Oviedo hace retumbar a la Catedral tras el triunfo de España: "Partido perfecto en el día perfecto"
Miles de aficionados viven eufóricos el agónico triunfo español en la Plaza Alfonso II El Casto

Javi Viso
Cuando el colegiado Slavko Vincic señaló el final, los cimientos de la plaza Alfonso II El Casto retumbaron tanto o más que con el gol anotado por Ferrán que le otorgó a España el privilegio de, 16 años después, volver a ser la mejor del mundo. La plaza, teñida de rojo y amarillo desde el inicio por cientos de personas, fue un furor: abrazos, lágrimas y mucha, mucha pasión, porque lo que se vivió ayer es una de esas noches mágicas que quedarán grabadas para la historia en la memoria de cada uno. “Salió el partido perfecto en el día perfecto”, decía emocionada, casi entre lágrimas, María Díaz-Ordóñez, al término del partido.
La joven, de 23 años, estaba acompañada de su grupo de amigas, de la misma edad, y tenían un vago recuerdo de cómo se había vivido aquella gran noche de Johannesburgo en 2010, una situación muy similar a la que vivieron cientos de jóvenes, que desde bien temprano comenzaron a llenar la plaza para coger sitio desde las siete de la tarde. Los ‘outfits’ de la mayoría estaban bien claros: no faltaron las camisetas blancas, pero tampoco los gorros, pelucas, bufandas y caras pintadas para apoyar a La Roja.
Entre todos ellos había optimismo. “Va a ser un partido difícil pero yo creo que tenemos mejor equipo y vamos a ganar”, decía Álvaro López, mientras que Jaime Eguren presagiaba una prórroga y una noche para recordar. “Si ganamos la celebracii yon va a ser histórica, cerraremos todos los bares de Oviedo”. Eso sí, también eran conscientes de que enfrente iba a estar la Argentina de Leo Messi, en lo que probablemente haya sido el último baile del mejor futbolista de la historia. “Con un balón que pase por sus botas…”, temía Dani Álvarez. Otros, sin embargo, confiaban en España. “Ya no da tanto miedo como daba. Vamos a creer en los jóvenes que tenemos, que son muy buenos”, afirmaba Javier Ibisate.
El plan era el mismo que el pasado martes, con DJ desde las siete de la tarde que amenizó la previa, y con una pantalla gigante con la que poder verlo en comunidad. “Aquí hay un ambientazo. Lo mejor es que todo el mundo pasee con la bandera de España orgullosa, debería ser así todo el año y no solo por el Mundial”, reflexionaba Félix Sánchez, un extremeño que llegó a la ciudad recientemente para preparar el MIR.
En Oviedo no solo había españoles, también argentinos, como Diego Méndez y Romina Méndez, de Buenos Aires y Mendoza, que visitaban por primera vez Oviedo. “Vinimos a ver la catedral, pero habrá que volver mañana”, decían entre risas. Y en el amor también hay margen para la rivalidad, como ocurría con Alberto Rodríguez y Antonella Tripolli, pareja desde hace tres años. Él, de Posada de Llanera, y ella, de Buenos Aires. “Llevamos esperando este momento mucho tiempo. Hay un poco de pique, pero que gane el mejor”.
Las canciones en apoyo a España se sucedían. Manolo Escobar y compañía no paraban de sonar en una plaza en la que reinaba el sentimiento español. Un sentimiento que aumentó de decibelios cuando comenzó a sonar el himno español. Todo Oviedo creía, pese a que durante 10 minutos cayó un pequeño orbayu.

FOTO Y VÍDEO: Aida Piniella
Con el inicio del partido afloraron aún más los nervios. Más todavía con la primera gran ocasión de Lamine. Se lamentaba la plaza, también con las ocasiones de Oyarzabal y Cucurella y, sobre todo, con las decisiones del árbitro esloveno, que desesperaron a los asistentes. Poco fútbol hubo en un primer tiempo en el que se notaba en cada pase errado que estaba en juego una estrella. La tensión se palpaba, aún con la esperanza de conseguir la machada en la segunda mitad.
Los nervios iban aumentando en una plaza en la que no cabía ni un alfiler. Y con el paso de los minutos cada vez lo pensaban más y más aficionados: “creo que habrá prórroga”, murmuraban muchos a regañadientes. Eso sí, antes hubo una explosión de júbilo con la roja a Enzo Fernández, que permitía a La Roja jugar en superioridad en el tiempo extra. No fue un gol, pero cualquiera lo hubiera pensado viéndolo desde fuera.
La bronca llegó con el tanto anulado a Nico Williams, que además era legal. El gol se anuló durante unos segundos y se protestó después durante muchos minutos cuando se anuló y no se revisó. Había mucho sufrimiento y Argentina seguía resistiendo de forma milagrosa. Hasta que apareció Ferrán, el que estaba siendo meme nacional con ese famoso video de “Oh, Ferrán”, no podía ser otro. La plaza implosionó: abrazos, besos, vasos volando y hasta algunos voladores. España entera esperaba por ese momento desde hacía 16 años. Hubo que sufrir durante los últimos minutos, pero la selección logró el gran objetivo. El 19 de julio de 2026 será recordado como aquel 11 de julio de 2010 en Johannesburgo. Una fecha que no olvidará nadie de los presentes ni la catedral de Oviedo.
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