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El estanque de los patos de Oviedo recupera su esplendor: "Está como una patena"

Culmina la limpieza a fondo del vaso que fue vaciado el lunes para retirar un gran roble caído

Turistas asomados este viernes al estanque de los patos del Campo San Francisco.

Turistas asomados este viernes al estanque de los patos del Campo San Francisco.

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Lucas Blanco

Lucas Blanco

El estanque de los patos del Campo San Francisco vuelve a lucir su mejor imagen apenas unos días después del susto vivido a principios de semana, cuando un roble de más de 300 años de antigüedad se desplomó sobre el vaso, obligando a vaciarlo para facilitar las labores de retirada del histórico ejemplar. La actuación municipal ha permitido convertir un incidente inesperado en una oportunidad para acometer una limpieza integral que ha devuelto el esplendor a uno de los lugares más emblemáticos y fotografiados de Oviedo. "Está más limpio que nunca", proclama el edil de Servicios Básicos, José Ramón Pando.

El llenado del estanque comenzó a última hora del miércoles y continuó durante toda la jornada del viernes. A media mañana todavía seguía funcionando a pleno rendimiento el aspersor encargado de devolver el agua al vaso, ultimando un proceso que ha transformado por completo la imagen del recinto.

El concejal de Servicios Básicos, área del que depende Parques y Jardines, José Ramón Pando, se mostró satisfecho con el resultado de unos trabajos que han permitido eliminar la suciedad acumulada en el fondo del estanque tras años de uso. El edil destacó que el vaciado obligado por la retirada del árbol brindó la ocasión perfecta para realizar una intervención mucho más profunda de la que habría sido posible en circunstancias normales.

Quienes mejor parecían valorar el regreso a la normalidad eran los propios habitantes del estanque. Los patos volvieron a nadar y recorrer con tranquilidad el entorno de la isleta central después de varios días marcados por la incertidumbre y la falta de agua, una situación que incluso llevó a algunos ejemplares a desplazarse a otras zonas de la ciudad. También las tortugas recuperaron su rutina, paseando con calma bajo la mirada de los numerosos visitantes que se acercaban para comprobar el estado del estanque.

Entre ellos se encontraban Carlos Rodríguez y Maribel López, vecinos del centro de Oviedo, que no ocultaban su satisfacción al contemplar el resultado de la actuación. "Quedó de maravilla. Tenía mucha falta este lavado de cara al estanque", comentaba Rodríguez mientras observaba el agua completamente limpia.

La renovada imagen también sorprendía a los turistas, muchos de ellos ajenos a la caída del roble centenario ocurrida el lunes. Después de inmortalizar el momento junto a la popular escultura de Mafalda, la sevillana Dolores Vázquez resumía la impresión compartida por muchos visitantes. "Está como una patena, para comer en él, la verdad", afirmaba con humor desde la barandilla, contemplando un estanque que vuelve a ser uno de los grandes atractivos del gran pulmón verde del centro de la capital asturiana.

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