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Oviedo despide a Elías, el conocido escanciador fallecido en el accidente de Siero: “Siempre lo recordaré con una sonrisa en la cara”, dice su mujer

Familiares y amigos del mundo de la sidra acudieron al tanatorio a dar el último adiós al fallecido: "Era un hombre alegre, cercano, trabajador y siempre dispuesto a ayudar"

Asistentes al velatorio en Los Arenales.

Asistentes al velatorio en Los Arenales. / Mario Canteli / LNE

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Félix Vallina

Félix Vallina

Siempre lo recordaré con una sonrisa en la cara”. Belinda Camblor Lamuño habla de Elías Alonso Suero, su marido, con la emoción contenida de quien acaba de perder al compañero de toda una vida. Llevaban 31 años juntos. Ella, natural de Pola de Siero, agradecía este martes en el tanatorio Los Arenales las muestras de cariño recibidas desde que se conoció la noticia del fallecimiento del conocido camarero y escanciador ovetense, muerto el lunes en el accidente registrado en la A-64, a la altura de La Carrera, en Siero.

La capilla ardiente, instalada en la sala número 7 del tanatorio ovetense, recibió durante toda la mañana a familiares, amigos, compañeros de profesión y clientes que quisieron dar el último adiós a un hombre muy querido en el mundo de la hostelería ovetense y, especialmente, en el de la sidra. Hubo muchas flores, abrazos y recuerdos compartidos. Quienes se acercaban repetían una misma idea: Elías era un hombre alegre, cercano, trabajador y siempre dispuesto a ayudar.

Belinda lo recuerda “siempre riendo, siempre contento”. También habla de una de sus grandes pasiones: Gamonéu, en Cangas de Onís, el pueblo al que Elías estaba profundamente unido por la familia de su padre y donde pasaba buena parte de su tiempo libre. Allí disfrutaba de la tranquilidad, del monte y de sus animales. Le gustaba estar en el pueblo, cuidar de sus ovejas y de sus gallinas, y vivir esos momentos sencillos que tanto valoraba. Precisamente en Gamonéu se celebrará este miércoles el funeral de cuerpo presente. Será a la una y media de la tarde en la iglesia parroquial de Santa María Magdalena. A continuación, Elías recibirá sepultura en el cementerio parroquial.

El fallecimiento de Elías, de 53 años, causó una profunda conmoción en Oviedo. Vecino de Ventanielles, era una cara conocida en las sidrerías de la ciudad desde hacía décadas. Empezó a trabajar con solo 16 años en El Trasiego, pasó después 24 años en Casa Ramón y desde 2021 trabajaba en la sidrería Rúa 9, en la calle Río San Pedro. Allí continuaba haciendo lo que mejor sabía: atender, escanciar y tratar con cercanía a quienes se sentaban a la mesa o se arrimaban a la barra.

Por el tanatorio pasaron este martes muchas personas vinculadas a la hostelería, a la sidra y a los locales en los que Elías dejó huella. Compañeros y clientes coincidían en destacar su oficio y su forma de ser. “Era de los buenos, de los que ya no quedan muchos”, resumía un compañero que trabajó con él. Otros recordaban el cuidado que ponía al escanciar y la calma con la que desempeñaba su trabajo.

El siniestro mortal

El accidente se produjo el lunes, poco después de las diez de la mañana, en el kilómetro 21 de la A-64, en sentido Villaviciosa. El vehículo en el que se encontraba Elías estaba detenido en el carril central de la autovía, posiblemente por una avería, cuando fue alcanzado por detrás por otro turismo. El impacto fue muy fuerte y los bomberos del parque de La Morgal tuvieron que excarcelarlo. Cuando pudieron acceder al interior del coche, Elías ya había fallecido. El otro conductor implicado resultó herido leve.

A Elías se le practicó la autopsia, aunque por el momento no se ha determinado si sufrió algún episodio previo al impacto o si el fallecimiento se produjo como consecuencia de la colisión. La investigación continúa abierta para esclarecer las circunstancias del siniestro.

En el tanatorio, sin embargo, este martes pesaban sobre todo los recuerdos. Los de un escanciador respetado, los de un vecino de Ventanielles de toda la vida, los de un hombre al que le gustaba conducir despacio y vivir sin ruido. También los de un marido con el que Belinda compartió más de tres décadas. “Siempre lo recordaré con una sonrisa en la cara”, repetía. Una frase que, entre quienes lo conocieron, sonaba a retrato fiel.

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