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Oviedo se llena de máscaras ibéricas con 600 participantes en el primer desfile internacional fuera de Portugal

El Festival Internacional de la Máscara Ibérica reúne a una treintena de grupos de España, Portugal, Andorra y Rumanía en una cita que coincide con el impulso del Principado para declarar les mazcaraes d’iviernu Bien de Interés Cultura

Oviedo se llena de máscaras con el mayor desfile ritual de la Península

VÍDEO: Amor Domínguez/ FOTO: Mario Canteli

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Rosalía Agudín

Rosalía Agudín

Ni la consejera de Cultura, Vanessa Gutiérrez, se libró de las maldades. La estampa, la tarde de ayer, parecía más propia del final del invierno, del Antroxu, aunque la temperatura recordaba que era una jornada soleada y calurosa de junio. El Festival Internacional de la Máscara Ibérica finalizó ayer a lo grande, llenando de color, tradición y cultura las calles del casco histórico de Oviedo con una comitiva de seiscientas personas pertenecientes a una treintena de grupos llegados de distintos puntos de la geografía española, portuguesa, andorrana y rumana.

Las notas de la Real Banda de Gaitas “Ciudad de Oviedo” anticipaban la llegada de los históricos personajes. «Estamos recuperando tradiciones muy antiguas, con figuras míticas que nos devuelven a nuestras raíces», resaltó La Destrozona, de la Asociación Cultural Mazcaritos d’Uviéu, que en esta ocasión ejerció de anfitriona. Su personaje, un hombre travestido de mujer, hizo de las suyas durante todo el recorrido. A más de uno le sacó los colores y alguno incluso optó por esconderse para evitar sus travesuras. Otros, en cambio, disfrutaron de lo lindo con sus juegos.

Esta es la primera vez que este desfile sale de Portugal. Lo hace, además, coincidiendo con el impulso que el Principado acaba de dar al expediente para declarar les mazcaraes d’iviernu como Bien de Interés Cultural. «Hace diez años que recuperamos los Mazcaraos de Rozaes, aunque nunca llegamos a perder la tradición del todo. El carnaval rural quedó muy denostado en la década de los noventa y, en el Domingo Gordo, salimos por el pueblo visitando casa por casa», detalló Eva Solar. Su objetivo, explica, es evitar que la gente los reconozca para poder hacer todo tipo de maldades.

Por su parte, la portuguesa Lúcia Gorge puso en valor que esta tradición era una forma de despertar a la comunidad después del invierno y de prepararse para la llegada de la primavera. «Somos alegría, música, fiesta y convivencia. Estas tradiciones se han transmitido de padres a hijos, de generación en generación, y es un orgullo enorme mantener viva esta herencia», subrayó.

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