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Satisfacción general de los vecinos de Oviedo por la revolución de las líneas de TUA: "Aplaudimos con las orejas"

Colectivos y alcaldes de barrio consideran que con el refuerzo de frecuencias, paradas e itinerarios del bus urbano "se cubren demandas históricas"

Un autobús de TUA delante del HUCA.

Un autobús de TUA delante del HUCA. / David Cabo / LNE

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Lucas Blanco

Lucas Blanco

La propuesta municipal desvelada este domingo por LA NUEVA ESPAÑA para rediseñar la red de Transporte Urbano (TUA) de Oviedo, presentada por el Ayuntamiento como «la mayor remodelación de las últimas décadas», ha sido recibida con una valoración mayoritariamente positiva por las asociaciones vecinales que participaron en el proceso de consultas previo a la elaboración del plan. Los representantes de distintos barrios destacan que muchas de sus reivindicaciones históricas han sido incorporadas al documento, aunque algunos colectivos mantienen reservas sobre aspectos concretos. «Se cumple todo lo que habíamos pedido», «aplaudimos con las orejas» o «era una demanda de hace mucho tiempo» son algunas de las expresiones que resumen el sentir general de unos vecinos que consideran que la reforma supone un avance importante para mejorar la movilidad y la calidad de vida en el municipio.

Uno de los respaldos más claros llega desde La Corredoria. La presidenta de la asociación vecinal San Juan y alcaldesa de barrio, Mayte Orozco, celebra especialmente la mejora de la línea D (Facultades-Parque Principado), cuya frecuencia pasará de treinta a veinte minutos, así como el refuerzo previsto para la línea C (Facultades-Lugones) en las horas de mayor demanda. A su juicio, ambas actuaciones responden a problemas que sufrían a diario los usuarios. «Me parece muy bien y estoy contenta con la frecuencia de veinte minutos», señala. Además, considera que «el refuerzo de ambas líneas es urgente porque están masificadas», una realidad que, asegura, se hace especialmente evidente en Navidad y a diario en las horas punta.

También en Ciudad Naranco las reacciones son de satisfacción. Rubén Fernández, presidente de Ciudad Naranco Existe, afirma que cualquier mejora del transporte público para el barrio merece un respaldo absoluto. «Aplaudimos con las orejas porque la nueva línea acerca el servicio a la parte alta del barrio», resume. Recuerda que durante anteriores mandatos las asociaciones vecinales trabajaron junto a los técnicos municipales para estudiar posibles modificaciones y sostiene que algunas de aquellas propuestas finalmente han sido recuperadas. Entre ellas destaca la mejora de la conexión con el centro de salud, una de las demandas que, según explica, llevaban años defendiendo.

En la misma línea se expresa Marisa Álvarez, presidenta de Activa Ciudad Naranco, quien considera que el Ayuntamiento ha recogido prácticamente todas las aportaciones realizadas por su colectivo. «Se cumple todo lo que habíamos pedido así que no podemos quejarnos de los cambios», afirma. No obstante, recuerda que todavía quedan cuestiones pendientes relacionadas con la calidad del servicio, como la instalación de marquesinas, paneles informativos o mejoras de accesibilidad para personas con movilidad reducida y familias con carritos de bebé. También confía en que las nuevas conexiones permitan acceder «con mayor facilidad» al centro de salud del barrio y realizar transbordos en el centro sin penalizar los tiempos y efectividad del servicio en otros barrios.

Otra de las actuaciones mejor recibidas es la ampliación de la línea V hasta el entorno del centro de salud de Colloto. José Enrique Vila, vicepresidente de la asociación vecinal y alcalde de barrio de Colloto y Villamiana, considera que el cambio facilitará especialmente los desplazamientos de quienes necesitan acudir al Hospital Universitario Central de Asturias. «Tener la cabecera de la línea al HUCA en el centro de salud es ideal para las derivaciones», explica. Recuerda que hasta ahora muchos vecinos dependían de servicios con frecuencias muy reducidas y que el nuevo recorrido simplificará unos desplazamientos especialmente habituales entre la población de mayor edad.

La creación de la nueva línea también encuentra un amplio respaldo en La Manjoya. El alcalde de barrio, Eduardo Arnáez, asegura que se trata de una reivindicación histórica vinculada al crecimiento residencial experimentado por la zona durante los últimos años. «La nueva línea P cumple con una vieja demanda y cubre necesidades de nuestro futuro», resume. A su juicio, el aumento de promociones de vivienda hará crecer de manera notable la población del entorno y disponer de una conexión directa con el centro y con otros servicios públicos era una necesidad que ya no podía aplazarse. Considera además que el nuevo recorrido será utilizado desde el primer momento porque la demanda ya existe.

Las mejoras previstas para la línea K (Latores-plaza América) también son recibidas con satisfacción en los núcleos rurales afectados. Trinidad López, vocal de la asociación de vecinos de Latores, destaca que la ampliación del recorrido permitirá que el autobús llegue por fin a Ayones, Llagú y Santo Medero. «Lo que se plantea da respuesta a toda la parroquia, que a día de hoy no tiene ningún servicio», señala, a la vez que explica que muchos vecinos debían recorrer varios kilómetros por carreteras sin aceras para acceder a una parada o recurrir al taxi, una situación especialmente complicada para los mayores.

Compra de autobuses

En San Claudio también valoran positivamente el incremento de recursos destinado a la red. Luismi Fernández, alcalde de barrio y presidente de la asociación vecinal, considera que la incorporación de nuevos vehículos ayudará a reducir la saturación que se produce a partir de La Argañosa. «La compra de más autobuses aliviará la saturación entre la Argañosa y el centro urbano», afirma.

La principal nota discordante llega desde Otero. La presidenta de la asociación vecinal, Araceli González, reconoce que reforzar las líneas era una decisión necesaria, pero lamenta que el Ayuntamiento no haya aceptado su propuesta para introducir una parada dentro de Villafría. A su entender, la solución elegida deja sin atender una parte importante del barrio. «Vemos bien que se amplíe el número de autobuses, pero echamos en falta alguna parada en la calle Villafría que mejore de verdad el servicio», sostiene la vecina.

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