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Oviedo estrenará un sistema para controlar la calidad del aire y medir el ruido en tiempo real

El nuevo servicio, que también vigilará en directo la contaminación acústica, se valdrá de los sensores y medidores instalados con la Zona de Bajas Emisiones

La entrada a la Zona de Bajas Emisiones de Oviedo.

La entrada a la Zona de Bajas Emisiones de Oviedo. / Mario Canteli

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Lucas Blanco

Lucas Blanco

Oviedo da un paso decisivo para garantizar la protección de la salud pública en el corazón de la ciudad. El Consistorio acaba de sacar a licitación un servicio especializado en la explotación, validación de datos y mantenimiento de su red de control ambiental en la Zona de Bajas Emisiones (ZBE). Este contrato, que cuenta con un presupuesto anual de 39.000,37 euros y una duración prevista de tres años prorrogables a otros dos, asegura la vigilancia ininterrumpida de la calidad del aire y los niveles de ruido los 365 días del año. «La finalidad de la ZBE, además de dar cumplimiento a una obligación legal, es contribuir a la mejora de la calidad del aire y a la disminución de la contaminación acústica, lo que redundará en beneficios inmediatos para la salud de las personas», indica el edil de Infraestructuras, Nacho Cuesta.

La red de monitorización combina infraestructuras municipales con las del Principado. El epicentro es la cabina municipal ubicada en el Campillín, dotada de analizadores de última generación para medir óxidos de nitrógeno (NOx) y partículas en suspensión (PM10 y PM2,5), además de parámetros meteorológicos. Esta vigilancia se completa con la integración de los datos de las estaciones de Trubia, Palacio de Deportes, Plaza de Toros y Purificación Tomás. Asimismo, se han instalado cinco sonómetros de precisión en farolas estratégicas para medir la contaminación acústica en torno a las estaciones.

El servicio no se limita a la mera recogida de cifras, sino que exige una rigurosa validación diaria de los datos por parte de técnicos cualificados para descartar errores técnicos o valores poco realistas. Este proceso garantiza que la información que llega a la plataforma de la ZBE sea veraz, permitiendo que, si se detectan picos de contaminación que superen los umbrales legales, se avise de inmediato a los técnicos municipales. En palabras de Nacho Cuesta, «con el nuevo contrato vamos a poder validar un control diario de los valores de ambas contaminaciones, y en consecuencia, adoptar con inmediatez las medidas medioambientales y de movilidad necesarias para paliar sus consecuencias nocivas».

La operatividad del sistema es clave, por lo que el contrato obliga a realizar visitas de mantenimiento preventivo al menos cada quince días para asegurar el perfecto estado de sensores y sonómetros. Estos datos validados se integran en la plataforma de la ZBE y son la base para activar protocolos contra la contaminación que coordinan actuaciones de movilidad junto a la Policía Local y otros servicios municipales implicados.

Finalmente, la transparencia informativa será otro de los pilares, con la elaboración de informes mensuales y una memoria anual.. Estos documentos compararán los niveles registrados con los valores de referencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y analizarán la evolución del ruido antes y después de la puesta en marcha de la ZBE . Con este despliegue técnico, Oviedo asegura que sus decisiones políticas en materia de sostenibilidad se basen en una realidad técnica incontestable.

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