Música, recuerdos y un mural para no olvidar a Oriol: así será el gran homenaje que preparan en Oviedo al músico de 26 años fallecido repentinamente
"Nos han arrebatado a nuestro niño, desde que supimos lo que le pasó no hemos parado de llorar", dicen en colegio San Pedro de los Arcos, donde el artista dejó huella como conserje

Oriol López, tocando en las escaleras del colegio San Pedro de los Arcos. / N. L.
La ausencia de Oriol López Rubio sigue pesando como una losa en Oviedo. Apenas 24 horas después de la multitudinaria despedida del joven ovetense, fallecido a los 26 años a caus de una caída en el baño de su vivienda de González Besada, el colegio San Pedro de los Arcos, donde trabajó durante años ya prepara un gran homenaje para mantener vivo su recuerdo.
La idea comienza a tomar forma entre compañeros, familias y dirección. Será este otoño y tendrá dos elementos imprescindibles, aquellos que mejor representan la personalidad de quien fue conserje del colegio y una de las personas más queridas de la comunidad educativa: música y arte. "Seguramente sea en el inicio del curso y habrá mucha música y un gran mural", adelanta el director del centro, Ramsés García, todavía profundamente afectado por la pérdida.
Porque para quienes compartieron el día a día con Oriol, resulta imposible desligar su figura de una guitarra. O de una sonrisa. O de una conversación que se prolongaba mucho más allá de la jornada laboral. "Nos han arrebatado a nuestro niño", confesaba García apenas unas horas después del funeral. "Llevamos desde que lo supimos llorando sin parar".
Su voz todavía se quiebra al recordar al joven que conoció cuando llegó a la dirección del colegio en 2023. Aunque poco después Oriol pasó al colegio Buenavista I por cuestiones contractuales, el contacto entre ambos nunca se perdió. "Todas las semanas hablábamos. Si no era directamente con él, era con la secretaria. Seguíamos teniendo muchísimo contacto", explica.
Lo que nació como una relación profesional acabó convirtiéndose en una amistad marcada por una complicidad poco frecuente. "Teníamos un código de humor propio y llorábamos de risa juntos. Era una persona muy natural, muy auténtica. Sin ningún tipo de atrezo. Era alma, igual que su música y su guitarra".
Por eso el homenaje que prepara ahora el colegio quiere reflejar precisamente esa esencia. No solo recordar al trabajador, sino al amigo, al músico y al compañero que convirtió cada rincón del centro en un lugar más cálido. La música será el eje central del acto. No podría ser de otra manera. "No podía estar sin música y tenemos que darle música", resume García.
Durante años, Oriol puso banda sonora a innumerables momentos de la vida escolar. Tocaba para los alumnos, para las familias, para los compañeros y para cualquiera que necesitara una sonrisa. El director recuerda especialmente una visita de un grupo musical contratado para reforzar el programa bilingüe del centro. Lo que iba a ser una actuación más acabó convirtiéndose en una improvisada celebración. "Cogió la guitarra y se puso a tocar con ellos como si se conocieran de toda la vida", rememora.
Tampoco olvida las ocasiones en las que compartió música junto a la presidenta del AMPA, la violinista Olga Novolotskaya, o cuando tocó especialmente para Joaquín, miembro de la asociación Síndrome de Down y gran apasionado de la música. "Cada momento especial del colegio tenía a Oriol detrás de alguna manera".
El mural que se proyecta para el próximo curso buscará precisamente recoger todas esas facetas. Su creatividad, su capacidad para conectar con las personas y la huella emocional que dejó entre quienes le rodeaban. Porque si algo repiten una y otra vez quienes le conocieron es que Oriol poseía un talento extraordinario para hacer sentir importantes a los demás.
Ramsés conserva en su despacho una prueba de ello. Cuando asumió la dirección del centro le entregó una vieja carpeta reciclada y le pidió que la personalizara. Oriol la transformó por completo. La llenó de dibujos, símbolos y referencias personales. Entre ellas escribió el título de una canción propia: "Y si miramos el cielo". El director volvió a abrir aquella carpeta tras conocer la noticia de su muerte. "Me puse a escuchar la canción y no pude parar de llorar. Parecía un mensaje. Como si nos estuviera diciendo que si miramos al cielo, él sigue ahí". Ahora tiene previsto tatuarse esa frase para llevarla para siempre en su piel.
Esa carpeta se ha convertido ahora en uno de los recuerdos más valiosos que conserva de él. No es el único. También guarda una vieja chaqueta roja de estilo rockero que Oriol le regaló después de escucharle contar que le recordaba a una que había tenido de joven. "Un día apareció con una caja y me dijo: 'Quiero que la lleves tú. Lo que es importante para ti, para mí también'. Era así. Tenía una generosidad enorme". Historias similares se multiplican entre profesores, familias y antiguos compañeros. Pequeños gestos que explican mejor que cualquier discurso por qué su fallecimiento provocó una conmoción tan profunda. "Dejó una huella que no hay ser humano que deje de una manera parecida", asegura García.
Quizá por eso el homenaje que ya empieza a prepararse trasciende el recuerdo habitual que puede dedicarse a un trabajador querido. Será una celebración de todo lo que representó para el colegio. De su música. De su creatividad. De su forma de escuchar. De su capacidad para unir personas. Y también de esa sonrisa que todavía parece seguir recorriendo los pasillos de San Pedro de los Arcos.
Cuando el próximo curso eche a andar, el sonido de las guitarras y los acordes volverán a escucharse en el colegio. Esta vez no será Oriol quien los toque. Pero quienes le quisieron confían en que, de alguna manera, siga estando allí.
Suscríbete para seguir leyendo
- Un rayo destroza la chimenea de un edificio de Oviedo y obliga a los bomberos a acordonar la acera por la caída de cascotes
- Revolución en el TUA de Oviedo: una nueva línea (P) unirá Ciudad Naranco y La Manjoya cada media hora
- Un ataque vandálico obliga a cerrar una piscina pública de Oviedo en plena temporada estival
- Están contentos, pero preocupados por la familia', dice la defensa de los padres que tuvieron a sus hijos confinados en un chalé de Oviedo tras ser absueltos por maltrato psicológico
- Expectación con los conciertos de San Mateo: uno de los grandes reclamos del programa agota entradas para su actuación en Oviedo
- La casa de Oviedo en la que tres menores permanecieron confinados cuatro años fue desvalijada cuando los padres estaban presos
- Residentes en la zona rural de Oviedo podrán requerir por teléfono o internet que un autobús los recoja en casa
- El lugar favorito de los paseantes de Oviedo ve la luz: 'Seguro que ahora viene mucha más gente
