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"Maharajá", la obra que rompió el tabú de la composición de nuevas zarzuelas, regresa este jueves al Campoamor, nueve años después, revisada y actualizada

Estrenada en 2017, el título de Guillermo Martínez y Maxi Rodríguez, cierra la temporada los días 18 y 20 de junio con casi el mismo elenco y Julia Cruz al frente de Oviedo Filarmonía

Representación de la zarzuela "Maharajá" en el Teatro Campoamor en la función de 2017-

Representación de la zarzuela "Maharajá" en el Teatro Campoamor en la función de 2017- / Irma Collín

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Chus Neira

Chus Neira

Oviedo

Nueve años después de su estreno, "Maharajá" vuelve al Teatro Campoamor. La zarzuela, con música del compositor ovetense Guillermo Martínez y libreto y dirección de escena de Maxi Rodríguez, estrenada el 15 de junio de 2017 como encargo del Ayuntamiento de Oviedo, regresa los días 18 y 20 de junio para cerrar la XXXIII edición del Festival de Teatro Lírico Español. No es una reposición rutinaria: la obra llega con toda la partitura repasada y reescrita por su autor, y con casi el mismo reparto que la levantó por primera vez.

La reposición tiene, para sus responsables, un valor que va más allá del título. Cuando se estrenó —recordaron durante la presentación, celebrada el pasado lunes en el Campoamor—, "Maharajá" supuso un hito: una zarzuela de nueva creación en un momento en que componer repertorio lírico original era excepcional. "Es un lenguaje vivo que sigue generando presente", defendió Guillermo Martínez, que reivindica la zarzuela "como una forma completamente contemporánea". A su juicio, Oviedo "no está programando una función más de zarzuela: está escribiendo una página en la historia del género". "Es un hito", resumió.

Esa condición pionera la subrayó también Cosme Marina. "Maharajá abrió una espita, rompió un tabú", señaló el director del festival, que situó la obra como una de las piedras sobre las que se asienta no solo "un pasado excepcional", sino también un futuro: después de aquel estreno, apuntó, llegaron nuevos títulos. Marina evocó al público cantando el "Welcome to Asturias" de la función como el reencuentro con "el antiguo espíritu de la zarzuela", el de los coros: "Alguna tecla se había activado que estaba oculta".

La obra cruza la India y Asturias —Bombay, Jaipur y un llagar de Colloto—, pero Maxi Rodríguez insistió en su raíz: "No va de la India ni de Asturias: va de una historia de amor que atraviesa fronteras y que pone a la gente del revés". Una comedia de enredos, de encuentros y desencuentros, que el libretista enhebra con los grandes temas de fondo de la pieza: identidad, globalización, tradición...

Sobre la música revisada habló Julia Cruz, que dirige a Oviedo Filarmonía en sustitución de Marzio Conti, batuta del estreno de 2017. "Maharajá es dos cosas: una zarzuela del siglo XXI y una comedia de enredo", y la partitura de Guillermo, reescrita, "se construye sobre esos dos pilares", explicó. La directora celebró la tensión fértil de la obra, capaz de hacer convivir universos musicales sin parentesco —los cantos de los hinchas del Oviedo con la música india—.

El reparto, de fuerte presencia asturiana, repite en lo esencial el del estreno, con Beatriz Díaz y David Menéndez entre las voces. Para Menéndez, el reto está en "mantener el personaje" a lo largo de apariciones espaciadas; lo que en su día fue un desafío, dijo, ahora es "un disfrute". Juan Noval Moro lo recibió como una "grata sorpresa". "Como decía Borges", citó, "no debo de haber pensado mucho en ello porque sigo opinando lo mismo". La reposición, concluyó, "nos pilla casi diez años después y todos estamos más tiernos".

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