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Un nuevo altercado en el centro penal para menores de Oviedo, el cuarto en poco más de una semana, se salda con 14 internos en aislamiento

Los jóvenes internos provocaron destrozos en los módulos, arrojaron el mobiliario por las ventanas y los vigilantes hallaron tres «pinchos» para ser utilizados como armas

El centro para menores de Sograndio.

El centro para menores de Sograndio. / E. P.

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Félix Vallina

Félix Vallina

La crisis en el Centro de Responsabilidad Penal de Menores de Sograndio no remite. Al contrario, se enquista con una sucesión de altercados que ha vuelto a poner al límite a los trabajadores y a los responsables de la seguridad. En poco más de una semana se han registrado cuatro incidentes. El último comenzó el domingo por la noche en la tercera planta, donde permanecen los internos más jóvenes, y se prolongó después durante el lunes con nuevos daños en las instalaciones. Este martes, 14 jóvenes seguían aislados por su participación en los episodios de los últimos días.

Según fuentes de la plantilla, «el ambiente ya estaba revuelto» el domingo por la tarde, pero el «caos» se formó por la noche. Varios internos rompieron mobiliario de las habitaciones y arrojaron por las ventanas cortinas, raíles, mantas, ropa, calzado y otros objetos. La situación obligó a intervenir a los vigilantes de seguridad «como se pudo»: llegó a haber 16 internos contenidos en sus habitaciones, algunos engrilletados, «al no existir dependencias específicas disponibles ni personal de seguridad suficiente», según denuncian los trabajadores.

La tensión volvió a reproducirse el lunes, cuando se comunicó a 14 de esos internos que permanecerían una semana en aislamiento por los incidentes, el máximo permitido. La notificación derivó en otro altercado, con más destrozos en las habitaciones y lanzamiento de objetos al exterior, incluidas bandejas de comida. Este martes, además, los internos arrancaron un radiador de la tercera planta, lo que provocó la inundación de toda la zona, siempre según las mismas fuentes.

Armas improvisadas

A la preocupación por los daños se suma el hallazgo de objetos peligrosos. El domingo fue localizado en una habitación un soporte metálico de radiador con forma de garfio, descrito por los trabajadores como un «pincho» o arma improvisada. El lunes aparecieron otros dos objetos similares. La plantilla advierte de que el centro carece de espacios adecuados de contención y acaba recurriendo a soluciones improvisadas ante episodios de tensión cada vez más frecuentes. La situación se arrastra desde el domingo anterior, cuando una revuelta que los trabajadores calificaron como un «verdadero motín» se saldó con tres vigilantes trasladados al HUCA y una auxiliar educadora agredida. Después, en días posteriores, se registraron nuevas agresiones a la plantilla y una pelea multitudinaria en el patio.

El Principado mantiene el centro bajo estrecha vigilancia y ha activado una comisión de seguimiento para analizar la evolución de la crisis y coordinar las medidas de respuesta. En Sograndio hay 57 internos, 26 de ellos mayores de edad, una presencia que se ha convertido en uno de los principales focos del debate. Justicia prepara informes individualizados para solicitar a la jueza competente el cambio de régimen de algunos internos adultos conflictivos, lo que supondría su ingreso en prisión. El Principado insiste en que no será una medida generalizada ni automática, sino limitada a casos concretos y avalada por informes técnicos.  

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