asturias a trabajar en el sector inmobiliario, pero vivió una mala experiencia, con engaño incluido. "Así que hablamos mi mujer y yo y nos dijimos ‘vamos a montar un negocio’. Capitalizamos el paro y como veníamos también de trabajar en hostelería y panadería pues nos lanzamos. Tenemos cafés de especialidad; el Ube, que se prepara con leche de avena, también tostadas de aguacate y vamos a trabajar el brunch". La pareja cree que "es una buena época para esta apuesta y la culpa la tiene este señor, que es el dueño del local", revela, mientas apunta a Luis García, que durante 35 años regentó Las Mestas, en la calle Mon, un bar bien conocido del Antiguo. El veterano de la hostelería, ya jubilado, lo tiene claro: "Les va a ir muy bien. Son gente trabajadora".
Suscríbete para seguir leyendo
- Un rayo destroza la chimenea de un edificio de Oviedo y obliga a los bomberos a acordonar la acera por la caída de cascotes
- Revolución en el TUA de Oviedo: una nueva línea (P) unirá Ciudad Naranco y La Manjoya cada media hora
- Siete de cada diez multas por no respetar las restricciones de la Zona de Bajas Emisiones son para conductores de fuera de Oviedo
- Están contentos, pero preocupados por la familia', dice la defensa de los padres que tuvieron a sus hijos confinados en un chalé de Oviedo tras ser absueltos por maltrato psicológico
- Expectación con los conciertos de San Mateo: uno de los grandes reclamos del programa agota entradas para su actuación en Oviedo
- La casa de Oviedo en la que tres menores permanecieron confinados cuatro años fue desvalijada cuando los padres estaban presos
- Boda por todo lo alto en el Ayuntamiento de Oviedo: el concejal Nacho Cuesta se casa con la arquitecta Carola Zárate Echeverría
- Un ataque vandálico obliga a cerrar una piscina pública de Oviedo en plena temporada estival