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"Esperanza e ilusión" por la compra de la fábrica de loza de Oviedo: "Cómo mínimo servirá para limpiar el recinto"

Los vecinos de San Claudio dan por hecho que el ganador de la subasta atajará los problemas del recinto

Aspecto actual de la fábrica de loza.

Aspecto actual de la fábrica de loza. / Irma Collín

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Lucas Blanco

Lucas Blanco

En San Claudio, martes no se hablaba de otra cosa. La noticia de LA NUEVA ESPAÑA sobre la irrupción de un inversor privado en la subasta pública de la antigua fábrica de loza, superando en 5.000 euros la puja realizada por el Ayuntamiento, se convirtió en el asunto dominante en las conversaciones de la localidad. En los bares, en las tiendas y en las calles, los vecinos intercambiaban preguntas, hipótesis y expectativas sobre el futuro de un recinto que lleva años simbolizando el deterioro de una de las zonas más emblemáticas del pueblo. «Hay cierta esperanza e ilusión», indicó el alcalde de barrio, Luis Miguel Fernández, al que los vecinos no pararon de abordar en la calle preguntándole por la identidad de un comprador que de momento no ha trascendido.

En el ambiente se mezclaba un sentimiento de sorpresa y alivio. Después de más de una década y media contemplando el progresivo abandono de las instalaciones, muchos vecinos interpretan la aparición de un comprador como una oportunidad para cambiar el rumbo de un espacio cuya imagen se ha ido degradando desde el cierre de la fábrica, en 2009. La incertidumbre sobre quién es el empresario y cuáles son sus planes no ha frenado el optimismo. Al contrario, ha alimentado una expectación que se percibía durante toda la jornada.

A su juicio de Luis Miguel Fernández, resulta «fenomenal que alguien haya puesto sus ojos en un espacio que lleva casi 20 años abandonado». Fernández confía en que, como mínimo, el futuro propietario «acometa una limpieza integral» del recinto. «Desde el cierre, la situación de la zona ha ido de mal en peor, con problemas de okupación, vandalismo y acumulación de suciedad y basuras», lamenta.

El representante asegura que la suerte de la localidad parece cambiar, pues ayer mismo se enteró que la antigua fábrica de tubos, anexa a la de loza y también abandonada, también acaba de ser comprada y ya está siendo objeto de mejoras. Por eso, aunque nadie conoce todavía la identidad del posible adjudicatario ni el destino que dará a los terrenos, existe la sensación de que, al menos, dejarán de estar «en el limbo».

La expectación era evidente. «La gente ya se está viniendo arriba, algunos ya fantasean con una fábrica nueva e incluso con que quiten el paso a nivel», explica Fernández.

Por su parte, el edil socialista Juan Álvarez Areces criticó la «falta de ambición» municipal para desarrollar «un proyecto público» este enclave al pujar el mínimo por la fábrica. El concejal lamentó que el Ayuntamiento «renuncie a liderar su futuro» y defendió la necesidad de una planificación pública ambiciosa capaz de generar actividad económica, industrial o cultural en esta localidad del municipio ovetense.

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