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San Lázaro, oasis contra el calor en la primera jornada de la temporada baños de las piscinas municipales de Oviedo

El sol y el acceso gratuito inaugural atraen al complejo a casi un millar de ovetenses, para los que ni el primer choque mundialista de España tuvo mayor peso que disfrutar de "un día espléndido" en el complejo

VÍDEO: Multitudinaria afluencia en San Lázaro en la jornada de apertura de las piscinas municipales de Oviedo

Oriol López / Irma Collín

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Ni el cansancio del trabajo, ni el del cole, ni dar prioridad a otras obligaciones. Ni siquiera el primer partido de España en el mundial de fútbol. Ninguna de estas causas ni probablemente otras tuvieron en la jornada de este lunes el suficiente peso para vencer a las ganas de los ovetenses de pisar la red de piscinas municipales, que arrancaron con su temporada de baños con una jornada inaugural gratuita.

En un lunes caluroso y soleado con más sabor a verano que a otra cosa, la ciudadanía se lanzó a la piscina, valga la redundancia, en un multitudinario estreno de las instalaciones que fue especialmente palpable en San Lázaro. El pensamiento popular los bañistas fue unánime en que se trató de "un día espléndido". En torno a las 18.00 horas habían pasado por el complejo acuático unos 900 visitantes, según precisaron desde la dirección del centro, en el que hubo cola de unas 30 personas por la mañana, en la apertura.

Nada más acceder a la instalación la panorámica general ya daba a entender que todo el mundo se lo estaba pasando en grande. Algunos chapoteando en el agua, otros al sol y también los que elegían la sombra. "El sitio es muy bonito", manifestaron Juan Espinosa y Ana Chusa, peruanos, que acababan de posar sus bártulos en el césped junto al camino y eran de estos últimos, ya que se resguardaron a la vera de la vegetación.

Su hijo, Santiago, apenas esperó a que las bolsas tocasen el suelo y ya había salido corriendo a remojarse. "Ahora vamos nosotros, con este calorcito apetece refrescarse", anunciaron los progenitores, que estaban en ciernes de seguir los pasos del retoño después de subir desde La Tenderina a esta piscina municipal aunque, cabe reseñar, que los vasos del Cristo, que gestiona el Principado, también abrieron este lunes.

No obstante, algunos venían desde más lejos. Es el caso de las dos familias, una de Colloto y otra de Ventanielles, que se juntaron gracias a Cristina Fernández y Ana García, que acudían con sus respectivos hijos y una sobrina. "A ver si ahora vamos a saltar a la fama", reía la parentela mientras posaba en bañador en una postal con el vaso grande del complejo a sus espaldas, vendiendo "la exclusiva" a este diario.

"Se está muy a gusto y lo estamos pasando muy bien", afirmó el grupo, que es un fijo del espacio situado al lado del Parque de Invierno. "Además hoy es gratis", incidieron como atractivo plus para una visita que les obligó a perderse el partido de la Roja. "¡Que gane España!", gritaron de todas formas, mientras el pequeño Alan presumía de la segunda equipación nacional.

Siguiendo una de las diversas elásticas de la selección que se vieron este lunes en la piscina y transitando junto a las zonas de baño infantiles, en la lámina principal los saltos al agua y los juegos eran los reyes. En una de sus cuatro esquinas estaba Montse Lama con su hija, María Cartategui, y su sobrina, Xana Arias. "Según salieron del colegio nos vinimos", explicó la mujer, del barrio de San Lázaro "de toda la vida", siendo el Veneranda Manzano el centro escolar de las dos pequeñas.

"Aquí toda la tarde hasta que nos echen", aseveró, al igual que las "muchas ganas" que tenían en casa de que abriesen la instalación, lo cual consiguió que todas ellas pasasen un día que Lama definió como "maravilloso".

Para los trabajadores, por otro lado, fue un lunes "intenso" dada la cantidad de visitantes. "Otros años no hace tan bueno el primer día y es algo que ha marcado la diferencia", expresó Mirdja Rodríguez que junto a su compañero Ronny Espinoza, ambos socorristas, que no perdían ojo al vaso velando por la seguridad de los abundantes bañistas que había a causa de un lorenzo que no daba tregua.

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