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Santa Gema, la fiesta que creció al ritmo de todo un barrio de Oviedo

El colaborador de LA NUEVA ESPAÑA Jonathan Mallada repasó en el pregón décadas de actividad vecinal, tradición y convivencia

El pregonero Jonathan Mallada saluda a Juan Carlos Poo, María José Rodríguez y José Antonio Testera.

El pregonero Jonathan Mallada saluda a Juan Carlos Poo, María José Rodríguez y José Antonio Testera. / Fernando Rodríguez / LNE

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Rosalía Agudín

Rosalía Agudín

La historia reciente de las Torres de Pando no puede entenderse sin la labor desarrollada por la asociación de Vecinos Santa Gema. El musicólogo y colaborador de LA NUEVA ESPAÑA, Jonathan Mallada, pregonó la noche de ayer los festejos, que se extenderán hasta el lunes. El discurso comenzó recordando su vínculo personal con el barrio desde su infancia. «Tuve el honor de participar en el IV Memorial Laudelino Añón Suárez». También realizó una retrospectiva histórica en la que puso de manifiesto cómo la actividad vecinal ha contribuido decisivamente a consolidar la identidad de la zona.

El verdadero impulso, aseguró, llegó a mediados de los años noventa con la consolidación de la asociación Santa Gema. Desde entonces, la entidad no sólo organizó las fiestas patronales, sino que multiplicó las iniciativas dirigidas a fortalecer la convivencia. Enumeró las excursiones culturales por toda España y Portugal, amagüestos, chocolatadas navideñas, carnavales, torneos deportivos, festivales folclóricos o actividades infantiles fueron configurando un calendario estable que consiguió implicar a vecinos de todas las edades.

Las propias fiestas de Santa Gema experimentaron una evolución constante. Lo que comenzó como una celebración modesta fue creciendo hasta convertirse en una de las citas más consolidadas del verano ovetense. El programa fue ampliándose progresivamente con verbenas, festivales de canción asturiana, campeonatos deportivos, misas, reparto del tradicional bollo y vino, nombramientos de los Paisanos del Año, fuegos artificiales y, desde mediados de la década de 2000, una multitudinaria paella popular que terminó convirtiéndose en uno de los actos más esperados.

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