Vivir en la postal
De jugar a ser vendedora con su abuela a ser la tercera generación de Casa Maribel, en el corazón de Oviedo: "Los productos tradicionales sirven para que nuestros hijos no olviden lo que es el buen comer"
La plaza del Fontán es uno de los sitios más emblemáticos de la ciudad, en ella se encuentra este local, que, tras tres generaciones de gerentes, sigue manteniendo la ilusión del primer día

Por arriba calle Fierro,recorrida todos los días por miles de personas. Por abajo los tradicionales panes del local. | MARA VILLAMUZA
Nicolás Silva García
"Oviedo es una ciudad deliciosa, exótica, bella, limpia, agradable, tranquila y peatonalizada; es como si no perteneciera a este mundo, como si no existiera… Oviedo es como un cuento de hadas". Con estas palabras describió Woody Allen a la capital asturiana cuando recibió el premio Príncipe de Asturias En el reportaje de esta semana se visitará uno de los lugares por los que cualquiera que haya estado por Oviedo ha pasado por delante, donde el mismo Lorca actuó con La Barraca en 1932, me refiero a la plaza del Fontán.
Más exactamente, el punto del foco será el pleno corazón de la ciudad, la calle Fierro 2, donde Amparo Fernández comenzó en 1946 con su pequeño negocio destinado a la venta de pan y leche de lo que hoy se llama kilómetro cero, es decir, de las panaderías y vaquerías más cercanas. Aquí es cuando nace Casa Maribel.

Marta de Casa Maribel "En Oviedo, vuelven a las raíces que no encuentran en otros sitios"
Pero la colocación de este negocio en la plaza no fue de casualidad, el tradicional mercado del Fontán que toma su nombre del bable, utilizado para designar un manantial en forma de charca, que en Oviedo era el lugar donde se colocaban los comerciantes para la venta de sus productos. En 1523 se decide secar la laguna por temas de salubridad y en 1559 se construye una fuente y un lavadero.
La plaza como la conocemos empezó a tomar forma con el proyecto de Francisco Pruneda Caña, aprobado por el Ayuntamiento de Oviedo en el año 1792. El diseño ya se concibió con la idea de que los edificios estuviesen hechos para albergar negocios, pero con el tiempo los desvanes y almacenes se convirtieron en viviendas gracias a modificaciones destinadas a la habitabilidad de los mismos.
Como ya se mencionó, tras la guerra, Amparo sitúa su local en la plaza destinado a la venta de pan y leche, lo que hoy conocemos como Casa Maribel. Lejos queda ya ese primer local en los soportales del Fontán, que cambió drásticamente gracias a las obras promovidas por el exalcalde de Oviedo Gabino de Lorenzo en 1996. Cuya finalización y posterior inauguración por el mismo regidor en 1999 dio a la plaza un aspecto más familiar al que podemos ver hoy en día.
Con esta modificación, hubo que reconstruir el local hasta devolverlo a su estado tradicional y es en ese momento cuando Casa Maribel amplió su catálogo, no abandonó la venta de pan y leche. Pero decidió apostar por ofrecer productos asturianos de calidad para poder exportar lo que llaman "Sabor Asturias", definido por su administradora de hoy en día como "el sabor de casa".
Este cambio en el negocio vino a cabo por la hija de Amparo y de su nieta Marta, actual gerente del local. "Creo que si mi abuela pudiera vernos, estaría muy orgullosa de que su pequeño gran negocio subsista y permanezca", comentaba hace unos meses en una entrevista para este medio.
En enero de este mismo año, el Ayuntamiento condecoró a Casa Maribel con una placa conmemorativa que acredita su trayectoria y compromiso con la ciudad y reconociéndolo como negocio histórico, dicho reconocimiento se concede a negocios con una trayectoria superior a 75 años y, como aclara Marta: "Estos negocios son los que dan vida a la ciudad".
