Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

El arzobispo de Oviedo denuncia una "invasión programada a toque de corneta" en Ceuta y Melilla

El arzobispo aprovechó la festividad de San Salvador celebrada en la Catedral para pedir a los políticos que tomen medidas "a favor de la paz, la justicia, la verdad y la convivencia"

VÍDEO: La Catedral celebra San Salvador con la tradicional bendición de las hojas de laurel que se colocan en la imagen

Rosalía Agudín

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Rosalía Agudín

Rosalía Agudín

"Una invasión programada a toque de corneta". Con estas palabras, el Arzobispo, Jesús Sanz Montes, se refirió ayer a los episodios vividos en Ceuta y Melilla durante la celebración de la festividad San Salvador, titular de la Catedral. El franciscano hizo esta referencia en el momento de la oración de los fieles en la que expresó su solidaridad con quienes, según afirmó, sufrieron las consecuencias de una entrada de personas indebido. A renglón seguido reclamó cambios a quienes tienen capacidad para tomar decisiones políticas. "Pedimos también para que quienes pueden definir y decidir de otra manera sus malas gobernanzas lo hagan a favor de la paz, de la justicia, de la verdad y de la convivencia".

Estas no fueron sus únicas palabras en este momento de la misa celebrado tras la homilía. También tuvo un sentido recuerdo hacia a aquellos que en las últimas semanas sufrieron las oleadas de incendios que han asolado parte de España. Sus palabras supusieron un aliento para los que lo "han perdido todo, su pasado y casi su presente" y para que reconstruyan su futuro con esperanza. "Pedimos por los que han fallecido que, gracias a Dios, han sido muy pocos".

La Catedral se llenó para esta festividad. Sanz Montes resaltó la presencia de carbayones, turistas que están "aprovechando la bonanza de nuestro clima y la belleza de nuestra tierra" y tuvo cariñosas palabras para los miembros del colegio diocesano San Ignacio de Loyola de Madrid y los miembros del movimiento eclesial de Comunión y Liberación. En el primer banco estuvieron los miembros de la Corporación local, liderados por el alcalde en funciones ante las vacaciones de Alfredo Canteli, Mario Arias. Antes de acceder al templo, destacó el valor religioso, cultural y turístico de una ceremonia que considera plenamente vinculada al verano ovetense. "Un año más cumplimos con la tradición de visitar al Salvador", señaló para recordar el conocido dicho relacionado con las peregrinaciones jacobeas: "Quien va a Santiago y no al Salvador visita al siervo y no al señor".

El peregrinaje ocupó también buena parte de la homilía pronunciada por Sanz Montes. El arzobispo recordó la importancia de la imagen románica policromada de San Salvador, situada en uno de los laterales del crucero mayor de la Catedral, y evocó la oración de Juan Pablo II ante la talla durante su visita a Asturias en el verano de 1989. Esta imagen restaurada hace un año es el punto de partida y de llegada dentro del Camino de Santiago. Es por ello que el franciscano reconoció que los asturianos tenemos "en gala custodiar y potenciar" la ruta Primitiva porque de la Sancta Ovetensis salió la primera persona que hizo los 320 kilómetros que separan ambas capitales de provincia: el rey Alfonso II.

De igual forma, señaló que el sentido de la peregrinación no debe limitarse a alcanzar una reliquia, sino que debe convertirse en una experiencia espiritual realizada "con ligero equipaje", los ojos abiertos y la disposición de dejarse sorprender por Dios. "Nunca nos aburre; siempre nos sorprende incluso cuando nos dice lo de siempre, jamás se repite".

El laurel

La ceremonia estuvo acompañada por las voces de la Schola Cantorum y, al finalizar la misa, el arzobispo, los sacerdotes concelebrantes, los integrantes del coro y numerosos fieles se dirigieron hacia la imagen de San Salvador. La talla estaba cubierta, como marca la tradición, con ramas de laurel. Sanz Montes procedió a su bendición y, una vez terminado el acto, numerosos asistentes recogieron las ramas benditas para llevárselas a sus casas, cerrando así una de las celebraciones religiosas más arraigadas del verano ovetense.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents