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Jorge Volpi: “La gran literatura es la que en vez de confirmar tus certezas, te abre nuevas preguntas”

El escritor y gestor cultural mexicano conversa con su colega Sergio del Molino sobre libros y lecturas en la antesala de la reunión del jurado del “Princesa de Asturias” de las Letras, a los que ambos se incorporan en esta edición

Jorge Volpi, a la izquierda, y Sergio del Molino en el hotel de La Reconquista de Oviedo.

Jorge Volpi, a la izquierda, y Sergio del Molino en el hotel de La Reconquista de Oviedo. / Fernando Rodríguez

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Elena Fernández-Pello

Elena Fernández-Pello

Oviedo

Jorge Volpi (Ciudad de México, México; 1968) y Sergio del Molino (Madrid, 1979) han construido sus carreras literarias compaginando la novela y el ensayo. En sus novelas hay algo de ensayo y en sus ensayos una narrativa algo novelesca. Saltan de un género a otro con agilidad y eficacia, recurriendo a la historia, más o menos reciente, para explicar la contemporaneidad. Volpi tiene una larga experiencia en gestión cultural, el pasado otoño asumió la dirección del Centro Cultural Conde Duque de Madrid. Antes en 2022 accedió a la dirección del Centro de Estudios Mexicanos en España de la Universidad Nacional Autónoma de México, la UNAM). Es autor de libros memorables como “Una novela criminal” o “La invención de todas las cosas”; Del Molino sacó a la palestra pública el problema de la despoblación y el abandono del mundo rural en su ensayo “La España vacía”; en “La hora violeta” contó la enfermedad y la muerte de su hijo, con esa novela ganó el Premio Tigre Juan; no ha abandonado su vocación periodística: publica en “El País” y colabora en la tertulia de Carlos Alsina en “Más de uno”, en Onda Cero. Ambos se estrenan como jurados del Premio "Princesa de Asturias" de las Letras.

Sergio del Molino confiesa que llega “con ánimo expectante”, “de discutir y de ver cómo se desarrolla la jornada, porque tenemos unas candidaturas muy potentes”.  Jorge Volpi lo confirma: “Tenemos estupendos candidatos, creo que va a ser difícil escoger el mejor. Las discusiones literarias a lo largo de estas dos jornadas van a ser fascinantes”.

Ambos acumulan una buena cantidad de premios literarios, los dos han recibido el premio Alfaguara de novela. Admiten que los certámenes literarios generan controversia, pero, en opinión de Del Molino, “se discute mucho porque tiene mucha relevancia” y “son esa palabra horrible que decimos, prescriptores”. “La polémica y la diatriba siempre son buenas. Eso es síntoma de que estamos vivos. Si no hubiera discusión ni polémica sería síntoma de que, efectivamente, la literatura está muerta y no le importa a nadie”, considera. El debate público “anima mucho el cotarro”, dice. Por otro lado, como ha sido su caso, “los premios ayudan a afianzar y a lanzar carreras”. “El mensaje que te están transmitiendo es que lo que haces es bueno, que vas por el buen camino”, indica. El caso del “Princesa de las Letras” es diferente, observa Volpi, porque lo que se premia son “trayectorias que ya vienen de mucho tiempo”.

Son optimista sobre el panorama editorial y el sector editorial en lengua español. “Yo lo que percibo es que sí que se lee mucho y te lo dicen los editores. Se venden más libros. Está el mercado que es fiesta y ha crecido mucho el sector juvenil, con una literatura que no tiene nada que ver con lo que hacemos Jorge y yo”, explica Sergio del Molino. “Es un mundo que a mí me es completamente ajeno.  No conozco los autores, no conozco el fenómeno, pero voy viendo, y lo he percibido en esta feria del libro, que hay un trasvase de ese público juvenil hacia lectura, digamos, más literarias”, cuenta. A veces, comenta, el gancho es, simplemente, un diseño actualizado y un buen marketing, “editar clásicos como ‘Mujercitas’ o ‘Madame Bovary’ en colorines y con los cantos pintados, con el mismo diseño que la ‘romance fantasy’”. En la feria de Madrid ha visto como, gracias a esa estrategia, “un montón de chicas se llevaba ‘Madame Bovary’, y con ansia, ¿no?”.

Jorge Volpi cree que “se lee más, se lee distinto, se lee también más fragmentariamente, los jóvenes leen en papel, que eso es algo que no nos esperábamos, y al mismo tiempo leen muchísimo en digital, más que libro electrónico, que no tanto. Es una nueva manera de acercarse a la ficción, sobre todo escrita, en una época en que sin duda prevalece sobre todo la ficción audiovisual”.

La literatura de Sergio del Molino y de Jorge Volpi está estrechamente ligada a la contemporaneidad, aunque a menudo recurran a episodios históricos en sus novelas, e inevitablemente está influenciada por la cultura visual y tecnológica dominante, aunque con matices. “Todo te influye, todo te modifica y bebes de muchas fuentes. Vives en un mundo preeminentemente audiovisual y eso acaba afectando a cómo concibes tu literatura, pero no creo que me condicione excesivamente en lo que yo hago. Yo hago una literatura muy textual, tengo muy presente siempre que el texto es el vehículo y que la literatura se compone de la palabra escrita, yo tengo muy claro que el texto es lo que prima y que el texto es la única materia de la que están hechos los libros”, expone Sergio del Molino, y por eso, apostilla, su literatura es difícil de adaptar al lenguaje audiovisual: “Se lee muy bien, pero creo que no resiste el trasvase a los códigos audiovisuales, y esa literatura es la que nos garantiza la pervivencia de la literatura, que es texto, y lo que hace que el lector no huya a otros sitios más cómodos, más confortables”. Se trata, dice, de “contarle al lector historias que solo tienen sentido dentro de un texto y que pierden su esencia cuando las trasladas a otro código”.

“La que consideramos gran literatura”, argumenta Jorge Volpi, “es aquella que, en vez de confirmar tus certezas, te abre nuevas preguntas, nuevas incomodidades, nuevas dudas y eso requiere un esfuerzo de colaboración entre el lector y el texto”. Es el tipo de literatura que a él y a su colega Sergio del Molino les interesa, aunque no desdeña las expresiones culturas más tecnológicas y cita a Umberto Eco, ganador del “Príncipe de Asturias” de Comunicación y Humanidades en el año 2000, cuando hablaba de la necesidad de “echar a andar la maquinaria del texto para que realmente cobre vida”.

El material literario de Sergio del Molino es “la duda, la incertidumbre, aquello que no acabamos o que yo no acabo de entender. Eso es lo que me lanza a escribir, lo que no entendemos de nuestra propia naturaleza humana”. “Escribes para comprender lo que te resulta incómodo, yo escribo siempre desde la incomodidad, la incomprensión y el no tener claro qué pienso acerca de un asunto, y escribo para aclararme sobre ello”, afirma, y lo hace recurriendo “a la historia para hablar del presente, del hoy. Mi último libro ‘La hija’, es un libro ambientado en el siglo XIX, pero que habla de la España de hoy y de mí, de mis dudas”. “Si tú escribes de algo que no te importa, que es completamente ajeno a ti, que no te atraviesa de algún modo, es imposible dedicarle la vida y el compromiso que exige la literatura”, zanja Volpi.

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