Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

La música "invisible" se aplaude en la Filarmónica de Oviedo

El cuarteto «Orange Road» rubrica un gran concierto en el estreno absoluto de la obra de Gabriel Ordás

El cuarteto "Orange Road", durante el concierto de este martes en la Filarmónica.

El cuarteto "Orange Road", durante el concierto de este martes en la Filarmónica. / Luisma Murias / LNE

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

La Sociedad Filarmónica de Oviedo vivió anoche una de las citas más esperadas de la temporada a través del recital protagonizado por el «Orange Road Quartet», especialista en música contemporánea poco habitual en las temporadas de la centenaria institución ovetense. Sin embargo, todos los focos estaban puestos en «Invisibles» el estreno de Gabriel Ordás que cerraba la velada musical, subvencionada por la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo (cuyo presidente, David Álvarez, asistió al concierto) y patrocinada por Caja Rural de Asturias, la Fundación EDP y el diario LA NUEVA ESPAÑA.

La cita, la penúltima del curso que culminará el próximo 30 de junio con el «Ensemble Ars Mundi», planteaba, bajo el título «Diálogos invisibles», un programa muy actual donde tres de las cuatro obras han sido escritas en las últimas dos décadas.

«Punctum» la obra de Caroline Shaw dejó de manifiesto el nivel del cuarteto, integrado por Miguel Calleja y Lauren Conroy (violines), Nicky Moore (viola) y Jordan Bartow (violonchelo), extrayendo una sonoridad muy atractiva y recreándose en los armónicos de la pieza con violonchelo que unificó, oportunamente, la tímbrica. El «cuarteto de cuerda número 2» de Leos Janácek, cerraba la primera parte del recital. Los cuatro movimientos de esta composición, donde se encierra un lirismo desbordante, encontraron una notable ejecución a manos del cuarteto, con un volumen equilibrado, sonido pleno desde cada una de las entradas, dejando momentos de una gran expresividad.

Tras la pausa, la segunda mitad comenzó con «Another place», pieza de Dai Fujikura que supone un reto para los intérpretes, como el propio Calleja –que tomó la palabra para agradecer la asistencia, la confianza mostrada por la Sociedad Filarmónica y explicar brevemente el repertorio–, donde el chelo carga con un virtuosismo nada desdeñable al que se suma una sonoridad poco convencional que explora las posibilidades idiomáticas de los instrumentos.

El plato fuerte de la noche, el estreno de «Invisibles» estaba reservado para cerrar la velada. A través de sus cuatro movimientos, el joven compositor asturiano evoca una atmósfera donde la música tradicional, con algunos giros y melodías, se da la mano con una estética moderna y estilizada. Los floreos de la gaita, algún tema tradicional y el ritmo incesante que, por momentos, evoca los cantos vaqueiros, conforman un crisol de sonoridades muy atractivo que motivó los aplausos y el reconocimiento de un público más numeroso de lo habitual y la presencia del propio Ordás sobre el escenario para obtener la ovación del respetable tras algo más de hora y media de velada.

Tracking Pixel Contents