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Tumbas en el escaparate de un histórico negocio de Oviedo por su adiós: perfumería Mestallón cierra tras 54 años

El histórico negocio de barrio se ve obligado a bajar la persiana tras años de caída en las ventas, agravada por la competencia de grandes superficies e internet

La perfumería Mestallón cierra sus puertas tras 54 años de historia: "No podíamos seguir porque las ventas no paraban de bajar,   no se cuida al pequeño comercio"

VÍDEO: Amor Domínguez/ FOTO: Miki López

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Rosalía Agudín

Rosalía Agudín

Las ventas llevan años cayendo porque la competencia es feroz. Los clientes de la perfumería Mestallón, ubicada en la calle con el mismo nombre del barrio de Santo Domingo, se fueron decantando poco a poco por comprar en grandes superficies y supermercados, a pesar de que ellos tenían los precios más baratos. También internet les perjudicó y los números rojos hace tiempo que predominan en las cuentas. "No podemos seguir con las puertas abiertas porque no nos podemos meter en un crédito", afirma Raquel Iglesias, su propietaria. Hace treinta años que asumió la gestión de este negocio montado con toda la ilusión por sus padres, Ramón Iglesias y Ángela Simón. Abrieron el establecimiento hace 54 años en un bajo comercial ubicado justo detrás de la iglesia de los Dominicos.

Un mostrador desde el que creció el barrio

Desde el mostrador vieron crecer el barrio. Lo que eran praos se convirtieron en edificios y sus residentes compraban en la tienda botes de pintura, tendales y otros artículos. Aquella situación pujante hace tiempo que cambió. Los clientes se empezaron a decantar por otro tipo de establecimientos para sus compras y los ingresos fueron bajando. El alto número de impuestos que pagan los pequeños autónomos tampoco ayudó a este histórico negocio. "Es cierto que no ayudan, pero hay que pagarlos", resume Iglesias.

El pequeño comercio que da vida a los barrios

Iglesias es consciente de que los clientes tienen toda la libertad de elegir dónde comprar productos de droguería, parafarmacia, perfumería y cosmética. Sin embargo, alerta de que apostar por las grandes superficies, los supermercados o los comercios online repercute directamente en las tiendas que se ven obligadas a bajar la persiana. "Somos los que damos vida a los barrios. Tener comercios cerca de casa repercute en el precio de los pisos", defiende. No es lo mismo tener debajo de casa productos de primera necesidad que coger el coche para ir a comprarlos.

Cuatro tumbas en el escaparate

Del valor del pequeño comercio quiere concienciar Iglesias. En su escaparate ha colocado cuatro tumbas junto a los carteles de liquidación por cierre. El descuento en colonias y cosmética es del 70%. En menaje, del 60%. Al otro lado de la parte exterior ha comenzado una cuenta atrás de los días que le quedan al negocio abierto. Sus puertas se cerrarán definitivamente el 15 de junio.

"Hay clientes de toda la vida a los que les da mucha pena y entran a decírnoslo. Otros llevan cinco años sin comprar y también nos comentan lo mismo. Si todo el mundo que nos dice algo estos días nos hubiera comprado, no estaríamos en esta situación", reprocha antes de explicar que en los últimos tiempos hizo de todo para llamar la atención de la gente.

Concursos, campañas y pasillos ya vacíos

La perfumería participó en numerosos concursos de escaparates, tanto en Navidad como en Carnaval, y en cualquier iniciativa organizada por diferentes entidades. "Tengo una amiga que me ayuda para hacer todas estas cosas y ganamos premios", cuenta Iglesias. También impulsó todo tipo de campañas para comercializar los productos que se agotan estos días en su tienda. Algunos de los pasillos ya están precintados. No queda ni un solo artículo sobre ellos.

Además, tanto Iglesias como su empleada desde hace diecisiete años, Cristina Somoano, recogen ya todo para cesar el lunes la actividad. ¿Qué pasará con el local? El bajo es propiedad de los padres de Iglesias y en estos últimos años les ha pagado un alquiler. Espera que las puertas vuelvan a abrir con un nuevo negocio. "Los propietarios de los comercios de alrededor se han volcado con nosotros: siempre haces piña y les da pena que cerremos", concluye.

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