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Emilio Fernández Corral, presidente del Colegio de Agentes Comerciales de Oviedo: «No compro nada por internet porque daña al comercio y a mi profesión»

«La propia Inteligencia Artificial reconoce que el factor humano es insustituible en la venta, así que el agente comercial es necesario»

Emilio Fernández Corral, en su despacho.

Emilio Fernández Corral, en su despacho. / Fernando Rodríguez

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El Colegio de Agentes Comerciales de Oviedo ya es medalla de oro de Oviedo. Así lo ha decidido el Ayuntamiento para reconocer la labor de «una institución centenaria, que ha sabido conjugar tradición y modernidad, manteniendo una constante vocación de servicio a la sociedad». Su presidente, Emilio Fernández Corral, nacido en la localidad valdesana de Monés en 1957, lleva más de 23 años al frente del Colegio y más de 40 años en la profesión, en el sector del mueble.

¿Qué significa para el Colegio recibir la medalla de oro de la ciudad?

Un orgullo para todos los colegiados presentes y para los que ya no están en activo o no están entre nosotros. No solo para ellos, sino también para sus familiares. Hay muchos casos que te encuentras por la calle de chavales que te dicen «mi abuelo era agente comercial y gracias a eso mi padre pudo estudiar una carrera». A lo largo de estos cien años han pasado por el Colegio aproximadamente 5.100 profesionales.

En lo personal, ¿qué supone representar a la institución en un momento así?

Un gran orgullo también. Preguntamos al alcalde por la posibilidad de que pusiera una calle o una plaza en la ciudad dedicada al Colegio y de recibir la medalla de oro. Le dije «algo nos tienes que dar», y hemos conseguido las dos. No podía ni soñar que nos concediesen las dos cosas. Cuando me enteré de la medalla de oro me caían las lágrimas de la emoción. Es algo que va a quedar aquí para la posteridad.

¿Cómo ha cambiado el comercio en Oviedo durante los años que lleva de carrera profesional?

Antes había mucho más comercio y se facturaba mucho más, había más ventas. Ahora se encuentra en decadencia, las grandes cadenas de distribución afectaron mucho al comercio de proximidad. En Oviedo sigue quedando un comercio muy selecto, de nivel, pero en número ha bajado. No solo por las grandes multinacionales, también por el comercio online. Todas las furgonetas de reparto que se ven por la calle son ventas que no hace el comercio local. Yo no compro por internet, precisamente por mi profesión, por convicción, porque todo eso contribuye a reducir el número de agentes comerciales y, por lo tanto, del pequeño comercio.

Le dije al Alcalde ‘algo nos tienes que dar’ y al final conseguimos la calle y la medalla; ni nos lo creíamos

¿Y la profesión?

Ha cambiado mucho. Yo recuerdo que un colegiado veterano contaba que «andaba sendas y caminos, fondas y posadas, proclamando las bondades de los productos que representaba». Tenía que ir en el autobús de la época a Tineo y desde ahí moverse por los pueblos, que echabas ahí una o dos semanas. Yo empecé ya con un coche, pero de aquella podía visitar a 60 clientes, ahora visitas 20 como mucho. Técnicamente ha cambiado mucho también. Cuando llegó internet pensamos que nos iba a comer el terreno, y no fue así, sino al revés. Decidimos aprovechar esos medios para trabajar más cómodamente. De hecho, yo fui promotor de un programa informático que hoy usan la mayoría de los agentes comerciales del país. Intuíamos que la informática había llegado para quedarse y dije «de seguir así, nos va a coger a todos con el pie cambiado», así que buscamos a un programador que nos hiciera una herramienta a nuestra medida, para personas que éramos nulas en este terreno.

¿Sigue siendo importante la visita presencial de los negocios?

Totalmente. Hay empresas en las que llega un nuevo jefe de ventas y dice «¿para qué queremos agentes comerciales? Nombramos a alguien de la fábrica para que visite y nos quitamos de agentes». Al poco tiempo vuelven a nombrar agentes comerciales, porque la profesión implica la presencia de ir a visitar al cliente, saber cómo le va, si tiene problemas, si está reformando la tienda, etc. Se trata de colocar el producto en la tienda que corresponda a ese producto, para que así se pueda vender mejor. Hay que estar en la calle.

¿Cómo contribuye el agente comercial al desarrollo económico de la ciudad?

Principalmente porque es quien lleva las innovaciones al comercio de proximidad. Cuando sale un tipo de producto nuevo o un avance tecnológico informar para que las tiendas estén al día de las novedades que salen al mercado. Esta labor la desarrollamos a través de muestrarios y de ferias que organizamos. Muchas veces los comerciantes que están encerrados en sus tiendas necesitan ese estímulo para conocer lo que pasa en su sector y en otras zonas del país.

Nuestra profesión implica presencia, visitar al cliente y ver cómo le va, hay que estar en la calle

¿Cuáles son los principales hitos que ha logrado durante su presidencia del Colegio?

La creación del programa informático fue un reto decisivo. A nivel de España fue un prestigio para los agentes comerciales de Oviedo. El programa se sigue vendiendo en toda España con el sello de estar recomendado por el Colegio de Agentes Comerciales de Oviedo. Otro hito importante fue la organización de «Normueble», en Gijón, una feria profesional del mueble de referencia en el norte de España. Fue un hito en la profesión, porque los agentes comerciales siempre asistimos a las ferias, pero era la primera vez que organizábamos una feria así. Otro fue que el Colegio de Oviedo, que representamos un 2,4% de la colegiación nacional, yo conseguí ser elegido vicepresidente de los agentes comerciales de España en el consejo general.

¿Es importante colegiarse?

Sin duda. La ley dejó en el limbo si es obligatorio o no, pero tiene muchos beneficios. Primero, aporta muchas ventajas fiscales. Además, ofrece cursos de formación, programas informáticos o acceso gratuito a ferias profesionales. Pero, probablemente el servicio que más valoran los agentes es la asesoría y defensa jurídica gratuita. En la actualidad hay en general una falta de asociacionismo. En la década de 1980 llegamos a ser más de 1.000 colegiados, en la actualidad somos unos 214. Ha habido muchas bajas por jubilación y las altas son básicamente por asesorías, fabricantes que les piden estar colegiados o el boca a boca de familiares o conocidos. No obstante, hemos hecho encuestas de satisfacción y los colegiados dicen que están muy satisfechos.

¿Cuáles cree que son los desafíos que enfrenta la profesión de cara al futuro?

Principalmente estar pendiente de que cómo evoluciona la inteligencia artificial. Seguir formándose en todas las innovaciones que vayan surgiendo en el mercado para no jugar en fuera de juego. Cuando llegó la informática pensamos que nos iba a hacer mucho daño, pero fue al contrario. Ahora, yo creo que tampoco si nos sabemos adaptar como hicimos en su momento. Y los colegios tenemos que ayudar a esa adaptación al cambio. El propio ChatGPT reconoce que «los agentes comerciales van a seguir siendo necesarios e imprescindibles» porque «el factor humano de la venta es insustituible». n

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