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Adiós al artista Luis Antonio Suárez, escenógrafo, impulsor de la modernidad del Oviedo de los años ochenta y diseñador de los grandes desfiles de la ciudad

Nacido en Ranón en 1950, la localidad avilesina acogerá a partir del martes su despedida

Luis Antonio Suárez.

Luis Antonio Suárez. / Nacho Orejas

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Chus Neira

Chus Neira

Luis Antonio Suárez, uno de los grandes impulsores de la modernidad en el Oviedo de los años ochenta y aclamado escenógrafo, decorador y artista visual durante toda su trayectoria profesional, falleció este lunes en el HUCA. Tenía 75 años y había ingresado para ser tratado de un tumor, detectado hacía dos meses. Con su pérdida, Asturias y en especial la ciudad de Oviedo, pierden a una de las personas que más y mejor definió su esencia, a través del diseño de grandes espectáculos populares que su visión artística ayudó a definir, como el desfile del Día de América en Asturias o la cabalgata de Reyes.

Suárez Fuente nació en Ranón (Soto del Barco) en 1950, una localidad en la que seguía afincado y donde se celebrará el funeral este martes a las seis de la tarde. El tanatorio está instalado en Avilés. La juventud y el ansia de conocimiento le llevaron a cursar dos años de arquitectura en Sevilla. Regresó a Oviedo para seguir por Historia del Arte y completaría su formación en Viena, interesado por el alemán, la ópera y la escenografía. El punto culminante de aquellos años llegó en 1977 con la creación del “Laboratorio de Danza” de la Universidad de Oviedo, grupo experimental integrado, entre otros, por Luis Antonio Suárez, Emilio Sagi, Ángeles Caso, Beatriz del Fresno, Germán Madroñero o Nacho Martínez. De Luis Antonio fue la adaptación de “La Regenta”, convertida en “Los sapos de Vetusta”, un éxito transgresor y coreográfico de la compañía que se estrenó en el teatro Campoamor el 30 de junio de 1978.

En los ochenta de Oviedo, y junto a figuras como los ya citados Sagi o Madroñero, Luis Antonio Suárez fue uno de los grandes motores del cambio cultural. También con la puesta en marcha de espacios tan decisivos como La Santa Sebe, en cuya decoración participó muy activamente.

Desde entonces, y hasta el final, Luis Antonio Suárez siguió dedicado a lo escenográfico y audiovisual, fuera el videoclip de “La Raza del Ático” “El Dios Escorpión”, en 1986 o el montaje “Casal Sinfónico, trono vacío”, de 2017, por citar solo dos trabajos a un extremo y otro de su trayectoria. Por el medio,Suárez hizo teatro, ópera, escenografía, decoración, siempre con gusto exquisito y una gran solidez intelectual en las propuestas.

Además, en Oviedo dedicó muchos años a definir, mejorar y dar la mejor versión posible a espectáculos populares tan señalados como el desfile del Día de América en Asturias de San Mateo y la Cabalgata de Reyes Magos.

Cuco Galán, colaborador suyo desde hace más de una década, destacaba este lunes su “increíble carisma” y su “memoria de elefante”. “Hablaba cinco idiomas, siempre se dedicó al arte y todo lo que hacía lo convertía en oro, era una persona muy buena, íntegra y honesta”. Su amigo de los años de la juventud, el escenógrafo Emilio Sagi lamentaba también la gran pérdida que supone despedir a Luis Antonio Suárez. “Era un hombre con una creatividad absoluta. no solo para las ideas artísticas, también para su propia vida. Pintó, bailó, hizo escenografías, montajes y creó una vida estupenda llena de arte y de originalidad. Creo que es uno de los hombres más cultos que conocí en toda mi vida. Tenía, además una gran simpatía y un poder de seducción total. Lo recuerdo vestido de archiduque austriaco en los años ochenta. Todo lo que hacía y decía era siempre con gracia”.

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