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¿La estatua de Neptuno del Campo San Francisco es una réplica? El Ayuntamiento de Oviedo responde

El Consistorio arrojó luz sobre las pesquisas que cuestionan la autenticidad de la efigie debido a los desperfectos que se le aprecian

Alfonso Palacio, Beatriz Abella, Alfredo Canteli, Gabino Busto y Gimena Gutiérrez de la Concha, el día de la instalación de la estatua de Neptuno en el Campo San Francisco.

Alfonso Palacio, Beatriz Abella, Alfredo Canteli, Gabino Busto y Gimena Gutiérrez de la Concha, el día de la instalación de la estatua de Neptuno en el Campo San Francisco. / LUISMA MURIAS

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¿La estatua de Neptuno del Campo San Francisco es una réplica? Esa duda es la que se plantearon este jueves los Franciscanos de Oviedo, que cuestionaron la autenticidad de la efigie del dios romano del mar debido a los desperfectos que presenta, que a su juicio se presentan como "incompatibles" con una obra ejecutada en piedra natural, para ser concretos en mármol. La respuesta no se ha hecho esperar.

El Ayuntamiento de Oviedo arrojó luz este viernes sobre la cuestión con la intención de aclarar la situación de la figura. De esta manera, fuentes municipales confirmaron que la estatua de Neptuno situada en el pulmón verde de la ciudad es una réplica de resina y polvo de mármol y que la pieza original se encuentra actualmente resguardada en dependencias municipales para asegurar su preservación. Además de ratificar la naturaleza de la efigie, las mismas voces anunciaron que se colocará una placa en el céntrico parque para informar al ciudadano sobre el la calidad de la obra, el valor histórico del conjunto y el paradero de la talla auténtica.

La respuesta se produjo después de que el colectivo Franciscanos de Oviedo sembrara la duda sobre la veracidad de la obra, restaurada hace apenas ocho meses. La organización denunció la aparición de hendiduras que calificó como "incompatibles con el mármol" y que se extendían por toda la anatomía del dios romano, desde el rostro hasta la base. Además, alertaron de que la figura presentaba ya fracturas en cuatro de sus dedos, un deterioro prematuro que les llevó a cuestionar si la ciudad custodiaba una "mala réplica".

Según detallaron los denunciantes en su reclamación, las fisuras detectadas seguían un patrón continuo que respetaba incluso "la curvatura de las rodillas". Para el colectivo, estas marcas no se manifestaban nunca de esa forma en la piedra natural, sino que respondían a los "planos de junta de los contramoldes" empleados en reproducciones de materiales sintéticos o cemento blanco. Ante esta situación, instaron a la Consejería de Cultura a clarificar el estado de una pieza que este año debería conmemorar su 150 aniversario.

La administración local explicó que la colocación de una réplica y el resguardo del monumento de 1876 en instalaciones propias obedecía a la necesidad de proteger el símbolo, desprendiéndose de sus palabras la preocupación ante posibles actos vandálicos, de los cuales ya ha habido varios episodios previos, y el desgaste meteorológico. La escultura original fue recuperada de una propiedad privada en 2006 tras décadas en paradero desconocido y adquirida por el Museo de Bellas Artes por un importe de 12.000 euros, antes de su regreso al pedestal del paseo de los Álamos en 2023.

La última intervención sobre la imagen coincidió con las labores de la empresa para restablecer el agua en la fuente donde se ubica el conjunto, un trabajo que contó en su día con la aprobación de Patrimonio al tratarse de un entorno protegido el de los céntricos jardines. No obstante, las quejas ciudadanas por el estado de la mano derecha de la deidad, donde el pulgar y otros tres dedos muestran roturas con "desplazamiento ostensible", aceleraron la necesidad de aclarar que la figura expuesta al público no es la talla histórica de finales del siglo XIX.

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