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El prerrománico del Naranco afronta el verano entre vallas, maquinaria y turistas: la nueva conexión peatonal se alarga en el tiempo

El plazo para la construcción de la nueva pasarela que conectará San Miguel de Lillo con Santa María del Naranco se prolongará hasta mediados de octubre

Un obrero divisa las obras mientras camina por la carretera.

Un obrero divisa las obras mientras camina por la carretera. / Luisma Murias / LNE

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Rosalía Agudín

Rosalía Agudín

Las visitas al prerrománico del Naranco se harán durante todo el verano entre obras. Julio era el mes en el que iban a finalizar los trabajos puestos en marcha por el Principado en febrero para dar respuesta a la histórica demanda de construir una conexión peatonal entre San Miguel de Lillo y Santa María del Naranco, pero los plazos se han prolongado tres meses, hasta mediados de octubre.

La situación genera cierta confusión entre el goteo de turistas que quieren conocer estas joyas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Sin ir más lejos, una mujer preguntó en el mediodía de ayer a los propios trabajadores de la empresa Arposa 60 dónde se encontraba el punto de venta de entradas para realizar una de las visitas guiadas. Además, se ha colocado cartelería a lo largo de la zona para informar de la ubicación de los accesos a los monumentos y hasta la luna trasera de un coche sirve para pedir disculpas a turistas y ovetenses: «Estamos trabajando para usted», dice el papel plastificado, acompañado de una señal de obras.

El avance de los trabajos es más que visible. Ya se atisba cómo será la nueva pasarela que parte del puente existente. La solución pasa por habilitar una senda de uso exclusivamente peatonal que arrancará del entorno de Santa María del Naranco, en el punto de llegada del camino que asciende desde el centro de interpretación. Desde allí, el itinerario seguirá en buena medida por el camino que han ido marcando los propios visitantes hasta llevar a San Miguel de Lillo.

El objetivo es poner fin a una situación que durante años ha obligado a peatones y vehículos a compartir un tramo especialmente estrecho y delicado. Ovetenses y turistas tienen que caminar actualmente por la carretera para cubrir los aproximadamente 210 metros que separan ambos monumentos. No hay aceras y la carretera carece del espacio suficiente para disponer de un arcén continuo y seguro. A ello se añade una curva muy cerrada que reduce la visibilidad y provoca situaciones de riesgo, sobre todo cuando por la vía circulan camiones, furgonetas o vehículos de mayores dimensiones. Sin ir más lejos, un furgón de una empresa de lavandería tuvo que hacer en el mediodía de ayer varias maniobras para salvar a los peatones y poder continuar su descenso del monte Naranco.

La Consejería de Cultura, liderada por Vanesa Gutiérrez, es sumamente consciente de que el espacio está protegido. Es por ello que cada intervención ha sido estudiada al milímetro y se cuidará hasta el mínimo detalle el acabado del muro de piedra. Su remate superior se resolverá mediante bloques de caliza labrada colocados sobre un retranqueo pronunciado, ligeramente rehundidos respecto al resto de la estructura. Esta solución permitirá distinguir la intervención actual de los elementos preexistentes y, al mismo tiempo, reforzará la seguridad. Las sendas se ejecutarán en hormigón armado coloreado y tendrán bordes laterales de piedra sobre una cama de grava drenante, siguiendo los criterios empleados en actuaciones recientes realizadas en la zona.

La actuación supondrá un cambio importante en la forma de recorrer el conjunto. Hasta ahora, el desplazamiento entre ambos edificios exigía extremar la precaución, caminar en fila y estar pendiente de la llegada de vehículos. El nuevo itinerario permitirá realizar el trayecto de manera más tranquila y comprender mejor la relación entre los dos monumentos, sin concentrar toda la atención en la carretera.

Cuando concluyan los trabajos quedará resuelta una reivindicación que se arrastra desde hace años. La falta de un paso seguro era una de las principales carencias del enclave, especialmente llamativa por tratarse de dos monumentos declarados Patrimonio Mundial. Hasta entonces, los turistas convivirán con vallas, señalización y maquinaria. La imagen provisional puede resultar menos amable de lo habitual, pero anticipa una transformación largamente esperada: un itinerario continuo para recorrer con mayor seguridad uno de los espacios más emblemáticos del patrimonio ovetense.

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