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Dimite la directora del centro de menores de Sograndio tras una semana con ocho fugas y varios vigilantes heridos

Guillermo Peláez admite que el centro “se está convirtiendo prácticamente en un centro penitenciario” y anuncia más vigilancia, el refuerzo del vallado y una auditoría externa de seguridad

Guillermo Peláez en los alrededores del centro de menores de Sograndio.

Guillermo Peláez en los alrededores del centro de menores de Sograndio. / Rosalía Agudín

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Rosalía Agudín

Rosalía Agudín

La directora del Centro de Responsabilidad Penal de Menores de Sograndio presentó este viernes su dimisión tras la escalada de de incidentes registrados en los dos últimos meses. Sin ir más lejos, el lunes escaparon cinco usuarios de los que dos fueron interceptados en Irún y ya han vuelto a las instalaciones. Cuatro días más tarde se produjo otra fuga por parte de otros tres. Uno de los vigilantes trató de impedir la huida, llegó a subir a la valla y sufrió una fuerte caída cuando intentaba detenerlos. El trabajador recibió un importante golpe en la cabeza y sufrió una brecha, por lo que fue trasladado al Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), donde permanece en observación.

Nada más conocer los hechos el consejero de Hacienda, Guillermo Peláez, se presentó en las instalaciones para conocer lo ocurrido de primera mano. Ya por la tarde compareció ante los medios de comunicación en la que anunció que mantuvo una conversación «franca y sincera» con la directora que desembocó en la renuncia. La responsable continuará, no obstante, en funciones hasta que se nombre a su sustituto para garantizar el funcionamiento del centro.

El Gobierno asturiano vincula buena parte de la crisis que atraviesa Sograndio al cambio experimentado en el perfil de los internos. De las 53 personas que se encuentran actualmente en el centro, 23 son ya mayores de edad, algunas de ellas, según Peláez, con «perfiles penitenciarios». «Sograndio se ha ido convirtiendo poco a poco, por la población interna, de un centro de menores a prácticamente un centro penitenciario», sostuvo. A juicio de la consejería, ni las instalaciones ni la plantilla socioeducativa ni el dispositivo de vigilancia estaban preparados para una transformación tan rápida.

Ante la situación, el Principado ha decidido actuar de emergencia. Entre las primeras medidas figura la contratación de una auditoría externa de seguridad, que analizará las grabaciones de videovigilancia y los protocolos existentes para determinar qué ha fallado y proponer mejoras. También se están acometiendo trabajos para reforzar todo el vallado perimetral del complejo y se construirán siete nuevas habitaciones de aislamiento —las denominadas «camarillas»— destinadas al cumplimiento del régimen sancionador. La Consejería justifica esta ampliación por el aumento de la demanda de este tipo de espacios.

El dispositivo de vigilancia también ha sido reforzado de forma inmediata. Diez vigilantes adicionales se incorporaron este mismo viernes, elevando a 21 el número de efectivos destinados al centro para una población de 53 internos. Peláez confía en que este incremento permita mejorar «notablemente» la seguridad. A estas actuaciones se suma el intento del Principado de trasladar a Villabona a los internos mayores de edad con los perfiles más conflictivos. El Principado ya ha iniciado los procedimientos para que aquellos que puedan hacerlo pasen del régimen semiabierto al cerrado, paso previo necesario para solicitar que cumplan el resto de la medida en el centro penitenciario asturiano.

El Principado confía en resolver estructuralmente estas dificultades con el nuevo centro de menores previsto en la misma parcela de Sograndio. Las futuras instalaciones estarán diseñadas para dividir a los internos por perfiles y situaciones procesales, separando, por ejemplo, a los preventivos y permitiendo distribuir en diferentes módulos a los jóvenes en función de sus necesidades y conflictividad.

Mientras llega esa nueva infraestructura, la vonsejería admite que debe actuar de inmediato ante una crisis que ha dejado ocho fugados en dos episodios durante la misma semana, varios vigilantes heridos y a la directora fuera del cargo. «Se ha comprometido la seguridad, sobre todo, de los vigilantes y tenemos que tomar medidas para adaptarnos a esta nueva realidad del centro», resumió Peláez.

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