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Singular misa en la Catedral de Oviedo: la lengua de signos toma la Sancta Ovetensis para recibir a fieles sordos de media España

«Paz y bien», desea en lengua de signos el arzobispo a un centenar de fieles sordos llegados de media España durante una misa adaptada

La Catedral de Oviedo acoge una misa en lengua de signos adaptada a los feligreses sordos y sordociegos

Mario Canteli

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Alba G. Villanueva / L. B.

La Catedral habló este domingo con las manos. Mientras el Arzobispo, Jesús Sanz Montes, recordaba en su homilía que «Dios habla al corazón de cada persona» y que «lo más importante el Señor lo manifiesta para ser descubierto con los ojos del corazón», media docena de sacerdotes acompañaban sus palabras y cánticos con lengua de signos, al tiempo que dos intérpretes facilitadas por la Fundación Vinjoy las trasladaban a cientos de fieles, muchos de ellos con discapacidad auditiva o visual, llegados de distintos puntos de España, para clausurar el XXXIII Encuentro Nacional de la Pastoral de Sordos y Sordociegos. Una estampa poco habitual convirtió durante una hora en un templo donde la fe también se expresó con silencios y gestos.

La eucaristía, retransmitida en directo por «Trece TV», dejó uno de sus momentos más simbólicos cuando Sanz se dirigió en lengua de signos a los asistentes para desearles «paz y bien», un saludo que arrancó sonrisas entre los participantes. En las primeras filas, delegaciones de doce pastorales españolas siguieron una celebración adaptada gracias a las intérpretes Lara Alonso y Ana Mier.

«Las personas sordas también tienen derecho a acceder a la dimensión religiosa y espiritual», reivindicó antes de la misa Adolfo Rivas, director de la Fundación Vinjoy, entidad colaboradora del encuentro. El responsable recordó que, aunque la interpretación suele asociarse a ámbitos como la sanidad o la educación, también resulta imprescindible para garantizar una participación plena en las eucaristías adaptadas. En Asturias, explicó, el objetivo es recuperar las misas accesibles en Oviedo, que ya hay mensualmente en Gijón.

Detrás de cada celebración hay horas de preparación. «Interpretar una misa tiene su complejidad porque utiliza un vocabulario muy específico», explicó Lara Alonso. «Preparamos las lecturas, los signos de determinados santos o conceptos para que la interpretación sea lo más fiel posible».

A Inés Villalobos, feligresa sorda de Madrid, le faltaban gestos para describir la experiencia. «Una maravilla. Me ha emocionado. Todos los sacerdotes de distintos lugares, las intérpretes, la catedral... el contexto es maravilloso», traducía una intérprete para luego transmitir su deseo: que la pastoral «se instaure no solo en Oviedo, sino en toda España donde todavía no existe».

Ese anhelo también lo comparte María Dolores Jiménez, ovetense que durante años asistió a las eucaristías adaptadas que celebraba el recordado sacerdote Regino Chiquirrín, fallecido en 2024. «Estamos hablando con el obispo para ver si concede ya una parroquia. Tenemos la esperanza de lograrlo», explicóc con lengua de signos la devota al referirse a un sacerdote para el que Sanz Montes también tuvo un recuerdo, así como para la labor de la Fundación Vinjoy. «Fue aquí, en nuestra tierra, donde comenzó el trabajo pionero con niños sordos y huérfanos gracias a la entrega sacerdotal de Domingo Fernández Vinjoy hace cien años», reivindicó.

El coordinador nacional de la Pastoral, Iñaki Gallego, hizo un balance optimista. «El mensaje ha calado. Se han dado pasos. La sensación es muy buena», señaló tras cuatro días de encuentro en los que fieles de media España compartieron experiencias con el fin de reactivar la pastoral asturiana tras el fallecimiento de Chiquirrín. «Nada ha quedado concluido, pero se ha levantado el ánimo», resumió.

Quizá por eso la imagen de este domingo fue mucho más que una misa diferente. Fue la de una Iglesia intentando escuchar a quienes, durante demasiado tiempo, habían tenido que esforzarse para ser escuchados.

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