Gerardo Martínez, presidente del Centro Asturiano de Oviedo: «Felipe VI vendrá al centenario del Centro Asturiano si su agenda lo permite»
«La entidad que presido tiene un magnífico presente y un futuro extraordinario»

Gerardo Martínez, en las instalaciones del club de campo del Naranco.
Gerardo Martínez Quesada, presidente del Centro Asturiano de Oviedo, afronta el ecuador de su mandato con la vista puesta en la modernización de las infraestructuras y la sostenibilidad. Tras un inicio de gestión marcado por la judicialización electoral, que mantuvo las inversiones importantes «congeladas» durante casi un año, el dirigente ha reactivado proyectos vitales como el nuevo sondeo de agua a 500 metros de profundidad o la renovación integral de la antigua piscina interior en una sala deportiva polivalente, a estrenar el 1 de octubre. La presentación de los actos del centenario del pasado 18 de junio marca el inicio de una efeméride que aspira a reunir a la familia asturiana del mundo y contar con la presencia de la Casa Real en el Monte Naranco.
¿Qué balance hace de este periodo?
Fue un inicio complicado. El primer año estuvimos con juicios y apelaciones, fue difícil. Eso nos obligó a que, salvo las actuaciones inminentes y urgentes, las otras obras importantes las mantuviésemos congeladas. Una vez que nos dieron la razón en los tribunales, empezamos a trabajar a destajo. Somos muy cuidadosos con la transparencia: si el juez hubiera dicho de repetir elecciones y no ganamos, la alternativa no tenía por qué encontrarse con unas obras con las que quizá no estaba de acuerdo. Si no respetas eso, no respetas al socio.
Sobre obras, había en proyecto dos pistas de tenis cubiertas.
Se descartó porque el coste era inmenso, por encima de los dos millones de euros. Era imposible meter esa cantidad porque iba a condicionar el resto de intervenciones en el centro. El presupuesto se disparó un millón y pico por encima de lo estimado debido a la sujeción de los taludes. La zona de construcción era una escollera rellena y sostener eso requería pilotaje y una protección impresionante. Teníamos el temor de que, ante cualquier entrada de agua, se marchara incluso el edificio. De cinco empresas licitadoras, tres renunciaron al ver el terreno y las otras dos presentaron alternativas que se salían mucho del presupuesto.
Queremos reunir por el centenario a los centros asturianos del mundo en un gran encuentro
El suministro de agua es otro de los caballos de batalla.
El Centro Asturiano no tiene agua municipal. Teníamos un sondeo de los años noventa que se fue deteriorando y recamisar el tubo no funcionó porque redujo el diámetro y producía mucha menos agua; por eso acometimos un nuevo sondeo. Tras un primer intento fallido, a finales del año pasado cambiamos de sitio y el sistema de perforación y bajamos a 496 metros. Ya está entubado entero y esperamos que esté operativo antes de final de año.
Se planteó convertir el antiguo bingo en un gimnasio. ¿Al final acometerán algo en ese local?
Esa obra se nos iba de las manos. Es un sótano que lleva cerrado mucho tiempo y tiene mucha humedad. La climatización para lograr una atmósfera adecuada era tres veces más cara de lo previsto. De momento lo hemos parado. Sería incluso más barato comprar un local a pie de calle por la zona. Estamos estudiando qué uso darle a ese espacio, estamos abiertos a cualquier opción. La idea original era trasladar allí las actividades de salud de la calle Uría, como yoga o pilates, pero no podemos comprometer las inversiones futuras del club.
La reforma de la antigua piscina interior sí es una realidad.
Está terminada y el 1 de octubre desdoblaremos las actividades. El año pasado cerramos con 500 personas en lista de espera y creemos que con esto esa lista va a desaparecer. Ha sido una obra importantísima porque hemos aprovechado para cambiar toda la red de tuberías, saneamiento y acometidas eléctricas. Además, hemos sectorizado la calefacción por zonas; el edificio es muy grande y antes, para calentar un local, tenías que encender media planta. Ahora seremos mucho más eficientes.
La lista de espera para las actividades desaparecerá al abrir en octubre la nueva sala polivalente
¿Está satisfecho con el cumplimiento de su programa?
No, porque queremos hacer mucho más, nos retrasó un año lo de las elecciones y luego está el tema de la financiación. Si no es en este mandato, será en el siguiente porque lo que falta por hacer son cosas muy necesarias para el club. Por ejemplo, el cambio de calderas, estamos ya con el proyecto. Las actuales son de gasoil y tienen treinta y pico años. No son sostenibles, tienen un consumo tremendo y una eficiencia muy pequeña. Nuestra idea es cambiar todo eso a biomasa entre el año que viene y el siguiente. Queremos que el entorno sea lo más natural posible, apostando por energías renovables.
En el ámbito medioambiental, proponen una reforestación.
Vamos a plantar 100 árboles autóctonos, uno por cada año de vida del club. Serán ejemplares cuyos frutos sirvan para alimentar a la fauna y los plantarán 100 socios voluntarios. Estamos pensando incluso en poner un código QR en cada árbol para identificarlos. La idea es hacerlo el 21 de marzo, el Día del Árbol. Lo de la reforestación es otra cosa. Hay empresas que se dedican a plantar árboles para compensar la huella de CO2, alguien lo comentó el otro día y nos pareció interesante hacerlo en los más de 100.000 metros de terrenos que tenemos en el Naranco. Sería una oportunidad magnífica para el monte y para Oviedo.
Acaban de presentar el centenario. ¿Qué puede esperar el socio?
Es un año muy importante. Hemos diseñado un centenario para los socios y para la ciudad de Oviedo, con repercusión autonómica. Habrá conferencias y visitas guiadas cada quince días relacionadas con la historia de la institución y de la ciudad, como charlas sobre el Oviedo que desapareció o recorridos por el Naranco para que la gente conozca sus pozos de hielo y sus cuevas. También tendremos un concierto con la orquesta Filarmonía en el Campoamor el 15 de marzo. Además, queremos reunir aquí a los centros asturianos del mundo para hacer un gran encuentro. No olvidamos que nacimos de la emigración y ahora, por ejemplo, estamos intentando apoyar al centro de Venezuela, es nuestra obligación. Nuestra obligación es colaborar con los emigrantes como ellos hicieron en su día con nosotros.
El Rey Felipe VI es presidente de honor y su intención es tenerle aquí. ¿Cómo va el tema?
Con la Casa Real contactamos el año pasado y seguimos en ello. El Rey ya estuvo aquí en el 86 y el 92, y en el despacho conservamos la bola que tiró cuando inauguró la bolera, firmada por él. La relación siempre ha sido fluida, les pasaremos los actos principales y, en la medida en que su agenda lo permita, vendrá cuando él elija.
En 2027 hay elecciones de nuevo. ¿Ya ha pensado en ello?
Es muy temprano, falta año y medio todavía. Lo veremos el año que viene.
¿Cómo define el momento actual del centro?
Muy equilibrado y lo que tengo claro es que el Centro Asturiano tiene un magnífico presente y un futuro extraordinario. Lo que el socio nos demanda es lo que se ve en el día a día.
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