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Once años de brazadas por el Club Natación Ciudad de Oviedo: la historia de una junta directiva que salvó al equipo del naufragio económico

"Dejamos un club que tiene futuro", afirma Armando Pastur, el presidente saliente, quien tomó las riendas de una entidad fuertemente adeudada y la llevó al certificado de utilidad pública

El presidente saliente del Club Natación Ciudad de Oviedo, Armando Pastur, con las piscinas del Parque del Oeste a sus espaldas.

El presidente saliente del Club Natación Ciudad de Oviedo, Armando Pastur, con las piscinas del Parque del Oeste a sus espaldas. / Luisma Murias / LNE

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Hace poco más de una década, el histórico Club Natación Ciudad de Oviedo (CNCO) se encontraba en una situación financiera crítica que lo asomó a su desaparición. Fue en mayo de 2015 cuando Armando Pastur y su junta directiva decidieron dar un paso al frente para tomar las riendas de la entidad con un objetivo único y urgente: salvar el equipo de este naufragio. Hoy, tras once años de gestión, el club no solo ha esquivado el cierre, sino que, aparejado a la solvencia económica, ostenta el reconocimiento oficial de entidad de utilidad pública. Con el trabajo realizado, Pastur y su equipo cedieron el testigo recientemente a una nueva directiva en la que confían plenamente. "Nuestra intención siempre fue salvar el club; hoy lo entregamos con la tranquilidad de saber que tiene futuro", afirma el presidente saliente sobre una entidad con más de seiscientos nadadores.

Paseando por la ladera del Parque del Oeste –a cuyos pies están las piscinas que son la sede del CNCO, que cuentan con dos vasos olímpicos y otro de iniciación, "un lujo" para Pastur–, el exdirectivo recuerda que el camino "no fue sencillo" y que el éxito de esta transformación se debe, en gran medida, a la generosidad de la comunidad del club. Así, en los momentos más duros, los técnicos aceptaron una reducción salarial para evitar el colapso; también los socios realizaron un esfuerzo extraordinario mediante una cuota "regalada" que dio oxígeno a la tesorería. "Sin su sacrificio hoy no estaríamos aquí", reconoce y agradece Pastur a la familia del que es el tercer club de la disciplina a nivel regional en cuanto a magnitud, solo por detrás del Santa Olaya y de la sección homóloga del Grupo Covadonga, ambos de Gijón.

"Este legado económico cobra hoy más importancia que nunca debido al cierre temporal de las instalaciones; gracias a ese músculo económico el club puede subsistir ahora que no hay ingresos por la escuela", recalca el presidente saliente, para quien el logro de que el equipo haya salido a flote tampoco se entiende sin sus compañeros de viaje. Entre ellos, destaca con fervor a Jesús Gutiérrez-Tuya, tesorero de la entidad y auténtica piedra angular en la estabilización de las cuentas. A su lado, Javier Fernández Teruelo, decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Oviedo, fue su homólogo como el pilar jurídico fundamental. Ellos, junto a Ana Cruz en la secretaría, formaron el "núcleo duro" que permitió al club transitar desde la incertidumbre total hasta la obtención del sello de Utilidad Pública, que le otorgó el Ministerio del Interior en 2021 a esta entidad que también acoge al único equipo de waterpolo asturiano masculino y femenino.

En el camino de reconstrucción la relación institucional fue indispensable. Pastur no escatima en reconocimientos hacia el Ayuntamiento de Oviedo y la concejalía de Deportes, que actualmente lidera Conchita Méndez. Según se desprende de sus palabras, la sintonía entre el club y el consistorio permite que la capital sea hoy referente en eventos nacionales de natación. "El Ayuntamiento ha sido un apoyo clave; su apuesta clara por la natación beneficia no solo a los socios, sino a toda la ciudad", reconoce.

El relevo de la dirección no es un adiós definitivo para Pastur. Aunque él y su junta dieron un paso a un lado y asume la presidencia Vicente López Llames –vicepresidente en 2015– su vínculo con el CNCO permanecerá intacto por lo vivido y la satisfacción personal. "A pesar de todas las dificultades, mereció la pena luchar por el club; mis hijas se formaron aquí y otros cientos de niños podrán seguir haciéndolo por tiempo indefinido", concluye el antiguo directivo, emocionado de dejar al equipo con un legado saneado, fuerte y profundamente vivo en la capital de Asturias.

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