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El sol y sus riesgos para la piel

Aunque es considerado signo de buena salud, broncearse no es saludable; cualquier exposición a la luz ultravioleta provoca lesiones

Alberto Sánchez Trilla, urólogo en su consulta en la Clínica Asturias

Alberto Sánchez Trilla, urólogo en su consulta en la Clínica Asturias / PABLO SOLARES

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R. S.

El sol tiene una gran importancia en nuestra vida, sabemos que potencializa la sensación de bienestar, pero hay que tener en cuenta que puede tener efectos no tan beneficiosos. El sol emite energía a través de sus reacciones electromagnéticas, que son las causantes de la sensación de luz y calor que recibimos en la tierra.

Hay radiaciones de distintos tipos, entre las que se encuentran la luz visible, la infrarroja ( causante de la sensación de calor) y las radiaciones ultravioletas (A, B y C). Las UVC no suelen llegar a la superficie terrestre.

Los rayos UVA son capaces de penetrar en profundidad las capas de la piel, provocando la activación de la melanina, la cual es responsable del bronceado de la piel, además generan alteraciones en la elastina, y a largo plazo la pérdida de la elasticidad y el engrosamiento de la piel favorecen la formación de arrugas.

Los rayos UVB tiene menor capacidad de penetración, pero igualmente estimulan la producción de melanina, siendo responsables del bronceado tardío, del enrojecimiento cutáneo y de las quemaduras solares. La radiación UV produce cambios directos o indirectos en el ADN celular, sin embargo las células tienen mecanismos reparadores que pueden arreglar estos daños, pero por tener una capacidad limitada, se pueden desencadenar alteraciones carcinogénicas. Los carcinomas cutáneos son los tumores mas frecuentes a nivel mundial. Se dividen en melanomas y carcinomas de piel no melanomas.

¿Es saludable broncearse?

Realmente no, aunque sea considerado como un signo de buena salud cuando en realidad es un riesgo. Cualquier exposición a la luz ultravioleta A o B, puede alterar y lesionar la piel a largo plazo, aumentando el riesgo de cáncer. La exposición a la luz solar artificial utilizada en los centros de bronceado es igualmente nociva.

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