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Un ángel custodio nadador contra las enfermedades raras en Oviedo: bracea 25 kilómetros en 12 horas en la piscina del Cristo para recabar fondos para la investigación

"Ver la cara de felicidad de Javi fue el mayor hito", dice Bernardo Vives tras la gesta acuática inspirada por el niño ovetense con una patología neurodegenerativa que precisa de terapia génica

VÍDEO: Doce horas de brazadas solidarias: la gesta de un profesor de natación en Oviedo a favor de la asociación "El ángel de Javi"

Oriol López / Irma Collín

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Veinticinco kilómetros a nado en piscina. Mayor distancia que cruzar el estrecho de Gibraltar desde la Isla de Tarifa, en Cádiz, a la Punta Cires, en Marruecos. Esa es la gesta deportiva que logró ayer el instructor de natación Bernardo Vives, quien completó una maratón de doce horas de brazadas en la piscina climatizada del Cristo. El atleta lo hizo con la meta de la solidaridad para captar fondos en pro de la asociación "El ángel de Javi", fundada por los padres de Javier Gómez, un niño ovetense con NEDAMSS, una enfermedad genética ultrarrara con síntomas similares a la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), quien también se lanzó al agua y recorrió unos metros de nado junto a Vives al mediodía. "Es una satisfacción tremenda haberlo logrado", manifestó el nadador tras completar la travesía en agua dulce, exhausto, pero alegre, tanto a nivel personal como por lo que redunda en el niño –cuya "cara de felicidad fue el mayor hito" para Vives, ya que también le dio el ánimo final– y los pacientes de la enfermedad, ya que la participación de se hizo con donativo mínimo de 3 euros por nadador.

"Esta noche apenas pegué ojo", manifestaba con ciertos nervios Vives instantes antes de lanzarse al agua a las 9.00 horas, líquido elemento del que no saldría hasta las 21.00 horas. Las preocupaciones del veterano nadador de 62 años eran varias, pero la más importante era "que todo saliese bien" en general.

Vives no estuvo ni mucho menos solo. Al inicio de la prueba contó con el calor de la madre de Javi, Ana Piera, mostró estar "entusiasmada" por la iniciativa, que parte de la dirección de la instalación que rige el Principado a propuesta del nadador. La madre quiso aprovechar la ocasión para dejar patente que el "súper sprint" con el que han logrado el 1,5 millones de dólares para la terapia génica que Javi necesita es "solo el eslabón inicial" para que tanto él como el resto de pacientes con la patología puedan recibirla y obtener sus beneficios clínicos.

Por eso, a tal efecto, la asociación "no para" y el próximo 21 de junio organizarán una marcha solidaria entre Cangas de Onís y Covadonga, en la que participarán los motoristas de "Solidaridad sobre ruedas", habrá concentración de Seat 600 y coches clásicos, entre otros atractivos.

El niño nadó varios largos

Tras casi cinco horas en el agua y el apoyo inicial de integrantes de la selección asturiana de natación y las chicas del C.N. Sincroastur, entre otros atletas, Vives compartió piscina con el pequeño Javi. El niño, pertrechado con burbuja, flotador y el distintivo gorro de su "ejército" se sumergió en el vaso junto al deportista, que ejerce como instructor de su disciplina desde hace 46 años en ese mismo complejo. En compañía recorrieron un par de largos de la piscina en los que los dos se lo pasaron en grande con el otro dando muestras de una gran complicidad.

Entre las adversidades que el instructor superó para estar tanto tiempo en el agua la principal fue el frío. "Te puede alcanzar la hipotermia aunque este vaso sea climatizado", señalaba, con el taco de salida a rabiar de bidones de agua caliente y puñados de hidrogeles que indudablemente le empujaron, aunque su principal motor fue el de su corazón con el combustible de una buena causa.

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