El párroco de San Isidoro hallado muerto en su casa: los feligreses fueron los que dieron la voz de alarma al no acudir a dar misa
La noticia causó una profunda conmoción entre los vecinos del casco histórico y los numerosos fieles que acudían habitualmente a las celebraciones de la parroquia

La Policía Local y varios fieles junto a la casa parroquial donde fue hallado el cuerpo sin vida. En el círculo, José Luis Alonso Tuñón en una imagen de archivo. / J. N. / FERNANDO RODRIGUEZ

José Luis Alonso Tuñón, párroco de San Isidoro el Real de Oviedo desde 1997 y una de las figuras más reconocidas de la Iglesia asturiana de las últimas décadas, fue hallado muerto este lunes en la casa parroquial del número 10 de la calle Magdalena. De carácter jovel y considerado uno de los mayores expertos en catequesis de la región nació en Proaza hace 84 años, se ordenó en 1965 desarrolló buena parte de su ministerio en Pola de Siero y Tudela Veguín antes de tomar de una de las parroquias más importantes de la capital asturiana. Fueron los propios feligreses quienes dieron la voz de alarma al acudir a la misa de las once de la mañana y comprobar que el sacerdote no llegaba. Preocupados por la situación, se desplazaron hasta la vivienda y, al no obtener respuesta, avisaron al 112. Agentes de la Policía Local lograron acceder al inmueble y encontraron al religioso en su cama, donde falleció por causas naturales.
La noticia causó una profunda conmoción entre los vecinos del casco histórico y los numerosos fieles que acudían habitualmente a las celebraciones de San Isidoro el Real. A las puertas de la vivienda parroquial se concentraron durante la mañana decenas de personas, muchas de ellas todavía incapaces de asumir lo sucedido.
"Ayer dio misa normal, tenía achaques de la edad, pero este desenlace ha sido una sorpresa", comentaban varios feligreses mientras aguardaban la llegada de los servicios funerarios para proceder al traslado del cuerpo.
La muerte del sacerdote deja además una situación complicada para la parroquia. "Nos deja ahora un gran vacío, porque llevaba casi treinta años llevando la parroquia a la perfección", lamentaba una de las fieles congregadas en el edificio. San Isidoro el Real es una de las parroquias más emblemáticas de Oviedo y durante casi tres décadas la figura de Alonso Tuñón estuvo estrechamente ligada a la vida religiosa, social y cultural del templo.
En los últimos meses, quienes le trataban con frecuencia habían observado un progresivo deterioro físico. Luis Manuel Alonso, hermano mayor de la Cofradía del Santo Entierro, recibió la noticia mientras conducía un autobús a Lourdes con un grupo de peregrinos. "Me avisaron de que no cogía el teléfono y que no desconectó la alarma como hacía todos los días. Llevaba unos días quejándose de que estaba muy cansado, con la tensión baja", explicó. Según recordó, el domingo únicamente ofició una de las misas previstas. "Solo celebró la misa de doce. La de once no la ofició porque estaba cansado. Es una pena y una pérdida muy grande", explica.
Alonso destacó el carácter cercano y servicial del sacerdote. "Era un hombre siempre dispuesto tanto en la parroquia como en la cofradía. Muy servicial, siempre tenía buenas palabras. Yo ya me hice amigo suyo cuando me dio clase en BUP en el Seminario. Este domingo le ayudé en misa como siempre y me despedí de él hasta el viernes, pero ya no podré volver a verlo", señaló emocionado.
Nacido en 1942, José Luis Alonso Tuñón fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1965. Su primer destino pastoral fue Pola de Siero, donde ejerció como coadjutor durante casi veinte años. Aquella etapa dejó una profunda huella en la comarca sierense y contribuyó a cimentar el prestigio que posteriormente le acompañaría durante toda su trayectoria eclesiástica.
En noviembre de 1984 fue nombrado párroco de San Julián de Tudela Veguín y administrador parroquial de Santiago de Tudela Agüeria. Allí desarrolló una intensa labor pastoral y se convirtió en una referencia para la comunidad local. Paralelamente fue asumiendo diversas responsabilidades dentro de la diócesis. Entre ellas figuraron los cargos de teniente arcipreste de Oviedo-Sur, miembro del Consejo Presbiteral y del Consejo Pastoral Diocesano. También desempeñó funciones como vicario episcopal de la Vicaría Centro durante el mandato del arzobispo Gabino Díaz Merchán.
Precisamente en aquellos años defendía una Iglesia cercana a los fieles. "Hay que acabar con la vieja imagen del clero distante e influyente", sostenía entonces. Esa forma de entender el sacerdocio fue una constante toda su vida y es uno de los rasgos que más recuerdan quienes le conocieron.
En 1997 fue nombrado párroco de San Isidoro el Real, iniciando una etapa de 29 años hasta su último aliente. Allí impulsó la actividad catequética, colaboró con numerosas cofradías y asociaciones religiosas y se convirtió en una figura muy conocida.
Las muestras de pesar se sucedieron durante toda la jornada. El Alcalde, Alfredo Canteli, manifestó que "don José Luis fue un gran sacerdote y un gran amigo personal. Descanse en paz".
También expresó su dolor Javier Suárez, que destacó la dimensión humana y pastoral del fallecido. "Me sorprendió, aunque sabía que estaba delicado. Es una pena. Fue un gran cura, vicario en su día de la zona centro. Era una persona muy jovial, muy buena y un gran entendido en catequesis. Era un sacerdote muy querido y muy respetado", afirmó. Suárez añadió que "siempre donde estaba había un ambiente de cordialidad. Es una gran pérdida para la diócesis".
En términos similares se expresó el deán de la Catedral, Benito Gallego, que colaboró con él durante años en San Isidoro. "Me avisaron esta mañana cuando empezaba a celebrar la misa. Aunque le veía delicado últimamente, no me lo esperaba Era un hombre muy preparado y con mucha afición a la música. Muy buen compañero. No tengo más que palabras de agradecimiento", señaló. Gallego recordó además su talento para la predicación y la catequesis. "Cantaba y predicaba muy bien. Tenía buen carácter y una dosis de socarronería también a veces. Deja un gran vacío porque mucha gente le quería muchísimo".
Los restos de Alonso Tuñón serán recibidos este miércoles a las diez de la mañana en San Isidoro. A las doce y media se celebrará el funeral presidido por el Arzobispo, Jesús Sanz Montes. Posteriormente recibirá sepultura en el cementerio de Proaza, la localidad que le vio nacer y a la que regresará para su último descanso. Entretanto, la capilla ardiente permanecerá instalada en el tanatorio Los Arenales (sala 10), donde amigos y fieles podrán despedirse de quien durante más de medio siglo dedicó su vida al servicio de la Iglesia asturiana.
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