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La Sidrería Silla del Rey baja la persiana tras 42 años de oviedismo y buena mesa

El local se despidió de su clientela el pasado domingo 9 de agosto, un cierre debido a la jubilación de su dueño, Arturo Villasonte, tras casi medio siglo detrás de la barra

La sidrería durante su despedida en la noche del 9 de agosto

La sidrería durante su despedida en la noche del 9 de agosto / L.F.

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Bárbara Martín

Hay bares que terminan convirtiéndose en parte de la historia de una ciudad y la sidrería Silla del Rey es uno de ellos. Tras más de cuatro décadas de actividad, el establecimiento bajó la persiana este domingo, 9 de agosto, poniendo punto final a una trayectoria de 42 años marcada por la sidra, la gastronomía, el Real Oviedo y, sobre todo, por varias generaciones de clientes.

La historia comenzó en septiembre de 1984, cuando Arturo Villasonte y su cuñado se hicieron cargo del negocio. Antes, el local había estado regentado por el propietario de una ferretería que decidió transformar en sidrería en 1981. Tres años después, el primer dueño, Gerano, dejó el negocio y comenzó la etapa que acabaría convirtiendo al bar en uno de los establecimientos más reconocibles de su entorno.

Foto histórica del bar, Arturo Villasonte escanciando sidra

Foto histórica del bar, Arturo Villasonte escanciando sidra / Arturo Villasonte

Durante sus primeros años, el negocio tuvo en la bebida, y especialmente en la sidra, uno de sus grandes pilares. La oferta gastronómica era más sencilla que la actual: pulpo, lacón, embutidos y quesos acompañaban las consumiciones. Las cantidades dan una idea de la dimensión que llegó a alcanzar el negocio. «Era bastante más de una tonelada de pulpo y lacón cada año, bastante más», recuerda Arturo Villasonte, su último propietario.

La crisis económica iniciada en 2008 también dejó huella. Las ventas descendieron progresivamente hasta 2012 y 2013, en unos años difíciles para la hostelería. En 2017 llegó otro punto de inflexión: el cuñado de Arturo se jubiló el 1 de enero y él pasó a hacerse cargo en solitario del establecimiento.

Ese fue el comienzo de una nueva etapa en la que se reformó la cocina y se amplió considerablemente la oferta gastronómica, incorporando platos de pescado, carnes y otras elaboraciones, pasando de ser un bar de bebidas a toda una casa de comidas para los vecinos de la zona.

Lo que más recuerdan sus clientes habituales es, sin ninguna duda, el ambiente. En sus años de mayor actividad futbolística, el bar fue punto de encuentro de la Peña Azul Carlos, vinculada al Real Oviedo, cuando la sidrería se llenaba de vida todas las noches de partido. El ambiente futbolero formó parte de la identidad del local, con una decoración de cuadros y fotografías relacionadas con la identidad del club hasta su remodelación, y expuestas actualmente en el museo del Real Oviedo en el Carlos Tartiere.

Carlos Muñoz, jugador del Oviedo, posa con Arturo para la foto

Carlos Muñoz, jugador del Oviedo, posa con Arturo para la foto / Arturo Villasonte

Ahora, el motivo del cierre es otro: la jubilación de Arturo. Con 65 años y después de 42 años al frente del negocio, decidió poner fin a su etapa tras la barra y traspasar el establecimiento al propietario del cercano restaurante El Marmio.

El nuevo responsable tiene previsto mantener la actividad, aunque con una nueva orientación. La intención es que el establecimiento vuelva a abrir después de las fiestas de San Mateo, con una nueva imagen, pero manteniendo su cultura sidrera.

Arturo reconoce que todavía está asimilando el cambio. «De momento estoy en la nube», explica después de la fiesta de despedida celebrada el domingo con motivo del cierre, a la que acudieron con regalos algunos de sus clientes habituales. Tras tantos años de trabajo, llega ahora una etapa desconocida: «En agosto solía cogerme vacaciones, pero a ver cómo me siento dentro de un mes».

La Sidrería Silla del Rey cerró sus puertas, pero quedan 42 años de recuerdos, de clientes y de historias detrás de aquella barra. Una parte de la memoria hostelera de Oviedo se despide mientras el local se prepara para comenzar una nueva vida.

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