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La nueva imagen de uno de los emblemas de Oviedo: una escollera y una senda para el Patrimonio de la Humanidad

«A ver si lo disimulan, canta un poco», dicen viandantes sorprendidos por los avances de la nueva conexión peatonal entre los monumentos prerrománicos

VÍDEO: Obras de la conexión peatonal entre los monumentos prerrománicos del Naranco

L.B.

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Lucas Blanco

Lucas Blanco

La melodía metálica de una radial cortando piedra acompaña estos días las fotografías de los turistas en el Naranco. Cuando los visitantes dejan a su izquierda Santa María y alcanzan la curva de San Miguel de Lillo, se encuentran con una imagen inédita: una nueva gran escollera, vallas de obra y una estructura de hormigón que anuncia el avance de la esperada conexión peatonal entre los dos principales monumentos prerrománicos. «Espero que lo disimulen un poco porque igual canta un poco», comenta Luis Ángel Menéndez, vecino de Vallobín y habitual paseante del monte, mientras observa una actuación que busca resolver una vieja deuda con la seguridad vial en el enclave Patrimonio de la Humanidad.

Las obras avanzan en el entorno de Lillo, donde tres operarios de la adjudicataria, Arposa, desarrollan una intervención que ya comienza a mostrar su aspecto definitivo. La actuación, promovida por la Consejería de Cultura con una inversión de 381.845 euros, pretende eliminar uno de los principales problemas para los visitantes del Naranco: los 210 metros que separan ambos monumentos y que obligan a caminar por la carretera, en una zona sin aceras y con visibilidad reducida.

Junto a Lillo sobresale la nueva escollera y empiezan a apreciarse los elementos que configurarán el recorrido. Una especie de caja de madera delimita ya el trazado futuro de la senda, mientr vallas y señales de prohibido el paso restringen el acceso a la zona de trabajo. Pese a ello, los turistas pueden seguir acercándose al monumento y fotografiarlo.

Visitas entre vallas

La presencia de las obras sorprende a visitantes que llegan caminando desde el aparcamiento de la parte baja del Naranco. «Son dos edificios preciosos, aunque igual no hemos venido en la mejor época. Estaría bien verlos por dentro y sin obras», relata Maribel Ales, madrileña que pasa unos días de vacaciones en Asturias con su marido y dos hijas veinteañeras.

La actuación fue visitada en febrero por el alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli, y por la consejera de Cultura, Vanessa Gutiérrez, quienes destacaron entonces la importancia de una infraestructura largamente demandada tanto por las administraciones como por los usuarios habituales del monte. Los trabajos incluyen además de la pasarela hormigonada que ya se vislumbra sobre el arroyo existente, una conexión con la senda ya habilitada que comunica con el Centro de Recepción e Interpretación del Prerrománico Asturiano. El objetivo es crear un itinerario que evite por completo la circulación por la calzada.

Aunque la previsión oficial pasa por tener la obra terminada para la temporada alta turística, todavía queda trabajo por delante. «Está tomando forma el nuevo puente y la conexión con la senda que ya existía, pero todavía falta bastante», señalan fuentes conocedoras del proyecto. De momento, el hormigón y las estructuras provisionales dominan el paisaje.

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