Cuentos hosteleros
Pasarse por este negocio es siempre sinónimo de buen trato y calidad, como es el caso de María Flores Alonso, vecina de la zona y clienta muy habitual de Casa Maribel, que cuenta qué es lo que la sigue llevando a ir a comprar en este sitio: "Siempre he comprado productos de muy buena calidad. La atención es inmejorable", explica mientras termina de hacer sus compras, además, recomienda sus usuales adquisiciones a todo el mundo que se acerque por el local. "Compro mucho requesón y cualquier tipo de chocolates", indica la ovetense.
80 años de servicio dan para muchas anécdotas y, con la calidez y la tranquilidad que se respira en Casa Maribel, no es de extrañar alguna de las historias que nos cuenta: "Una pareja de ingleses vino de viaje de novios y se pasaron por la tienda, a los tres años volvieron a pasar por aquí para presentarme a su bebé", recuerda Marta a las afueras del local. Otra de las anécdotas que demuestran lo que es la experiencia de venir a la tienda es la que menciona en una entrevista para El Comercio. "Una vez vinieron unos turistas y se llevaron varios productos de aquí. A los pocos días me llaman para darme las gracias por el trato y por la calidad. Mi sorpresa llegó cuando recibí un paquete, a modo de regalo de estos turistas, con productos típicos de su tierra. Me emocioné muchísimo".
Más de las historias curiosas que recuerda Marta con clientes. "Una vez pasó un cliente, estuvo viendo el escaparate un ratito, entró y empezó a hacerme preguntas sobre diferentes productos. Después de atenderle, se dio a conocer, era un político importante y me dio las gracias porque se sintió muy a gusto por un trato normal y correcto. Yo no le había reconocido, pero a la gente le gusta ser atendida con amabilidad y con cercanía", menciona en una recepción a La Nueva España.
Como se ve, sus compradores son clave en la estabilidad del negocio, que aunque el aumento del turismo por la zona se note en su perfil de consumidor, la cartera de compradores más común sigue siendo la gente de toda la vida, aunque también apena a la gente que ya no viene tanto al vivir en otros lados, pero Casa Maribel es siempre un buen punto de encuentro. "Unos clientes que vinieron de Madrid volvieron a Oviedo y se pasaron por aquí justo cuando se encontraron con unos primos suyos que también son habituales del sitio", recuerda Marta antes de atender en el mostrador.
"Por aquí han pasado señoras con sus hijas que ahora ya son abuelas y vienen con sus nietos", menciona. De esta forma se explica una de las claves que tiene el negocio a la hora de mantener a los clientes que según ella cualquiera que sepa algo del negocio sabe cual es el motivo: "La calidad, la dedicación el compromiso y el trato. Son cosas que todo el mundo se da cuenta cuando conoce a Casa Maribel".
Marta también reivindica el papel que cumplen estas tiendas de toda la vida en su servicio a la ciudadanía frente a los negocios de grandes empresas y multinacionales. "Cuando vienen a Oviedo, aquí vuelven a sus raíces que no encuentran en otros sitios, negocios así quedan muy pocos". "Las grandes superficies pueden dar un servicio online, pero es más frío. La gente busca la calidez, el producto artesano de toda la vida. Somos los que damos vida a la ciudad". "Ahora veo boutiques de pan, pero no es aquel pan de pueblo que untabas con requesón y miel, o el que mi madre me daba con mantequilla y azúcar para merendar al salir del colegio".
Otros 80 años más
El futuro es incierto y, aunque no esté confirmado que vaya a haber una tercera generación dirigiendo Casa Maribel, Marta está tranquila con el devenir de su local. "Veo bien el futuro, cuando tienes ilusión en el trabajo y pones corazón, la gente quiere venir, eso es lo que hace falta en muchos sitios", explica a las puertas de su local. Eso sí, no niega los problemas que tiene a la hora de adquirir nuevos productos debido al poco espacio que hay en el local que, como declaran los clientes: "Con lo pequeño que es este negocio y con lo fácil que parece llevárselo todo". También quiere seguir con el modelo de venta tradicional, dejando su portal digital como un simple catálogo: "Tenemos una página web que es solamente informativa porque me gusta que el trato siga siendo personal, tanto aquí en el negocio, físicamente, como cuando se hace un envío fuera, que siempre atiendo antes a través del teléfono. Siempre un trato directo".
