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Largas colas para disfrutar la paella más famosa de todo Oviedo: "La organización está genial y la sidra, mejor"

La comisión de San Antonio, famosa por cocinar para romerías de media Asturias, abarrota el «prao» de sus fiestas para repartir 1.500 raciones de arroz

Por la izquierda, Silvia Peláez, Leila Berdasco, Bárbara García, Jose Díaz, Pablo Menéndez, Adrián González, Adrián Rodríguez, Jonás Collada, Samuel Vara, Lucía Alonso, Leticia Vázquez compartiendo mesa.

Por la izquierda, Silvia Peláez, Leila Berdasco, Bárbara García, Jose Díaz, Pablo Menéndez, Adrián González, Adrián Rodríguez, Jonás Collada, Samuel Vara, Lucía Alonso, Leticia Vázquez compartiendo mesa. / Mario Canteli

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Alba G. Villanueva

Huele a brasa y el sol calienta, las sillas de plástico son blancas y los banderines de Asturias cuelgan del techo. Las fiestas de San Antonio volvieron a reunir este sábado en Fitoria, como vienen haciendo desde hace décadas, a cientos de vecinos y amigos alrededor de las paelleras. «Tengo treinta y dos años y vengo a la fiesta desde hace treinta y dos», comenta con una amplia sonrisa Pablo Villa, que, junto a Alejandro Alonso, realiza la importante labor de cocinar la paella más famosa de Oviedo desde hace diez años. Los ingredientes para conseguir las 1.500 raciones despachadas este año se elaboraron con 150 kilos de arroz y productos frescos de procedencia local. Una receta exitosa que ha provocado que la comisión, formada por ocho vecinos, reciba constantemente llamadas de fiestas y colegios de toda la región para contratar sus servicios.

La cola para recibir la esperada porción, de varios metros de largo, rodeaba el recinto de los juegos infantiles. Allí, los asistentes esperaban su turno con lo necesario, el vale en una mano y el plato en la otra. Pocos minutos después de que fuera servida la primera ración, la banda de gaitas «Ciudad de Oviedo», cara a la carpa, amenizó el comienzo del almuerzo.

Por la izquierda, Lourdes Noval, Susana Cuesta, Rocío Bermejo, Ana Noval, Pablo Villa, Elena Jiménez, Alejandro Alonso y Carla Campo posan con la paella.

Por la izquierda, Lourdes Noval, Susana Cuesta, Rocío Bermejo, Ana Noval, Pablo Villa, Elena Jiménez, Alejandro Alonso y Carla Campo posan con la paella. / Mario Canteli

Dentro del toldo, Matilde Álvarez se rendía a la sidra como «lo mejor de la fiesta». La pequeña Olivia Gutiérrez, sin embargo, se quedaba con los hinchables. Tanto adultos como niños encontraron en San Antonio la manera de disfrutar una celebración con 78 años de historia. «El arroz y los criollos, muy ricos; la organización, genial; y la sidra, fenomenal», comenta Graciela Novoa. A su lado, Geli Fernández, que nació a quince minutos de la carpa, en Arneo, recuerda que tampoco se puede faltar al bollo del lunes. Ella fue la que animó a un grupo de amigas a venir: «El año pasado nos encantó y por eso volvimos», cuentan. Todas juntas disfrutan de la paella que acababa de llegar a la mesa. Un poco más lejos, Adrián González y sus amigos montaron una carpa particular donde, resguardados del sol, disfrutaron del arroz y la compañía.

Por la izquierda, Matilde Álvarez, Belén Fernández, Loli González, Graciela Novoa, Marimar Álvarez, Geli Fernández durante la comida.

Por la izquierda, Matilde Álvarez, Belén Fernández, Loli González, Graciela Novoa, Marimar Álvarez, Geli Fernández durante la comida. / Mario Canteli

Por su parte, Lore Alonso y Jaime López, que llevaban una década sin acudir, se mostraron contentos de estar de vuelta. «Esta fiesta ha atraído a mucha gente en estos años», dice Lore, que aunque no esperaba tanta multitud, asegura que la esencia se mantiene. «Es esa fiesta de prao a la que te gusta venir», confesaba Jaime. Ambos recordaron juntos, las veces en las que, aun entrando ríos de lluvia en la carpa, no habían faltado a la cita. Con el plato de arroz acabado y Jaime escanciando el último culín de la botella, se mostraron dispuestos a «volver el año que viene»..

Noveles o experimentados, todos coinciden en que es el clima familiar de esta fiesta lo que conquista. «Aunque sean 1.500 raciones, conocémonos todos. En esta cola, habrá pocos a quienes no llame por el nombre», comentaba Pablo Villa mientras seguían repartiendo arroz de manera incansable. En la falda del Naranco continuó la música hasta que, después del almuerzo, tuvo lugar la entrega del premio «El Xarreru», que esta vez recayó en la Fundación Real Oviedo, entidad solidaria vinculada al club azul con sede en el antiguo orfanato minero.

San Antonio continúa hoy con la misa que se celebrará a mediodía, seguida de una sesión vermut y el concurso de tortillas. A las seis y media de la tarde comenzarán los juegos infantiles y Dj Guille cerrará la jornada. El lunes tendrá lugar el tradicional reparto del bollo a las seis de la tarde, después el festival folclórico y volverán este año «Grupo Tekila» y Dj Nacho Otero a las nueve y media. Los fuegos artificiales pondrán el broche de las fiestas entrada la madrugada.

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