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Cinco de los ocho fugados del centro de menores de Sograndio ya están de regreso

El consejera de Hacienda, Guillermo Peláez, espera que en "días" pueda empezar a procederse al traslado de los internos mayores de edad a Villabona

Centro menores de Sograndio.

Centro menores de Sograndio. / Mara Villamuza

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Gijón

Cinco de los ocho internos fugados la pasada semana del centro de menores de Sograndio, en Oviedo, ya están de regreso en las instalaciones. Así lo confirmó este lunes el consejero de Hacienda, Guillermo Peláez, quien ha tenido que suspender sus vacaciones tras dos incidentes "muy graves" que han provocado la dimisión de la directora, Aida Rodrigo.

Peláez reconoció, en una rueda de prensa tras el Consejo de Gobierno, que los hechos comprometieron la seguridad de los vigilantes y que confirmó que los heridos que precisaron asistencia hospitalaria cuentan ya con el alta sanitaria.

Según explicó, el cambio en los perfiles de los internos está provocando que Sograndio "se esté convirtiendo en un centro penitenciario", cuando fue diseñado como una instalación socioeducativa. Actualmente, de los 53 internos, 23 son mayores de edad.

"Ni la infraestructura ni la plantilla ni la vigilancia estaba preparada para ello. Ese es el origen de los acontecimientos", apuntó tras señalar, no obstante, que no todos los internos mayores de edad tienen un perfil "penitenciario", puesto que "hay muchos con conductas excelentes".

En este sentido, reiteró que ya se han iniciado los procesos judiciales para que los mayores de edad sean trasladados al centro penitenciario de Villabona, unos procedimientos que confían en que estén resueltos en "días".

A juicio del consejero, la situación actual de Sograndio obliga a “hacer una reflexión de fondo” y no descarta la posibilidad de segmentar a los internos "en diversos centros" en función de su perfil.

No obstante, recordó que la Consejería ya ha tomado medidas urgentes para intentar encauzar la situación. Se ampliará la plantilla de vigilantes, con entre 8 y 10 nuevos auxiliares por turno, a pesar de que “falta mano de obra cualificada”; se está procediendo al cambio del vallado del complejo para garantizar que no se produzcan más fugas; y se construirán siete nuevas habitaciones de aislamiento para el cumplimiento del régimen sancionador.

Además, se contratará una auditoría de seguridad que analice las grabaciones de videovigilancia para "ver si hubo fallos y depurar responsabilidades".

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