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Un gran socavón mantiene cortados los accesos rodados a un importante barrio de Oviedo

Todo el tráfico circula provisionalmente por Las Begonias, una vía de tres metros de ancho utilizada habitualmente como salida

VÍDEO: Un socavón en la calle Jacintos, en el barrio de Guillén Lafuerza, mantiene cortados los accesos al barrio

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Rosalía Agudín

Rosalía Agudín

Un socavón de grandes dimensiones en la calle Jacintos mantiene cortado el acceso habitual al barrio de Guillén Lafuerza. La incidencia obliga a realizar tanto la entrada como la salida por la calle Las Begonias, una vía de apenas tres metros de ancho utilizada normalmente para abandonar el barrio. La carretera tan solo tiene un carril, que funciona provisionalmente para los dos sentidos de circulación, y su estrechez dificulta especialmente el cruce de los vehículos, que deben aproximarse a las casas para poder continuar su marcha. Además, la acera es muy pequeña y se encuentra a la misma altura que la calzada.

El gran socavón se produjo como consecuencia del hundimiento del asfalto. La calle Jacintos dispone de una zona de estacionamiento en el tramo más próximo al edificio de Seguridad Ciudadana de Rubín y de dos carriles: uno para acceder a las viviendas y otro para salir del barrio. El agujero se encuentra en mitad de ambos, lo que impide mantener la circulación con normalidad.

El Ayuntamiento colocó varias vallas alrededor para advertir a los peatones de que no transiten por esta zona y señales para alertar a los conductores. Sin embargo, la alcaldesa de barrio, Cristina Yebra, lamenta que pasen los días sin que se acometa la reparación. «En todo este tiempo no hicieron nada y para los vecinos es algo urgente», reivindica.

La solución provisional permite mantener comunicado el barrio, pero provoca numerosas molestias a quienes utilizan el coche a diario. Los conductores deben extremar la precaución y la falta de espacio los obliga a realizar maniobras junto a las viviendas, lo que aumenta el riesgo para las personas que caminan por la zona.

Yebra reconoce que no deberían producirse problemas graves si los vehículos entran y salen despacio, pero considera que la actual organización del tráfico no puede prolongarse. «Es un incordio y podría haber un accidente. Si se cruzan dos coches, tienen que arrimarse a las casas», explica.

La situación presenta estos días algo menos de peligro debido a las vacaciones escolares del colegio Jaime Borrás y del instituto Pérez de Ayala. Durante el curso, muchos padres llevan a sus hijos en coche a ambos centros, lo que provoca largas filas de vehículos a primera hora de la mañana y al mediodía. Los principales afectados son los residentes de las viviendas, así como los usuarios del centro social y de la iglesia.

La reparación resulta especialmente urgente ante la posibilidad de que la provisionalidad se prolongue hasta el final de las vacaciones. Mientras el socavón siga ocupando los dos carriles de la calle Jacintos, todo el tráfico deberá concentrarse en una vía que no está preparada para asumir simultáneamente la entrada y la salida del barrio.

Inundaciones

Este es el segundo problema de relevancia que se produce en Guillén Lafuerza en menos de dos semanas. El bar más antiguo de la capital asturiana, el Guillén, se inundó durante una fuerte tormenta. Su propietaria, Leticia Posada, explicó que el nivel del agua llegó aproximadamente hasta las rodillas.

La situación no es nueva y se repite cada año. El agua baja desde las cuestas próximas al Hospital Universitario Central de Asturias y La Monxina y termina acumulándose frente al negocio.

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