Jorge Rossy, actúa este martes en el Campoamor: “El jazz es como un árbol, cuanto más profundas son las raíces, más alto llegan las ramas”
"Cualquier persona que haya desarrollado un gusto musical puede disfrutar muchísimo de nuestro concierto"

Jorge Rossy, a la izquierda, junto a Kevin Hays. / LNE
Jorge Rossy (Barcelona, 1964) es probablemente el músico de jazz más trascendente de la escena del jazz en España desde Tete Montoliú. Multiinstrumentista educado en la Berklee School of Music de Boston, ha formado parte de alguna de las formaciones más influyentes de música contemporánea, como los tríos de Brad Mehldau y Danilo Pérez, así como permanentes giras y grabaciones con otras leyendas de su generación como Joshua Redman o Mark Turner. Llega a Oviedo este martes presentando su último álbum, “The wait”, grabado junto al extraordinario pianista norteamericano Kevin Hays con un concierto a las 20.00 horas en el teatro Campoamor enmarcado en el ciclo Vetusta Jazz. Todavía quedan entradas a la venta.
Vuelve a Oviedo, ciudad con la que tiene una relación especial, tras visitarnos en el pasado como pianista, vibrafonista e incluso como baterista del Brad Mehldau Trío.
Es un gusto volver a Oviedo. Es cierto que por mi amistad con Incós Domínguez he visitado la ciudad con diferentes proyectos. No voy con tanta asiduidad como me gustaría, pero siempre lo he disfrutado mucho. Es especial y lo valoro mucho.
El concierto se estructura en dos partes. En una viene presentando su álbum The Wait, grabado con un viejo conocido, el pianista Kevin Hays. ¿Cómo surge este proyecto?
Mi relación con Kevin viene de muchos años atrás. Nos conocimos cuando me mudé a Nueva York en 1991, y desde entonces colaboramos en diferentes proyectos. Pero yo siempre le acompañaba a la batería, con Pete Bernstein, Mark Turner… Hace tres años me propuso grabar a dúo con marimba y vibráfono, y para mí ha sido un regalo enorme. Le tengo muchísima admiración y respeto. Grabamos composiciones suyas y mías, otras de Toninho Horta, Milton Nascimento, Leonard Bernstein… Acabamos de grabar nuestro segundo disco, que aún no ha salido. Estamos rodando también este nuevo repertorio.
Además de con la marimba y el vibráfono, podremos disfrutar de verle a la batería con la incorporación del contrabajista Romeu Tristao.
Acabamos de tocar este nuevo formato de doble programa, solo para Oviedo y Tenerife. Añadir a Romeu Tristao para estos dos conciertos ha sido una idea improvisada, pero sabíamos que iba a funcionar perfectamente. Kevin y yo ya habíamos tocado con Romeu, pero por separado. Es un musicazo. Es bonito tocar con alguien de otra generación con una gran imaginación musical. Tiene un sonido y un fraseo preciosos. La idea era estructurarlo en dos partes claramente separadas, pero ahora estamos pensando dejar que fluya entre temas, ir cambiando de instrumentación. Va a haber una gran variedad de colores tímbricos y de estilos de una forma muy orgánica y muy natural.
¿A día de hoy le interesan más estos proyectos de investigación musical y melódica o subirse a un escenario sigue siendo importante para usted?
Para mi subirme al escenario e investigar son la misma cosa. No lo concibo como preparar un trabajo y repetirlo. Es verdad que necesito conocer la música con mucha profundidad, porque cuanto más profunda es la preparación, más libertad y más variación entre una noche y otra puede haber. Es como un árbol, cuanto más profundas son las raíces, más alto llegan las ramas.
Oviedo mantiene una relación muy especial con la música clásica y la ópera, y sin embargo ha tenido lagunas inexplicables en su relación con el jazz. ¿Qué puede encontrar ese público en The Wait? ¿Puede convencer a alguien que no sepa nada de jazz de que asista a su concierto?
Esto de las categorías es algo muy curioso. Nos las inventamos para intentar clasificarlas. Pero, ¿qué quiere decir música clásica? ¿Música europea de los últimos cuatrocientos años? A una persona que diga que le gusta la música clásica le gusta una gran variedad de música y sin embargo habrá otra música dentro de la clásica que no le gusten tanto. Aparte, la clásica no ocurre en el vacío, está inspirada en el folclore. Bach, los compositores rusos, trabajaban sobre danzas. Estas barreras son solo conceptuales en nuestra imaginación. La música es inabarcable. Cualquier persona que haya desarrollado un gusto musical puede disfrutar muchísimo de nuestro concierto. Además, el jazz desde sus inicios ha tenido una gran influencia de la clásica. Bach, Debussy… influyeron mucho a Charlie Parker, Duke Ellington o James P. Johnson. Nosotros incidimos, y es muy bonito verlo en directo, en el nivel de espontaneidad, que ocurre con la improvisación. La intimidad en la conversación, el peligro, el nivel de sorpresa que puede legar a haber. Con músicos como Kevin Hays, que es un pozo sin fondo de sabiduría musical y experiencia, sensibilidad e imaginación. Vamos a disfrutar, además con una gran variedad de instrumentación. Va a ser una fiesta, vamos a viajar juntos…
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