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Locura en Oviedo por las gafas del eclipse: una cola de 400 metros en el Escorialín y 2.000 lentes que vuelan en 45 minutos

Miles de ovetenses acudieron al reparto organizado por el Ayuntamiento para conseguir unas lentes con las que observar de forma segura el eclipse del 12 de agosto

VÍDEO: Colas kilométricas en Oviedo para conseguir las gafas del eclipse

O.L. / N.G.

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Nicolás Silva García

Consuelo González llegó al Escorialín dos horas antes de que comenzara el reparto de las gafas para el eclipse. La espera tuvo recompensa. Cuando el Ayuntamiento abrió la entrega de las lentes, a las tres y media de la tarde, fue la primera en recoger los cuatro kits permitidos por persona. Detrás de ella, una interminable hilera de vecinos serpenteaba por los caminos del Campo San Francisco. La cola, de unos 400 metros de longitud, descendía hasta el paseo de los Álamos, casi cerrando el círculo de regreso hacia el propio Escorialín.

El Ayuntamiento había preparado un total de 2.000 gafas para observar con seguridad el eclipse solar del próximo 12 de agosto. La respuesta de los ovetenses superó las previsiones y convirtió el reparto en una de las imágenes de la jornada. Las lentes comenzaron a entregarse a las 15.30 horas y, aunque estaba previsto que la distribución se prolongara hasta las 16.30, las existencias se agotaron apenas tres cuartos de hora después de iniciarse. A lo largo del día, la Oficina de Turismo de la calle Marqués de Santa Cruz registró 4.200 consultas acerca de la iniciativa.

Consuelo González, como muchos otros vecinos, se enteró del reparto a través de LA NUEVA ESPAÑA y no quiso arriesgarse a quedarse sin sus gafas. Junto a ella aguardaban Laura Sánchez, Luis Medina y las hermanas Merily y Mercedes Liberato. «Ahora que ya tenemos las gafas, vamos a empezar a buscar el mejor sitio para verlo», comentaban resguardados del calor en el interior del Escorialín.

Los que sí tienen decidido dónde contemplarán el fenómeno son Francisco Javier Martínez y su familia. Su hija les avisó del reparto y él se presentó en la zona a la una y cuarenta de la tarde para asegurarse un puesto en la cola. «El eclipse lo vamos a ver en la academia que tenemos cerca de la plaza de toros; desde allí tenemos una vista perfecta», explicaba satisfecho tras conseguir las lentes.

No todos los que recogieron sus gafas las utilizarán en Oviedo. Pilar Menéndez aprovechará un viaje para contemplar el eclipse desde Ibiza, donde estudia su hija. «He aguantado una hora y media de cola, pero ha merecido la pena», aseguraba antes de marcharse con sus gafas bajo el brazo.

La enorme afluencia dejó también a numerosos vecinos sin poder hacerse con las lentes. Cuando los trabajadores comunicaron que se habían agotado las existencias, comenzaron las muestras de decepción entre quienes todavía aguardaban en una cola que seguía ocupando buena parte del parque. «Esto es una vergüenza», «no puede ser que se hayan quedado sin existencias» o «hay que avisar al resto para que dejen de hacer cola» fueron algunas de las quejas que se escucharon mientras muchos abandonaban el lugar con las manos vacías.

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