Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Valentín Álvarez recoge el galardón de Trubieco del Año: "Es uno de los días más felices de mi vida"

"Estas fiestas son lo más grande para un cascarillero como yo", afirma el homenajeado sobre de las celebraciones de la villa cañonera al tomar el galardón ante el aplauso de familiares y amigos en la Plazoleta

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Hubo un tiempo en el que los árboles de la plaza General Ordóñez, coloquialmente conocida como la Plazoleta, en Trubia, fueron los postes de porterías para los "eternos" partidos de fútbol de un niño y sus amigos. Aquellos choques solo se interrumpían si el balón caía en un disparo desatinado al río Trubia, si los chavales rompían algún cristal de la ferretería de Fernando Ramos o aparecía alguna autoridad del pueblo. Décadas después, este lugar pasó ayer de ser lugar de recuerdos a uno homenaje, porque aquel crío, Valentín Álvarez Álvarez, es ahora Trubieco del Año 2026 por cortesía de la Sociedad de Festejos de Trubia (Sofetru). "Este es uno de los días más felices que he vivido", manifestó el galardonado ante varios cientos de personas que rompieron en aplausos para un hombre que vive con amor los tradicionales festejos que acoge estos días la villa cañonera y que son "lo más grande que hay para un cascarillero" como es él, tal que ese es uno de los gentilicios de Trubia.

El mediodía de este domingo en la Plazoleta se antojaba muy animado. Era el tercer día de fiesta y el tiempo acompañaba con un sol de justicia, por lo que los trubiecos se echaron a la calle a por una sesión vermú que contó, además de con el homenaje, con una concentración de una veintena de vehículos clásicos.

A las 13.30 horas, los responsables de Sofetru tomaron el micrófono en el quiosco de la música para hacer la semblanza del premiado, al que pusieron por las nubes: su "extraordinaria generosidad", al colaborar ampliamente con los colectivos locales para "mantener viva la memoria histórica y cultural" de Trubia, y su disposición a "compartir" ese legado le convierten en "referente". "Valentín, gracias; tu trabajo forma parte del patrimonio del pueblo y del orgullo de quienes nos sentimos trubiecos", agradecieron al entregarle la placa conmemorativa de la distinción.

Álvarez, muy emocionado, dejó un bonito discurso en el que repasó sus vivencias en la localidad empezando por la más tierna infancia, cuando residía en la Carretera Vieja y en Soto de Abajo. "Recuerdo estos bancos llenos de jubilados, de tertulia, el puesto de Marisol...", comentó el homenajeado sobre la Plazoleta, quien además de los partidos que abren estas líneas, mencionó sus visitas al Teatro-Casino, las "glamurosas" verbenas en la pista Junigro Park y comprar chucherías en el puesto de Consuelín antes de entrar a una sesión de cine, entre otras muchas referencias. Sobre las fiestas también se pronunció. "Ver a los niños felices con los caballitos o reencontrarme con gente que vive fuera no tiene precio", confesó, para pedir a renglón seguido "apoyo" para los organizadores y que se pueda mantener la tradición.

Por último, Álvarez tuvo unas palabras de elogio para sus predecesores en el nombramiento -ya que "la valía de un premio reside en la calidad de quienes lo han recibido anteriormente"- y para su familia, muy especialmente para su padre, fallecido, que, espera, que "allá donde esté, estará contento y orgulloso". "Espero que sigáis disfrutando de nuestras queridas fiestas. ¡Viva Trubia!", remató el Álvarez, antes de dar paso a la comida en la calle con corderada y paellada que vino a continuación.

Este lunes culminan las fiestas trubiecas. A las 12.00 horas se repartirá el bollo en la Plazoleta, desde donde saldrán los romeros a las 17.00 horas para disfrutar de la jira en el parque de Cataluña. Por la noche, a partir de las 21.30 horas, última verbena con fuegos artificiales a medianoche.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents