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El director de la Fundación Vinjoy, Adolfo Rivas, nombrado Hijo Adoptivo de Oviedo: "Mientras tenga fuerza serviré a los que lo necesitan"

El director de la entidad socioeducativa agradece el "abrazo" que le otorga la ciudad mediante un título que le "sabe a familia"

Adolfo Rivas.

Adolfo Rivas. / Luisma Murias

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Si hay algo que define a Adolfo Rivas, el director de la Fundación Vinjoy, es el servicio a los demás, destacando su labor diaria para mejorar la vida de numerosas familias y su papel como referente de la justicia social y la solidaridad. Rivas, que ha dejado una huella imborrable en el ámbito social ovetense, recibió la distinción con una profunda emoción, asegurando que "mientras siga teniendo fuerzas, seguiré sirviendo a los que lo necesitan". Para el de Baracaldo este reconocimiento posee una naturaleza especial que lo diferencia de otros premios institucionales. "Tiene un nombre que emociona, se llama Hijo Adoptivo; huele a tierra y sabe a familia", explicó el dirigente del tercer sector, quien interpretó el título como un "abrazo" de la ciudad hacia una labor que, según insistió, nunca es individual: "En lo social es estúpido pensar que se reconoce a una persona; se reconoce a un equipo, a una comunidad, o si no, no es nada".

Rivas desgranó los motivos de su compromiso vital tras 46 años de intervención socioeducativa, una tarea que ha desarrollado habitualmente "en la frontera, trabajando donde nadie quiere estar". Lejos de considerar su dedicación como un sacrificio, el homenajeado afirmó con orgullo su voluntad de permanecer en esos espacios de vulnerabilidad.

"He sido feliz haciéndolo; no creo en el sufrimiento de lo que se hace, se hace si crees en ello y te llena de satisfacción. No tiene mérito ni esfuerzo", aseveró, subrayando que su labor consiste en acompañar procesos en los que personas en situaciones críticas logran "sacar la cabeza y ponerse de pie".

El nuevo Hijo Adoptivo deseó además que lo social no sea tratado como un mero "florero" protocolario en la vida pública, sino como una apuesta real por aquellos que sufren miedo o desesperanza. Durante el acto, Rivas estuvo arropado por compañeros de trabajo y amigos de diversos estamentos, además de usuarios de la fundación. Estos, según destacó, le acompañaban por afecto personal y no por sus cargos. También tuvo palabras de cariño para su madre, presente en la sala, quien con humor y ternura le había sugerido al enterarse de la distinción que "no necesitaba ser adoptado por nadie al tenerla a ella".

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