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"La afición la merece", afirman desde el Real Oviedo al recoger la Medalla de Oro de la capital por su centenario

El equipo "se reconoce" en el reflejo de un Oviedo "orgulloso" del club: "Pertenecemos a la ciudad y a su gente", dice su vicepresidente

En el centro, Alfredo Canteli, con Manuel Paredes (izquierda) y César Martín.

En el centro, Alfredo Canteli, con Manuel Paredes (izquierda) y César Martín. / Luisma Murias

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Manuel Paredes, vicepresidente del Real Oviedo, y César Martín, responsable de relaciones institucionales, recibieron la Medalla de Oro de Oviedo por los primeros cien años del club. Paredes afirmó que "nuestra afición es la auténtica merecedora de esta Medalla de Oro". El dirigente incidió en la simbiosis entre la ciudad y la entidad, ya que la capital "se enorgullece del Real Oviedo y el Real Oviedo se reconoce en ella". "El club pertenece a la ciudad y a su gente", elogió el directivo, que añadió que "el corazón del club late también gracias a los que sienten el escudo en Asturias, España y en el mundo" y prometió "llevar con orgullo el nombre de Oviedo" a todas partes.

La concesión del galarón en este 2026, año del centenario oviedista, supone un homenaje a un siglo de trayectoria donde el club ha sabido representar con "orgullo, valor y garra" el nombre de la ciudad. Paredes vinculó la historia de la capital con la propia naturaleza de la entidad deportiva, señalando que los valores de fidelidad y sacrificio que definen a Oviedo son los mismos que han permitido al club "levantarse, resistir y seguir adelante" frente a cualquier adversidad. Para el vicepresidente, esta distinción sitúa al Real Oviedo en un grupo de excelencia marcado por el compromiso con la "honrada y respetada" capital del Principado.

Durante su intervención, el directivo quiso hacer extensivo el honor a todas las figuras que han construido la leyenda azul: desde los fundadores que sentaron los cimientos hace cien años hasta los presidentes, empleados, voluntarios y futbolistas que defendieron la camiseta "muchas veces contra viento y marea". Tuvo un recuerdo especial para los momentos más críticos de la historia del club, subrayando que la supervivencia de la institución fue posible gracias a una afición que nunca dejó de creer y que siente el Carlos Tartiere como su propia casa.

Con la mirada puesta en el segundo siglo de vida, el Real Oviedo reafirmó su voluntad de seguir creciendo bajo parámetros de "ambición y estabilidad", pero siempre manteniendo intactas sus raíces. "Juntos seguiremos escribiendo la historia", concluyó Paredes, antes de cerrar el acto con un sentido "Hala Oviedo, siempre", ratificando el compromiso de la entidad de seguir caminando de la mano de los ovetenses y de todos aquellos que, desde cualquier punto del mundo, mantienen vivo el sentimiento azul.

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