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Revuelta en el centro de menores de Sograndio (Oviedo): tres vigilantes de seguridad al hospital y una educadora agredida tras una noche de caos y destrozos

El altercado se inició en la sala de televisión después de que dos internos lanzasen una mesa contra uno de los trabajadores y golpeasen a otro con su propia defensa reglamentaria

El conflicto concluyó con todos los ocupantes del módulo terapéutico engrilletados en sus habitaciones: "Cualquier día hay una desgracia y después ya no habrá solución"

El centro de menores de Sograndio.

El centro de menores de Sograndio.

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Félix Vallina

Félix Vallina

Los trabajadores del Centro de Responsabilidad Penal de Menores de Sograndio aseguran que lo ocurrido este domingo fue un "verdadero motín". Fue una noche de caos, agresiones y destrozos donde varios internos rompieron puertas, dañaron distintas zonas del complejo y se enfrentaron a los empleados que velan por la seguridad en el complejo. El balance fue de tres vigilantes heridos y trasladados al Hospital Universitario Central de Asturias, el HUCA. También sufrió una agresión una educadora del centro durante los disturbios.

Según relatan fuentes conocedoras de los hechos, el altercado se fraguó en el módulo terapéutico, donde se encuentran menores con problemas de adicciones y perfiles especialmente conflictivos. No obstante, todo se inició sobre las diez de la noche en sala de televisión, en la que se encontraban reunidos varios internos de todos los módulos. Dos de ellos, tras protagonizar un enfrentamiento verbal con uno de los vigilantes, acabaron lanzándole una mesa. Eso desencadenó en un conflicto que fue escalando durante los minutos siguientes.

Los trabajadores que se encargan de la seguridad lograron reducir inicialmente a uno de los menores y trasladarlo a su habitación, donde fue engrilletado ante la falta de celdas de aislamiento disponibles. Poco después consiguieron también contener al segundo implicado, aunque durante el traslado la situación terminó descontrolándose. Siempre según las mismas fuentes, el menor, al ver que su compañero estaba siendo reducido, "se abalanzó sobre uno de los vigilantes y lo agarró del cuello". Durante el forcejeo, al trabajador le cayó al suelo la defensa reglamentaria. Entonces el interno la cogió y golpeó con ella a una de las vigilantes, una de las que tuvo que desplazarse al hospital.

A partir de ese momento, el resto de internos del módulo comenzaron "a romper puertas, provocar daños y mantener actitudes amenazantes". Finalmente, todos los menores de esa unidad tuvieron que ser reducidos y engrilletados. La tensión se extendió además a las celdas de aislamiento del módulo central del complejo, donde también se registraron daños y altercados. Incluso fue necesaria la intervención del 112 después de que uno de los internos sufriese un ataque de ansiedad durante la noche. "Cualquier día hay una desgracia que no va a tener solución", explica uno de los trabajadores, que prefiere mantenerse en el anonimato.

Tensión acumulada

Fuentes próximas al centro aseguran que durante los últimos días ya se habían producido numerosos episodios de tensión. Uno de los internos, explican, llegó incluso a romper parte de la pared de su habitación hasta alcanzar el hueco del ascensor. “Está todo el centro destrozado”, resumen los trabajadores, que están "hartos" de la situación.

El episodio vuelve a poner el foco en la situación que arrastra Sograndio desde hace tiempo. Los trabajadores denuncian una presión creciente por la "falta de personal, los problemas de seguridad, el deterioro de las instalaciones y la saturación del equipamiento". Actualmente habría más de medio centenar de internos, cuando, según fuentes del centro, la cifra adecuada "rondaría los treinta".

La plantilla lleva semanas alertando públicamente del estado del complejo y de las dificultades para gestionar el día a día. Entre las incidencias señaladas figuran goteras en distintas zonas del edificio y la falta de agua caliente desde hace cerca de dos meses.

La situación del equipamiento ha provocado además un intenso debate político en las últimas semanas. El Principado anunció recientemente su intención de construir un nuevo centro de menores en la misma parcela de Sograndio ante el avanzado deterioro de las actuales instalaciones y las continuas protestas de los trabajadores, que aseguran vivir “apagando fuegos” de manera constante.

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