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Ciudad Naranco exige «cuidado extremo» con el amianto durante el derribo de las naves en ruinas de esta zona de Oviedo

Los vecinos piden que el futuro desarrollo de la zona de Almacenes Industriales incluya «zonas verdes» o equipamientos deportivos

Vallas para cortar el acceso a la zona de Almacenes Industriales en la que se produjo el último incendio.

Vallas para cortar el acceso a la zona de Almacenes Industriales en la que se produjo el último incendio. / F. V.

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Félix Vallina

Félix Vallina

La noticia del derribo inminente de todas las naves en ruina de Almacenes Industriales ha sido recibida con optimismo en Ciudad Naranco. Tanto es así que los vecinos han decidido aplazar la movilización que preparaban para exigir la recuperación inmediata de una zona degradada desde hace años. Sin embargo, la tranquilidad no es completa: el barrio reclama ahora «cuidado extremo» durante las labores de demolición por la presencia de amianto en unas construcciones levantadas el siglo pasado y en las que, advierten, abunda este tipo de material. «La salud es lo primero y eso hay que tenerlo muy en cuenta. El amianto es cancerígeno y aquí hay mucho que retirar», defiende Marisa Álvarez, presidenta del colectivo vecinal Activa Ciudad Naranco.

La preocupación se ha disparado tras el incendio registrado hace una semana en una de las naves abandonadas, el enésimo en estos últimos años. Desde entonces, el entorno permanece vallado y muchos residentes evitan acercarse por miedo al polvo que quedó en suspensión y que todavía se aprecia en la zona. «Es como una zona cero», resumen los vecinos, que piden al Ayuntamiento y a las empresas encargadas de los trabajos que extremen las medidas de seguridad para proteger tanto a los operarios como al barrio. «El polvillo del amianto sigue por el suelo desde el incendio y aún no se ha retirado. Cosas como esa son las que no se pueden hacer», dice Irene Álvarez. «Yo tengo una niña y estoy muy preocupada, procuro alejarme lo más posible, pero no siempre es posible», añade.

Lo mismo le ocurre a Luis Álvarez, otro vecino de la zona. «Hace días que no llevo a mi hija al parque –al de la plaza Juan Pablo II– porque tengo miedo. No es ninguna broma», afirma. «Está muy bien que derriben las naves porque es totalmente necesario, pero hay que extremar las precauciones», dice Álvarez.

La transformación de Almacenes Industriales no se quedaría solo en el derribo de los inmuebles en ruina. Sobre la mesa del Ayuntamiento ya hay una propuesta de la promotora de suelo del Grupo Santander, LandCo, para levantar en la zona de Almacenes Industriales unas 120 viviendas en tres bloques de entre cinco y siete alturas. Los vecinos tampoco ven con malos ojos esos planes, aunque piden que, si eso sale adelante, se tenga en cuenta al barrio. «Estaría bien que se habilitasen al menos zonas verdes o que el Ayuntamiento se hiciese con algunos locales para los jóvenes o para otros usos de tipo social. Y si ya se hace algún espacio para habilitar un área deportiva ya sería ideal», afirma Luis Álvarez.

Zulima Fernández también tiene claro que los derribos de las naves abandonadas son «fundamentales» para Ciudad Naranco. «Hasta que no estén todas tiradas seguirá habiendo problemas e incendios. Los okupas se mueven de una para otra a sus anchas», dice. Fernández también apela a la seguridad a la hora de llevar a cabo los trabajos de demolición. «Lo que no se puede permitir es que el amianto esté sin retirar una semana después del último incendio. No se puede jugar con la salud», recalca.

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