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Los amigos de la ruta jacobea eligen en Oviedo a su peregrina del año: "El Camino cambia la vida"

"Hay que hacerlo, es diferente a todo", afirma la distinguida sobre el viaje a Santiago, el cual gusta de "sufrir" casi cada año desde hace una década

Por la izquierda, Alfredo García Quintana, Lourdes Campillo, Maite Balboa, Pablo Sánchez y Paloma Ibañez, ayer, en el homenaje a la Peregrina del Año.

Por la izquierda, Alfredo García Quintana, Lourdes Campillo, Maite Balboa, Pablo Sánchez y Paloma Ibañez, ayer, en el homenaje a la Peregrina del Año. / Fernando Rodríguez

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Su nombre es Maite Balboa, nació en Ferrol hace 76 años pero que muy bien llevados y vive en Bilbao desde hace tanto que no sabría decir desde cuándo. Esta mujer, que este año decidió recorrer el Camino Primitivo de Santiago, el que nace en Oviedo y que dio a luz la visita del monarca Alfonso II el Casto a la tumba del apóstol, no tenía ayer ni idea de la que se le venía encima cuando cruzó el umbral del Albergue de Peregrinos de Oviedo: nada más y nada menos que se le echaron todos encima y la nombraron Peregrina del Año, una distinción que otorga cada ejercicio la Asociación Astur Leonesa de Amigos del Camino de Santiago en la víspera de la fiesta del santo. "El Camino me cambió la vida, sobre todo interiormente; recomiendo hacerlo, porque es diferente a todo", concluyó la galardonada, un poco sobrepasada por la inesperada distinción por una gesta que, en su opinión, hay que "sufrir".

La manera de elegir al afortunado o afortunada que tiene a bien de disfrutar de la humilde, pero muy grata bienvenida que se le da al Peregrino del Año en la instalación municipal ha evolucionado con el paso de los años hacia una forma mucho más profunda que la original. "Hace muchos años, contabilizábamos el peregrino número mil, por decir un número; pero cuando empezaron a llegar tantos se cambió el criterio", explica Lourdes Campillo, presidenta de los Amigos del Camino. De esta forma, decidieron escoger una persona que, además de tener experiencia en las carreteras y senderos que llevan hasta la localidad gallega –y a algunos más allá, hasta Finisterre– representase los hondos valores y motivaciones que despierta el peregrinaje y Balboa es el ejemplo perfecto.

Precisamente esa frase de una líneas más atrás, "me cambió la vida", la que transmitió a Campillo la galardonada caminante, una guinda que inclinó la balanza inexorablemente a su favor para ser honrada por los entusiastas de la ruta jacobea. Los méritos, incontables: su primer viaje a Santiago lo hizo cuando se jubiló y desde entonces no paró.

"Espera que haga cuentas...", contesta pensativa a la pregunta de cuántas veces partió en dirección a la ciudad gallega. Cuando termina, relata: "Hice el Portugués, interior y costa; el Inglés; el Francés entero, mes y medio, desde Roncesvalles; el Norte, el Primitivo... y también estoy haciendo parte de la Vía de la Plata, desde Cádiz, que estamos haciendo tres o cuatro etapas en grupo", relata de corridillo.

Sobre la mesa, vino tinto y bollos preñaos para festejar la llegada y próxima partida de Balboa. Junto a ella y Campillo, el concejal de Turismo de Oviedo, Alfredo García Quintana –que agradeció a la ferrolana "elegir Oviedo para partir y contribuir al espíritu peregrino" de la ciudad– y Pablo Sánchez, el responsable de la dependencia que acoge a los viajeros desde hace más de 35 años, además de un puñado de peregrinos que también se alojan estos días por aquí. "Nos vemos en el Camino", fue la despedida de Maite Balboa, que en breve partirá para renovar su ilusión jacobea de casi todos los años.

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