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«La poesía nos salva y nos abraza», aseguran las escritoras Mónica Rodríguez y Silvia Ribelles, que estrenan libros sobre la Guerra Civil

«La Guerra diezmó a una generación», lamentan ambas autoras, amigas desde los tres años, cuando empezaron en el Colegio La Gesta de Oviedo

Por la izquierda, Mónica Rodríguez y Silvia Ribelles, en el Club LA NUEVA ESPAÑA.

Por la izquierda, Mónica Rodríguez y Silvia Ribelles, en el Club LA NUEVA ESPAÑA. / Luisma Murias

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María José Iglesias

María José Iglesias

«La poesía nos acompaña, nos abraza y nos salva para siempre del horror», así lo expresaron ayer en un Club repleto las escritoras ovetenses Mónica Rodríguez y Silvia Ribelles de la Vega, durante el acto que cerró el curso, con motivo del 90º aniversario del inicio de la Guerra Civil española. Las dos, amigas, juntas desde los tres años de edad, cuando coincidieron en el Colegio La Gesta, y más adelante en el InstitutoAramo, se mostraron encantadas de volver a unirse, a través de la temática de sendos libros, en los que exploran la ruptura que supone una guerra y como trunca sobre todo, la vida de los niños.

Tanto Mónica Rodríguez, licenciada en Física, carrera que dejó por la literatura, galardonada con el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en 2024, como Silvia Ribelles, , doctora en Historia afincada en Los Ángeles e investigadora del proyecto «Newsreels», coincidieron en destacar el poder de la literatura para resugir de las cenizas de una guerra, y de la poesía como fuente de compañía y salvación. En «Nara» (Premio Alandar 2026) Mónica Rodríguez, «Asturiana del mes» de LA NUEVA ESPAÑA en septiembre de 2024, viaja al verano de 1938 para seguir a una niña que busca a su hermano en el bosque, donde halla a un soldado herido y un libro misterioso que transformará su destino.

En «Aunque viva cien años», Silvia Ribelles retrata la crudeza bélica a través de Cesáreo, un niño de Oviedo atrapado en la barbarie de la contienda. Ambas autoras coincidieron plenamente en resaltar que las nuevas generaciones perciben la Guerra Civil como un hecho excesivamente lejano, casi comparable a las viejas Guerras Carlistas.

El bibliobús del frente

De esa desconexión surge la necesidad de rescatar esas historias humanas. Rodríguez recordó el hito del primer bibliobús de España, fletado por la Generalitat de Cataluña para llevar libros al frente y a los hospitales de sangre, conducido por mujeres jóvenes. La pequeña Nara encuentra el «Romancero Gitano» de Federico García Lorca en una trinchera abandonada, convirtiendo al poeta granadino en un personaje fundamental y en un claro símbolo de salvación a través de la lírica.

Ambas abundaron en la crudeza real del conflicto, recordando el trágico destino que sufrió la llamada «quinta del biberón» en el bando republicano y la conocida como «quinta del Pelargón» en el bando nacional. En ambos bandos niños de apenas dieciséis y diecisiete años que se vieron obligados a dispararse mutuamente en batallas devastadoras como la del Ebro. Los supervivientes narraron el horror de ver de manera trágica truncada su juventud; el pánico llevaba a algunos a auto lesionarse para poder escapar del frente. Muchos fueron fusilados por los oficiales cuando descubrían pólvora en sus heridas. Frente a la brutalidad que diezmó a una generación entera, las dos escritoras asturianas destacaron la necesidad de mantener viva la historia. El acto culminó con una larga firma de libros.

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