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Sofía Recuero, de sacar la mejor nota en la PAU 2018 a ser premio fin de grado de Medicina y ahora oftalmóloga en el HUCA: "El nivel en la carrera es altísimo; sin constancia, no consigues nada"

"Siempre me fue bien en los estudios, pero esa nota nunca te la llegas a esperar", dice la asturiana, de 26 años, del 13,95 sobre 14 que consiguió hace ocho años en la selectividad

La joven, que hizo el año pasado el MIR y quedó en el puesto 114 de toda España, asegura que siempre tuvo claro quedarse en la región: "El HUCA es muy buen hospital"

Su consejo para los estudiantes asturianos: "Confiar en uno mismo. Tu mayor enemigo eres tú. Ese trabajo continuado en algún lugar de tu mente está, aunque pienses que no"

VÍDEO: Sofía Requero, la médico que fue una de las mejores notas de la PAU de 2018

J.A. / M.Canteli

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Mónica G. Salas

Mónica G. Salas

Rozó la máxima nota en la PAU de 2018 (con un 13,95 sobre 14), fue premio fin de grado de Medicina y quedó en el puesto 114 de toda España en el MIR del año pasado. Es el expediente de diez de Sofía Recuero Guerra, ovetense de 26 años y una de las mejores estudiantes de Asturias. Hoy, ocho años después de haber sobresalido en la EBAU, Sofía está en casa: en Asturias, en Oviedo, en el HUCA. Es residente de segundo año en el servicio de Oftalmología.

"Quedarme en la región lo tenía claro. Este hospital es muy bueno y, además, tiene todas las ramas de mi especialidad", afirma. Sin embargo, el camino para llegar hasta aquí no siempre fue tan nítido. Sofía Recuero dudó en el Bachillerato entre Medicina y Física. Hasta que algo en su cabeza hizo "clic": "Me di cuenta de que me gustaban más las personas que estar en un laboratorio". Por eso, su elección final fue Medicina, donde acabó siendo la mejor de su promoción. La mejor entre 150 universitarios. "Pero estuvo complicado", matiza entre risas. "El nivel es altísimo y hay mucha materia. Aunque tengas facilidades para estudiar, sin constancia esta carrera no la consigues sacar. En el Bachillerato no noté tal esfuerzo", asegura.

La clave de su éxito: tener un "método"

Sin dejar de lado el deporte (hace pádel) y el ocio, Sofía Recuero estudiaba casi todos los días de la semana. También era de las que iba a todas las clases en la Universidad de Oviedo. "Intentaba dejar un día libre a la semana. Pero durante el periodo de exámenes estudiaba todo el día, todo lo que podía", confiesa. Pero el secreto para acabar una carrera de seis años tan exigente como la de Medicina con un 9,5 no es solo echar muchas horas de estudio, también, y quizá más importante, es tener un "método". "Yo creo que mi clave fue saber organizarme con tiempo. Sabía cuándo eran los exámenes y el temario que había y en función de ello me iba organizando día a día. Tenía así una idea mental de lo que iba a estudiar. A mí también me funcionaba hacer 'tarjetitas', resumiendo cada tema", detalla.

Durante el periodo de exámenes, Sofía pensaba "en lo bueno", no en lo malo: en los viajes que iba a hacer cuando terminase el apurón. Como ese que hizo a Tailandia con las amigas al acabar el grado.

Sede de LNE Oviedo. Quedamos con Sofía Recuero Guerra, una de las mejores estudiantes de la PAU de hace 8 años. Hoy es médica en el HUCA.

Sede de LNE Oviedo. Quedamos con Sofía Recuero Guerra, una de las mejores estudiantes de la PAU de hace 8 años. Hoy es médica en el HUCA. / Mario Canteli / LNE

El recuerdo de la EBAU

Aunque ya le queda un poco lejos, la médica ovetense todavía recuerda el día antes de la PAU (entonces llamada EBAU). Su padre, Javier, le dijo: "Algún diez sacarás", después de una trayectoria brillante en el colegio Baudilio, primero, y en el IES Fleming, después. "Yo creo que en Inglés y Matemáticas sí", contestó ella. Y el diez lo acabó sacando en todas las asignaturas a excepción de la específica de Biología. Un ejercicio de una mitocondria que recordará para toda su vida como una anécdota fue el que le hizo perder un 0,50 puntos. Sumando la fase obligatoria y la específica, Sofía Recuerdo sacó un 13,95 en la selectividad. Con sinceridad, señala, "no tenía esas expectativas ni presión. Siempre me fue bien en los estudios, pero esa nota nunca te la llegas a esperar".

Salvando las distancias, la PAU y el MIR, dice, "son parecidos a nivel de nervios". "Crees que es el juicio final", bromea, a la vez que aconseja a los futuros estudiantes de estas dos pruebas decisivas "confiar en uno mismo". "Tu mayor enemigo eres tú. Ese trabajo continuado en algún lugar de tu mente está, aunque pienses que no", señala.

IZ A DR; SOFIA RECUERO GUERRA, GUILLERMO MERA ALVAREZ, MANUEL IGLESIAS ALONSO Y LUCIA ALVAREZ MUÑIZ. EXAMEN. SELECTIVIDAD. PAU. EBAU. ESTUDIANTES CON LAS MEJORES NOTAS EN ASTURIAS

A la izquierda del todo, Sofía Recuero en 2018, tras ser una de las mejores de la EBAU de ese año, junto a Guillermo Mera, Manuel Iglesias y Lucía Álvarez. / LUISMA MURIAS / LNE

De padres profesores (de Matemáticas), Javier y Mari Luz, y con dos hermanos mayores, Javier y David, dedicados a la enseñanza de Educación Física uno y otro trabajando en el Banco Mundial, Sofía Recuero encontró en la especialidad de Oftalmología todo lo que buscaba, aunque en su mente también estaba en un inicio Neurología. "Lo que más me gusta es la variedad que tiene. Hay días de consulta y días de quirófano. Hay mucho dónde elegir. También hay muchas ramas dentro de la Oftalmología y en la residencia las tocaré todas: retina, córnea, glaucoma, inflamaciones, neuroftalmología...". Y para rematar, el estilo de vida en este servicio es "bueno", aunque eso no lo sabía cuando lo elegió. "Lo supe después... Se hacen pocas guardias por la noche", apunta.

El futuro sigue en el HUCA

El objetivo final de Sofía es acabar donde está ahora: en el HUCA, aunque le gustaría irse "uno o dos años" fuera a aprender técnicas que en Asturias no se aplican o hacer alguna investigación. Dar clases en la Universidad de Oviedo también entra en sus planes, sin embargo es consciente de que las plazas son escasas y las oportunidades más bien pocas.

Este es el recorrido brillante de una alumna que fue ejemplar en la EBAU de 2018 y que continúa siéndolo, ya convertida en médica, ocho años después. Nada de todo ello, remata Sofía, hubiese sido posible sin el apoyo de su familia y su círculo de amigos. "Pude hacer muchas cosas, gracias a que estoy en casa con mis padres. Otra gente ha tenido que compaginar estudios con trabajo. Soy afortunada y quiero agradecerles esa ayuda".

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