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¿Es posible controlar los chorros de las fuentes de Oviedo? Esta es la innovadora propuesta interactiva que lanzará el Ayuntamiento

La ciudadanía podrá gestionar la forma y la potencia con la que mana el agua de uno de los más icónicos surtidores ovetenses

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La plaza de San Miguel ya no es solo un lugar de paso, sino que será un espacio de juego acuático. El Ayuntamiento de Oviedo, de la mano de la concejalía de Infraestructuras, inaugurará en fechas próximas un tótem digital que transforma la icónica fuente ornamental en una experiencia interactiva. Gracias a este dispositivo, desarrollado por la empresa Attikkal en colaboración con Aqualia, los ciudadanos podrán controlar en tiempo real el comportamiento de los chorros de agua en una innovadora propuesta de interacción con el mobiliario urbano.

Yendo al detalle de la instalación, el dispositivo instalado por el área que lidera Nacho Cuesta ofrecerá cuatro mini juegos de unos 30 segundos de duración diseñados para todas las edades. El funcionamiento es sencillo: cada partida activa la fuente con una potencia y ritmo proporcionales al éxito del jugador. Así, cuanto mejor sea el resultado, mayor será el despliegue visual de los surtidores. Los juegos integran dinámicas variadas y van desde un examen de conocimientos sobre la capital de Asturias y la región, hasta retos de coordinación motriz detectados por una cámara inteligente.

Al hilo de este último detalle, la seguridad y la privacidad son ejes vertebrales del proyecto. El sistema utiliza inteligencia artificial para interpretar los gestos de los usuarios en tiempo real, pero el Ayuntamiento garantiza que el dispositivo no almacena imágenes ni información personal, cumpliendo estrictamente con la normativa de protección de datos.

Este hito tecnológico no es una acción aislada, sino que pone la guinda a un complejo proceso de transformación que comenzó hace años para salvar una fuente que parecía condenada al olvido. Para entender la importancia de este tótem, es necesario mirar hacia atrás. La fuente de San Miguel, construida originalmente en 1995, se convirtió en 2021 en foco de un conflicto vecinal debido al ruido. Un informe municipal de Medio Ambiente determinó entonces que los surtidores superaban en casi 7 decibelios el límite legal permitido. La solución inicial fue drástica y se optó por reducir el caudal y anular las bombas, dejando la fuente sin apenas agua ni iluminación y perdiendo su papel como referente estético del barrio.

Ante esta situación, la concejalía de Infraestructuras lanzó en octubre de 2025 un plan de rehabilitación integral con una inversión de 172.000 euros con el objetivo de devolverle la vida cumpliendo con la normativa acústica. La reforma sustituyó el antiguo circuito por boquillas de acero inoxidable y latón con efecto semiesfera, que generan un flujo de agua mucho más suave y silencioso. El impacto sonoro actual se sitúa por debajo de los 50 decibelios, garantizando el descanso de los residentes.

Además de la mejora hidráulica y el nuevo tótem, la fuente incorpora una moderna iluminación LED RGB. El sistema permite programar iluminaciones especiales para conmemorar días internacionales o eventos festivos, integrándose plenamente en la agenda de la ciudad.

Con la puesta en marcha de estos juegos interactivos, Oviedo no solo recupera un elemento patrimonial, sino que apuesta por un modelo de ciudad moderna que invita a "descubrir sus rincones de una forma diferente", concluyen desde Infraestructuras.

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