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José Ignacio Suárez, catedrático de Musicología: "Fue un error cerrar la Escolanía de Covadonga"

«Escribir zarzuela es hoy una toma de posición estética» asegura el compositor Guillermo Martínez, autor de «Maharajá»

Por la izquierda, José Ignacio Suárez, Guillermo Martínez y Begoña García-Tamargo.

Por la izquierda, José Ignacio Suárez, Guillermo Martínez y Begoña García-Tamargo. / Irma Collín

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María José Iglesias

María José Iglesias

«Escribir Zarzuela hoy es una toma de posición estética. Para mí es un género plenamente contemporáneo». Así lo dijo ayer en el Club el compositor Guillermo Martínez, autor de «Maharajá», la zarzuela que clausura el Festival de Teatro Lírico Español, en un diálogo protagonizado tambiénpor José Ignacio Suárez, catedrático de Musicología de la Universidad de Oviedo, quien calificó de «error» el cierre de la Escolanía de Covadonga, en cuyas filas militó Martínez.

  La sesión, presentada por Begoña García-Tamargo, directora artística de La Castalia, profundizó en una obra que, desde su estreno en 2017, ha destacado por su frescura y por su capacidad para renovar los códigos tradicionales de la zarzuela. «Maharajá propone un divertido choque cultural entre Asturias y la India a través de una trama contemporánea cargada de humor, emoción y referencias reconocibles para el público asturiano», resaltó el profesor Suárez, que también lamentó la decisión de Cosme Marina de dejar la dirección del Festival, tal como anunció ayer.

La obra, con esceneografía de Maxi Rodríguez, narra la historia de Vanesa, una joven del barrio ovetense de Vallobín, que, tras un año sabático en la India buscando encontrarse a sí misma, regresa a Asturias dejando atrás un intenso romance con Mishka. El reencuentro con su tierra no resulta tan idílico como imaginaba. Mientras intenta recomponer su vida junto a familiares y amigos, el amor que dejó en Jaipur reaparece inesperadamente en Oviedo dispuesto a recuperarla. Paralelamente, Ana, la mejor amiga de la protagonista, atraviesa su propia crisis sentimental junto a Orlando, dueño de una sidrería y símbolo de una vida estable y profundamente asturiana. José Ignacio Suárez subrayó que la verdadera protagonista de la obra es Asturias. «Es una zarzuela que trae aire fresco», afirmó, destacando que la acción transcurre en el presente y está salpicada de chistes, referencias y situaciones plenamente contemporáneas. La obra incorpora numerosos elementos identitarios asturianos: desde la gaita y fragmentos inspirados en el Cancionero de Torner hasta evocaciones del Himno de Asturias.

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