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La Agencia Tributaria da carpetazo a la subasta de la fábrica de loza: rechaza la oferta más alta por ser insuficiente

La institución estudia convocar un nuevo procedimiento para vender los antiguos terrenos por los que también pujó el Ayuntamiento

La fábrica de loza.

La fábrica de loza. / Irma Collín

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Rosalía Agudín

Rosalía Agudín

Vuelta a empezar. La Agencia Tributaria acaba de dar carpetazo a la subasta para vender la fábrica de loza de San Claudio sin adjudicársela a la empresa que presentó la oferta más alta, al considerarla insuficiente. El grupo empresarial asturiano, que también adquirió la fábrica de tubos de El Caleyo, cifró las instalaciones en 188.325,87 euros. El Estado pedía 1,83 millones por el conjunto. Es decir, ofrecieron un 10% del valor de la propiedad y la institución no está obligada a adjudicar si la cifra está por debajo de la mitad del valor fijado. Ahora, el Gobierno de Pedro Sánchez tiene que decidir si vuelve a convocar un nuevo proceso para que puedan presentarse los interesados en este conjunto.

El complejo industrial ubicado en San Claudio está formado por dos fincas registrales que suman cerca de 38.400 metros cuadrados. Las instalaciones presentan “signos evidentes de abandono y un estado de conservación deficiente”, según recoge la documentación oficial del procedimiento. La operación incluye un importante condicionante patrimonial. La antigua fábrica forma parte del patrimonio histórico-industrial del concejo de Oviedo y está incluida en el Inventario del Patrimonio Cultural de Asturias, de modo que cualquier intervención futura deberá ajustarse a las exigencias de protección correspondientes.

La factoría de San Claudio representa uno de los símbolos más reconocibles del pasado industrial asturiano. Fundada en 1901, llegó a convertirse en una de las firmas de loza más prestigiosas de España. Sin embargo, décadas de deterioro económico y la deslocalización de parte de la producción precipitaron un cierre definitivo que dejó sin actividad las instalaciones hace ya diecisiete años.

Desde entonces, el complejo ha protagonizado varios intentos fallidos de recuperación. En 2009, el Principado declaró Bien de Interés Cultural parte del recinto industrial, aunque esa protección fue posteriormente anulada por el Tribunal Superior de Justicia de Asturias tras un recurso de la administración concursal. Años después, en 2017, el entonces gobierno local llegó a plantear la compra de la fábrica para desarrollar un espacio expositivo, un proyecto que nunca llegó a concretarse.

Ahora, con las instalaciones en avanzado estado de deterioro y después de varios episodios relacionados con ocupaciones e infravivienda, Hacienda vuelve a intentar dar salida a un activo de compleja comercialización, pero con un fuerte valor simbólico y patrimonial para Oviedo.

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