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El calor obliga a los obradores de Oviedo a reinventarse: “Era insoportable”

La pastelería Llambionadas instaló aire acondicionado para poder seguir elaborando chocolate, bombones y repostería durante la época estival

Lydia Elguezábal con el abanico y Sheila Blanco

Lydia Elguezábal con el abanico y Sheila Blanco / Miki López / LNE

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Rosalía Agudín

Rosalía Agudín

El calor de los últimos años dejó de ser una molestia para convertirse en un problema laboral en la pastelería Llambionadas. Las altas temperaturas obligaban a cambiar los hábitos empezando a trabajar en el obrador cuando todavía no estaban las calles puestas y dejar de hacer elaboraciones con chocolate. Era insoportable”, resume Lydia Elguezábal, propietaria del establecimiento, que recuerda cómo el negocio ha ido notando el cambio con el paso de los años. Cuando abrió, hace más de una década, los veranos eran más frescos. Ahora, incluso con un obrador orientado al norte, las jornadas más calurosas se hacían muy difíciles. “Había días que dejábamos de trabajar o teníamos que hacerlo con nocturnidad”, explica.

La situación llevó al establecimiento a realizar una inversión importante este mismo año: instalar aire acondicionado tanto en el obrador como en la zona de clientes. La medida ha cambiado por completo la forma de trabajar durante los meses de verano. Antes, determinadas elaboraciones quedaban prácticamente descartadas en cuanto apretaba el calor. “No hacíamos chocolate en verano”, señala Elguezábal. Ahora, en cambio, pueden seguir haciendo bombones otros productos delicados sin depender tanto de la temperatura exterior.

La climatización también ha permitido reorganizar la jornada. Antes era necesario madrugar mucho más para aprovechar las horas más frescas. Ahora, el equipo puede repartir mejor el trabajo a lo largo del día y continuar la producción hasta aproximadamente las 19.30 horas. El cambio se nota también en la clientela. En los días de más calor, la terraza pierde fuerza y muchos clientes prefieren quedarse dentro del local. “Ahora están casi todos dentro”, comenta Elguezábal. La oferta, además, se ha ido adaptando a los nuevos hábitos estivales. En la carta ganan presencia productos más frescos como los tés matcha, los batidos de frutas y los desayunos con yogur, fruta y granola.

Pese a las altas temperaturas, Llambionadas mantiene un ritmo intenso de trabajo. La propietaria destaca el peso de los encargos, la actividad vinculada a la Universidad Alfonso X el Sabio y el movimiento que generan los congresos en el entorno del Palacio de Congresos y Exposiciones. “Cuando se mueve el edificio Calatrava, se mueve todo”, resume.

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