La nieta de Amparo sigue con la misma sonrisa y ganas que desde que empezó en 2003, que, como ella misma dice. "Lo llevo en la sangre", recalca. No es de extrañar esta afirmación si se tienen en cuenta las primeras experiencias de Marta con la venta al público: "De pequeñita mi abuela me ponía un mandil siempre que venía a verla. Yo era muy chiquitina y me ponía aquí delante de la tienda con los juguetes y los tebeos que ya no leía para venderlos. Con esa perronina que sacaba, iba hasta una señora que venía de fuera, con una furgoneta, y vendía sandías y melones y le compraba una rodaja de sandía, me encantaba. Los genes de comerciante me vienen de entonces", recordaba en este mismo medio.
En su web expone que: "Los productos tradicionales sirven para que nuestros hijos no olviden lo que es el buen comer". De esta forma como ya se mencionó antes se busca transmitir el "Sabor Asturias"
Sabores de casa
Mantener esta calidad durante tanto tiempo no es fácil, para ello, Marta elige con criterio a todos sus proveedores para que la excelencia se mantenga en los productos. "Los proveedores son de toda la vida y los conozco bien. Aunque he ido cambiando alguno, sí considero que no llegan a la calidad que aspiro", explica la gerente sobre alguno de los productos dentro de la tienda.
"Nuestra oferta en el producto asturiano, de calidad. Igual tenemos para un buen desayuno que para una comida o una cena con amigos o en familia", comenta aunque también manifiesta su preocupación por cómo ve la alimentación actual y la pérdida de estos productos en las dietas. "Me da pena ver las meriendas actuales de bollería industrial".
Dentro de la gran variedad de productos que tiene su inventario, Marta esclarece cuáles son los favoritos de los clientes: "La gente de fuera suele llevarse lo más conocido, como pueden ser los quesos asturianos, con tanta variedad como tenemos. También nos piden, cada vez más, nuestra rica sidra. Suelo recomendar el chosco de Tineo, que está muy de moda, y también nuestra miel de Boal. Y por supuesto, la fabada. Aunque haga 40 grados, la gente quiere comer fabada".
Aparte de esto, explicó la peculiaridad que tiene el chocolate artesanal que vende: "El chocolate es el único producto que permito poner el logo de Casa Maribel, pero es que solo con olerlo ya se nota la calidad del mismo", explica Marta mientras permite olisquear el dulce. n
Cómo llegarSe puede llegar en tren, pudiendo desplazarse en AVE desde la estación de Chamartín en Madrid. También cuenta con línea de cercanías y de vía estrecha para poder llegar desde varias partes de Asturias. Oviedo también cuenta con una estación de buses con llegadas desde muchos sitios, tanto de la región como de España. La conexión mediante coche se puede realizar por las carreteras A-6 y A-66 desde el centro y sur de la provincia y por las vías AP-2 y AP-68 desde el oeste de la misma.Qué verEl Monte Naranco y el prerrománico asturiano, la Plaza del Fontán, el casco histórico, la catedral, el museo de Bellas Artes de Asturias, el museo Arqueológico de Asturias, el campo de San Francisco o simplemente darse una vuelta por las calles viendo sus estatuasQué comerCualquier establecimiento de Gascona o de la ruta de los vinos es una buena opción para degustar la gastronomía asturiana. Si se busca algo para refrescarse mientras se da un paseo por el centro, los puestos del paseo de los Álamos son una buena posibilidad.Por dónde pasearSí se busca un paseo agradable, recorrer el ensanche de la ciudad hasta el casco antiguo mientras se aprovecha para hacer algunas compras. Por el centro de la ciudad también está la posibilidad de recorrer el típico campo de San Francisco. Ya más a las afueras, subir hasta Cristo en la punta del monte Naranco, visitar los monumentos prerrománicos o recorrer la pista finlandesa son otras opciones para recorrer un entorno natural y disfrutar de las vistas de la ciudad.
Oviedo está en el corazón del Principado en el norte de España. A diferencia de las villas marineras, la capital asturiana se sitúa en el interior, resguardada por el Monte Naranco. Su ubicación la convierte en un lugar céntrico, ideal para poder recorrer todos los puntos de Asturias.
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