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El mural de Vivancos que reinó en las paredes del Pick-up durante 30 años ya tiene lugar y fecha de exhibición en Oviedo

La cesión al Ayuntamiento de la pintura, símbolo de la modernidad local en los ochenta e icono generacional, se oficializa: "Es una satisfacción exponerlo a la ciudadanía"

Juanjo Requejo, posando con las dos piezas que conforman el mural de José Vivancos que adornaba la pared del célebre bar Pick-Up.

Juanjo Requejo, posando con las dos piezas que conforman el mural de José Vivancos que adornaba la pared del célebre bar Pick-Up. / Miki López

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Oviedo recupera oficialmente y para disfrute de la ciudadanía una de las piezas más icónicas de su memoria sentimental y cultural reciente. La Junta de Gobierno del Ayuntamiento aprueba hoy la cesión de los dos murales de José Vivancos que, durante más de tres décadas, presidieron el mítico bar Pick-Up en la calle Schulz. Estas pinturas, que capturan la esencia de una época a través de los rostros de 25 personalidades asturianas, se instalarán "previsiblemente a finales del próximo mes de septiembre", tras la vorágine de las fiestas de San Mateo, en el vestíbulo del edificio diseñado por Calatrava. Así lo estima el concejal de Cultura, David Álvarez, que se muestra "muy satisfecho" de que el conjunto pictórico quede allí "a disposición de la ciudadanía"; un sentimiento que comparte el último propietario del local, Juanjo Requejo, que es el donante de la obra.

La elección del Palacio de Congresos y Exposiciones como destino final de los lienzos que el periodista Javier Cuervo bautizó como el "apostolado de la modernidad" no es casual. La ubicación de los murales requiere unas condiciones técnicas específicas debido a su soporte sobre tabla y su considerable peso. "Necesitábamos un lugar con paños de muro lo suficientemente amplios y que pudieran sostener los cuadros", detalla Álvarez. La intención municipal es que se instalen en el hall, cerca de la zona donde se ubica el conocido zapato de Meryl Streep, un lugar accesible y de tránsito que garantiza que "los cuadros los vea el mayor número posible de personas".

La historia de estos lienzos se remonta a 1983, cuando el pintor cartagenero José Vivancos, profundamente vinculado a la región, recibió el encargo de retratar a la modernidad asturiana. En dos piezas de más de 3,5 metros de largo cada una, Vivancos inmortalizó a figuras como el exalcalde Antonio Masip, el cantante Víctor Manuel, el poeta Ángel González, la escritora Corín Tellado, el filósofo Gustavo Bueno o el pintor Eduardo Úrculo, entre muchos otros. Durante 32 años, estos cuadros fueron testigos de la vida nocturna y cultural de Oviedo hasta que, en 2015, el cierre del Pick-Up los obligó a un retiro forzoso en casa de Requejo.

El camino para que las obras vuelvan a ser expuestas publicamente no ha sido sencillo. Ya en el mandato del tripartito, el entonces concejal de Cultura Roberto Sánchez Ramos, "Rivi", intentó que el Ayuntamiento adquiriera las piezas. Sin embargo, aquel proceso, planteado inicialmente como una compra, no fue fructífero y quedó aparcado varios ejercicios hasta que hace un par de años con David Álvarez, quien tomó las riendas de Cultura en el segundo mandato de Canteli, la fórmula cambió hacia una cesión gratuita. "Ha sido una gestión muy exitosa por parte de todas las partes implicadas y, por supuesto, de la propiedad", explica el concejal, agradeciendo la "generosidad" de Requejo.

Por su parte, el hostelero, conocido en la ciudad por haber estado también tras la barra de La Regenta, no oculta su satisfacción. "Llevamos desde febrero con los trámites y ya sale adelante", comenta. Como apuntaba el concejal, él siempre tuvo claro que las pinturas no podían quedar ocultas: incluso rechazó ofertas de particulares, pero "para tenerlos escondidos ya los tengo yo", asevera. En su opinión, la tenencia privada desvirtúa la intención original de un mural que "fue concebido para estar a la vista y disfrutarlo".

La importancia de los murales trasciende lo artístico. De los 25 retratados, solo nueve permanecen vivos. Requejo recuerda con emoción esta carga simbólica al mentar el día que murió Ángel González: "La comitiva, con su viuda a la cabeza, pasó por el bar a las once de la noche para ver el mural donde él estaba expuesto. Fue como una historia póstuma". De esta forma, Oviedo cierra hoy una herida de casi diez años de ausencia de estos icónicos cuadros para brindarlos a su ciudadanía.

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