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María Oruña, escritora, presenta en Oviedo este lunes "La Cámara de las maravillas": "No necesitamos siempre la obra de arte original para entender su historia y mensaje"

"Hay un conflicto importante entre naciones por la titularidad del patrimonio; en Berlín están aburridos de que Egipto les reclame el busto de Nefertiti, pero no lo quieren devolver"

La escritora María Oruña.

La escritora María Oruña. / Ángeles Torres RPH

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María Oruña (Vigo, 1976), la autora que ha conquistado a más de un millón y medio de lectores con su serie de misterio "Los Libros del Puerto escondido", regresa a las librerías con "La Cámara de las Maravillas". En esta ocasión, la escritora gallega deja atrás la arqueología subacuática de su anterior novela, "El Albatros Negro", para adentrarse en las élites del coleccionismo y los entresijos de la Brigada de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional. La autora presentará su nueva obra este lunes 29 de junio, a las 19.00 horas, en la Biblioteca Ramón Pérez de Ayala de Oviedo.

¿Por qué decidió poner el foco de su nueva novela en la Brigada de Patrimonio Histórico?

Digamos que es como hijo de un libro anterior. Con el "Albatros Negro" conocí la existencia de esta brigada y me quedó el runrún de que es muy desconocida y creo que tiene que llevar casos muy interesantes. Investigué cómo trabajaban y decidí que mi próxima novela tenía que ser ambientada en el mundo del arte. Lo que hizo mi cabeza fue de golpe dirigirse hacia las élites, busqué un punto que fuera creíble para que una familia adinerada vinculada a subastas y museos pudiese hacer sus operaciones internacionales desde un palacio en Madrid.

¿Qué espera encontrar el lector en "La Cámara de las Maravillas"?

Un juego de intriga, de una provocación a los lectores y una aventura de entretenimiento, de humor, de conocimiento. Lo único que espero es que los lectores terminen con una sonrisa y que estén satisfechos al terminar.

En la obra aparece un ladrón de guante blanco. ¿Es un perfil basado en la realidad o es pura literatura?

Estudié la vida de muchos, como Erik el Belga, Elmyr de Hory o el "Spider-Man" francés, Vjeran Tomic, pero lo cierto es que no hay ninguno que sea el prototipo literario. O pecan de narcisistas o son un poco violentos. El de guante blanco de mi libro es elegante, nunca emplea la violencia, nadie le ve entrar ni salir. Tenemos por supuestísimo romantizada esa idea porque roba solamente a los millonarios, pero a ver, la realidad es que es un delincuente.

Su trama parte de "Pentimento", un museo compuesto por copias.

En el arte no necesitamos todo el tiempo tener la obra original para entender cuál era la historia y el mensaje que ese autor quería lanzarnos. Ver lo que pintó Vermeer hace quinientos años emociona, pero, ¿necesitamos de verdad que nos traigan esos originales a la puerta de nuestra casa siempre? ¿No nos vale con entender ese contexto y esa emoción reproducida?

Usted entra de lleno en el debate sobre la devolución de obras de arte a sus países de origen.

Realmente es un conflicto diplomático bastante importante. Hay piezas obtenidas donde no hay igualdad de armas, ya sea por colonialismo o saqueo bélico. Eso no es legal, ni siquiera es ético. Tenemos el caso del Museo Nuevo de Berlín, donde está el busto de Nefertiti; en Egipto están aburridos de reclamarlo, pero como es el mayor reclamo del museo, no lo quieren devolver. Les importa poco que conforme la identidad cultural de un pueblo. Todo el mundo sabe que cuando el conde de Elgin serró y casi se carga el Partenón cogiendo los frisos en Grecia, nunca hubo permiso. Se lo llevó todo para allá y ahí está, en el Museo Británico, y tan pichis. No hablamos de cosas de hace ocho siglos, fue en el siglo XX. Se inventaron leyes para evitar que fuera devuelto bajo un tamiz de proteccionismo argumentando "¿Quién dice que eso vaya a ser bien conservado en su lugar de origen?".

¿Se puede ser legítimo y ético en este mercado?

Si tú eres el gobierno de Nigeria y le vendes obras al Reino Unido por dinero o a cambio de otras, eso es legítimo porque están al mismo nivel de jerarquía de poder. Pero si es por saqueo, no me valen las normas de la guerra. Ya hay cambios; en Países Bajos desde 2023 han empezado devoluciones de obras obtenidas bajo el colonialismo porque se dan cuenta de que no fue justo. Al final, ¿de verdad nos va la vida en ello que eso se quede aquí?

Al final, quien sabe si muchas veces vemos copias en las paredes de los museos, ¿verdad?

Juegan con nuestra ignorancia. Hay muchas obras que son "de la escuela de". Eso quiere decir que lo han pintado los becarios y que Rembrandt pues fue por allí, retocó una ceja y puso la firma. Muchos falsificadores han jugado con esa ignorancia de países que desconocían el viejo mundo; Elmyr de Hory les colocaba un Matisse a unos tejanos y ni comprobaban inventarios ni certificados.

Con más de un millón y medio de ejemplares vendidos, ¿cómo afronta este lanzamiento?

Escribir es una carrera de fondo con mucho trabajo y esfuerzo. Todo lo que sube, baja, así que siempre con mucha prudencia e intentando hacer lo mejor posible cada trabajo.

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